El huracán pone en evidencia el alto costo de no fomentar el bienestar general

1 de septiembre de 2017

31 de agosto de 2017 — Luego de que el huracán Katrina mató a miles de estadounidenses en el 2005, dejó sin hogar a cientos de miles de personas, y causó alrededor de $130 mil millones de dólares en pérdidas económicas, se construyó por fin un nuevo sistema de control de inundaciones e infraestructura de acceso al mar para Nueva Orleans, por una fracción apenas de lo que fueron las perdidas económicas del huracán. Mucho más importante, haberlo hecho antes hubiera evitado las pérdidas humanas.

Luego de que se dejaron de lado los planes para construir accesos al mar para proteger la Bahía de Nueva York, con un costo proyectado de $9 mil millones de dólares, la súper tormenta Sandy mató a 117 personas en el 2012 y significó pérdidas económicas de alrededor de $65 mil millones de dólares. Los daños que hizo la tormenta al sistema de transporte obsoleto de Nueva York no se repararon, y el colapso del sistema se ha convertido en lo que va de año en una crítica amenaza existencial.

El plan programado por la Harris County Flood Control Authority para construir una nueva infraestructura para el control de inundaciones para “fortalecer” la zona de Houston en contra de las repetidas catástrofes por inundaciones, se estimó recientemente en una inversión necesaria de unos $36 mil millones de dólares. Como esto no se hizo, la población de Houston sufre ahora un enorme “desastre natural”, cuyo costo económico podría igualar al de Katrina, unos $130 mil millones de dólares, y en el que la pérdida de vidas humanas y de la calidad de vida todavía no se puede decir.

Durante la Presidencia de Franklin Roosevelt y durante la década de 1940, la nueva infraestructura para evitar tales “desastres naturales” -–como la Comisión del Valle del Tennessee—- se financió con crédito nacional por medio de la Corporación de Reconstrucción Financiera (RFC) y la Works Progress Authority. El huracán Harvey puede ser el llamado de alerta nacional que termine con los 70 años en los cuales el país ha deambulado sin tener ninguna institución nacional de crédito como esas.

El Presidente Trump, quien recorrió Texas este martes 29 y regresará el sábado 2 de septiembre, dijo que “los números reales [de financiamiento], que serán muchos miles de millones de dólares, tendrán que ser aprobados por el Congreso. Esto sucederá rápidamente”. Esto requerirá de que haya un voto bipartidista que aísle al ala antigubernamental de los “republicanos de Cruz”. Y será utilizado para financiar la reconstrucción de los vecindarios, pero no para la nueva infraestructura que se necesita.

Trump también dijo que “todos los activos a mi mando están a la disposición de los funcionarios locales”.

La inundación en Houston es de 8 a 10 pies de profundidad, con excepción del centro de la ciudad y unas cuantas zonas residenciales; y luego la tormenta tomó fuerza para “pasar por segunda vez” la noche del miércoles y el jueves, mientras su tamaño se duplicó en la Bahía de Galveston. Los dos embalses del sistema de control de inundaciones del condado se desbordaron el martes en todas direcciones, y el río Brazos sobrepasó sus diques desbordándose hacia las zonas residenciales. Los canales de drenaje pequeños y sin bombas para drenarlos (que debían haberse multiplicado en número, ampliado, y haberlos provisto de bombas de drenaje con el postergado nuevo plan de infraestructura de 26$ mil millones de dólares) se desbordaron todos, y las autopistas se convirtieron sin querer en canales de drenaje. Al menos un puente se cayó, y algunas autopistas también se colapsarán.

El director de la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA), Brock Long, estima que van a tener que rescatar alrededor de 30,000 personas para evitar que se ahoguen, y que medio millón va a necesitar ayuda federal para recuperar sus hogares y su nivel de vida. Hasta hoy en la mañana, se había confirmado que 15 personas habían perecido ahogadas o fallecido a consecuencia de los escombros del huracán. Esto muy bien podría ser una estimación conservadora. Hay miles de rescatistas que están involucrados en esto, entre ellos todos los miembros de la Guardia Nacional de Texas y la Guardia Costera, unidades de la Guardia Nacional de otros estados, y personal del FEMA. Unidades del ejército de Estados Unidos también están avisados en caso de que Texas necesite de su ayuda.

Alrededor del 15% de la capacidad de los puertos estadounidenses está afectada al estar colapsados los puertos en Houston y en Corpus Cristi, de los cuales hasta ahora no se puede calcular los daños; las autopista y redes ferroviarias del Este de Texas están sumergidas en agua. El transporte de mercancías se ha visto afectado de hecho, y esto también tendrá su impacto en el comercio internacional. Más del 20% de la capacidad de refinación petrolera de Estados Unidos está parada, e igualmente no se tiene idea del nivel del daño.