La envejecida infraestructura eléctrica de Puerto Rico no soportó al huracán Irma

7 de septiembre de 2017

7 de septiembre de 2017 — Desde antes de que el huracán Irma pasara arrasando en dirección al norte de Puerto Rico, la noche del martes 6, el director de la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico (PREPA), Ricardo Ramos, ya había advertido que la red eléctrica es tan vulnerable “que hay partes de la isla que se podrían quedar sin energía eléctrica hasta por cuatro meses”. Luego del paso del huracán, alrededor de un millón de personas, la tercera parte de la población, está sin electricidad. Los hospitales lograron funcionar en un 40% de su capacidad con sus propios generadores eléctricos.

La falta de mantenimiento e inversiones, que se ha prolongado por años, y la pérdida de personal calificado producto de la austeridad y la crisis económica, hacen una combinación mortal. La PREPA, creado en 1941, carga hoy con una deuda de $9 mil millones y ha estado sometida a confrontaciones con los accionistas y acreedores cuyo único objetivo es recuperar su dinero.

A pesar del hecho de que los portorriqueños pagan, en promedio, dos o tres veces más que los estadounidenses de tierra firme por su electricidad, el servicio no es confiable y son frecuentes los apagones. El apagón de septiembre del 2016 dejó sin electricidad a 1,5 millones de personas durante varios días, y según el Colegio de Ingenieros y Ajustadores de Puerto Rico (CIAPR) las averías en el equipo y falta de mantenimiento que fue la causa de esta catástrofe no se han resuelto, lo que deja a la isla vulnerable a otro apagón masivo en cualquier momento, hasta sin huracán.

Las plantas eléctricas más potentes tienen 50-60 años de construidas. Este agosto pasado, cerraron la planta eléctrica de Palo Seco de 602 MV después que se determinó que no podía soportar vientos de más de 40 MPH.