NY Times: La Ruta de la Seda de China toma control y provoca a Europa

13 de septiembre de 2017

13 de septiembre de 2017 — El New York Times se pasó de baboso con la publicación el 9 de septiembre de una larguísima diatriba en contra del avance hacia Serbia de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, titulada “As China Moves In, Serbia Reaps Benefits, With Strings Attached” (Entra China y Serbia cosecha beneficios, pero condicionados). Aunque se enfoca en Serbia, está dirigido de modo más general para provocar que toda Europa se ponga en contra de China.

¿Cuáles son las supuestas condiciones impuestas?

“Serbia debe adoptar el modelo de Pekín, de desarrollo dirigido por el Estado”, escribe Barbara Surk, del NY Times. “Es posible también que Serbia quede cargada con enormes deudas. La mayoría de las inversiones son préstamos de bancos chinos, típicamente de 20 a 30 años con una tasa de interés de 2% a 2.5%. Hasta ahora, China le ha prestado a Serbia alrededor de $5,500 millones de dólares para construir puentes, autopistas y ferrocarriles”.

Puro imperialismo chino, obviamente. El culpable es la Nueva Ruta de la Seda: “Llamada la Nueva Ruta de la Seda, la ruta iría desde China hasta Alemania, a través del Puerto del Pireo en Grecia, pasando por los Balcanes”, escribe Surk. La supuesta confabulación de Xi consiste en desintegrar a Europa, y hacer que Serbia y otros países se mantengan fuera de la Unión Europea: “La decisión del señor Xi de colocar su firma política en Serbia, uno de los países más pobres de Europa, fue una maniobra astuta que colocó la iniciativa en un curso de colisión con los proyectos de la Unión Europea en la región. Además, su estrategia explota las relaciones problemáticas que tiene la Unión Europea con los países de los Balcanes que buscan unirse al bloque, e indica que al tiempo en que Estados Unidos se retira del escenario mundial, China tiene como objetivo extender su influencia justo en el centro de Europa”.

Ella admite que el que China haya comprado la única planta siderúrgica que hay en el país, evitó que 5,200 personas perdieran su empleo, y que tiene planeado construir un tren de alta velocidad que conecte Belgrado y Budapest, y otras cosas. El NY Times despotrica porque esto está echando a perder los planes que tiene Europa para desarrollar grandes proyectos de infraestructura en los Balcanes, un plan propuesto en el 2014 “para conectar viejos rivales como Serbia y Albania con nuevas autopistas y ferrocarriles para agilizar los viajes y el flujo de mercancías. La iniciativa que se conoce como Proceso de Berlín y que cuenta con el apoyo de la Canciller alemana, Angela Merkel, es parte de un plan de integración europeo más amplio para los países de los Balcanes”. Esto, por supuesto, nunca sucedió, pero muy convenientemente el NY Times omitió decirlo.

Otro “temor”, escribe Surk, es “que las ambiciones de China mantendrían en el poder a los dirigentes autoritarios de países como Serbia, y dejarían a la naciones sumamente endeudadas y atrapadas en proyectos deficientes en cuanto al medio ambiente”. Toda esta inversión, dice ella, está “aumentando el temor de que esa largueza de Pekín en los Balcanes no se trata meramente de negocios, sino que se trata también de geopolítica”, de tal manera que “las nuevas normas de la iniciativa de la Franja y la Ruta, junto con los viejos valores gobernantes de los Balcanes, serán un desafío para los de la Unión Europea”.

Esperemos que así sea.