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¿Qué tiene de aterradora una idea?

14 de septiembre de 2017
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Durante su viaje a China en la primavera del 2017 para participar en el "Foro de la Franja y la Ruta", Helga Zepp-LaRouche se presentó en un programa de la televisión china en inglés. (Foto de EIRNS)

14 de septiembre de 2017 — “Queremos un nuevo paradigma en la política, apartado de la geopolítica, orientado hacia los objetivos comunes de la humanidad”, declaró Helga Zepp-LaRouche en una entrevista publicada por el periódico alemán Junge Welt (Mundo Joven) en su edición del 13 de septiembre. “Nosotros creemos que la continuación de la geopolítica lleva el peligro de una confrontación con Rusia y con China. Ese es uno de los motivos por los que apoyamos la iniciativa de Xi Jinping para crear una Nueva Ruta de la Seda sobre la base de una cooperación entre todas las naciones del mundo, en la que todos ganan”.

“La visión de la Nueva Ruta de la Seda fue una idea nuestra”, agregó Zepp-LaRouche, y su ejecución plena pondrá fin finalmente a “las consecuencias del colonialismo y de las condicionalidades del FMI que le siguieron. Solo el desarrollo de infraestructura crea las condiciones para un desarrollo real de todo el continente” de África, y del mundo.

Pero a las pocas horas de haber publicado la entrevista con Zepp-LaRouche, Junge Welt la despublicó: ¡retiraron toda huella de la misma de su sitió electrónico!

¿Qué tiene de aterradora una idea, se podrían preguntar, que pueda causar tan patética y torpe exhibición de censura?

Para comenzar, el hecho es que todo el sistema financiero transatlántico está colgando de los hilos más delgados, y se puede hundir en el caos en cualquier momento. De hecho, hasta el ultra liberal Instituto Adam Smith de Gran Bretaña tuvo que admitir en un informe publicado el miércoles 13, que el sistema financiero global es “un accidente en espera de suceder”, y que las mentadas pruebas de estrés a los bancos son un fraude que encubre el hecho de que los bancos hoy están muchísimo más apalancados de lo que estaban hace una década, exactamente antes del estallido de 2007-2008.

El imperio británico no quiere decididamente que la idea de la Nueva Ruta de la Seda esté en el orden del día como alternativa, mientras que su sistema financiero se envuelve en llamas.

Entonces, si eres Londres, definitivamente te tienes que preocupar de lo que pueda hacer el Presidente Trump en su próxima gira de noviembre a Asia, en donde está programado que se reuna con el Presidente de China, Xi Jinping, y se pondrá en contacto personal con otros líderes del mundo, como el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, en las cumbres venideras de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ANSEA) y del foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, en sus siglas en inglés). Todos los esfuerzos de Londres para emplumar con brea a Trump, han fracasado hasta ahora. Como lo señala el periódico de Washington, DC, Politico, en un artículo titulado “Teflon Donald Trump”, hasta ahora “los demócratas han atacado al Presidente de todas las formas posible, pero las encuestas y grupos de opinión muestran que ninguna ha funcionado”. Parece ser que los estadounidenses normales no son tan estúpidos como quisieran los británicos, y todavía quieren empleos calificados, inversiones serias en infraestructura y cooperación con otras naciones para lograr estos resultados, que son los programas que Trump le prometió a los electores, pero que todavía está por cumplir.

Como lo subrayó Helga Zepp-LaRouche en una discusión con colegas este miércoles 13, lo que le ofrecen a la gente los británicos, Wall Street y la Unión Europea, en ambos lados del Atlántico, es solo que se aguanten con las reglas y normas existentes del sistema financiero, pero todo eso “está construido sobre arena”. Equivale a nada más que seguir manteniendo intacta la burbuja especulativa, y asegurarse de que no haya cooperación con la Iniciativa de la Franja y la Ruta, de China. Pero con cada día que pasa, esa Nueva Ruta de la Seda y su enfoque para las relaciones globales en que todos ganan, y la perspectiva de inversiones reales en grandes proyectos de infraestructura, se vuelva cada vez más atractiva.

Y esa es una idea a la que temen los británicos, y por buenos motivos. Como es fama que dijo Lyndon LaRouche en un discurso que dio en Sao Paulo, Brasil en 2002: “¿Por qué no podemos cambiar las reglas? ¿No somos seres humanos acaso?.... ¿No están hechos el hombre y la mujer a imagen del Creador del Universo, y dotados con esas facultades? ¿No tenemos acaso la autoridad, por encima de todas las cosas en este planeta, de cambiar las reglas? Tenemos esa facultad. Eso es lo que significa la soberanía. Soberanía significa la facultad de hacer reglas mediante las cuales podamos sobrevivir”.