Puerto Rico "arrasado" promete avanzar con la reconstrucción; la respuesta del gobierno federal es inmediata

25 de septiembre de 2017

21 de septiembre de 2017 — Los daños que ha sufrido Puerto Rico a consecuencia del huracán María no tienen precedente en la historia de la isla. El Presidente Trump estuvo correcto cuando le dijo a los periodistas el pasado jueves 21 que la isla fue “arrasada” y necesita ayuda con urgencia: la red eléctrica de la isla está completamente destruida, las inundaciones son enormes (la mayoría de los grandes ríos se salieron de su cause), y con una capacidad de comunicaciones casi nula, y en algunos lugares completamente nula. El gobernador Ricardo Rossello dijo que será una cuestión de “meses, no de semanas o días” antes de que se pueda restaurar la red eléctrica.

Como lo expresara un observador, “es como si una bomba hubiera caído en la isla”. La extensión de la devastación en toda la isla hace difícil tener una estimación precisa de los daños. El día 20 el Presidente Trump declaró a Puerto Rico y a las Islas Vírgenes zonas de desastre mayor, con lo cual esas zonas calificarían de inmediato para recibir asistencia federal. El Cuerpo de Ingenieros del Ejército (USACE en sus siglas en inglés), la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA en sus siglas en inglés), y unidades del ejército ya fueron desplegadas a estos lugares. La FEMA se está coordinando directamente con el gobernador Rosselló, quien ha manifestado su agradecimiento al gobierno de Trump por su pronta respuesta, y le dijo a los puertorriqueños: “Tengo fe en nuestra fortaleza para reconstruir”. Rossello recordó que cuando apenas se recuperaban del huracán Irma, Puerto Rico recibió personas damnificadas de otras islas del Caribe que habían sido arrasadas, y funcionó como base de operaciones para el despliegue de los equipos de socorro para toda la región.

La isla se encuentra en un “estado precario”, dijo el Presidente. Se estima que cayeron entre 60 y 90 centímetros de lluvia (en algunos lugares cayeron más de 100 centímetros) y el Centro Nacional de Huracanes advirtió que pueden haber inundaciones repentinas “catastróficas” y para el fin de semana todavía seguía lloviendo. Las operaciones de búsqueda y de rescate se están llevando a cabo, mientras que muchas personas están atrapadas en los techos de sus hogares, luego de el agua casi cubrió sus casas.

La isla tiene 34 hospitales, pero en estos momentos solo algunos de ellos están prestando servicio, utilizando generadores de electricidad. William Villafañe, jefe de gabinete del gobierno de Rossello, le dijo a la NPR (National Public Radio) que muchos de los hospitales no tenían el combustible suficiente como para mantener a los generadores andando, debido a que los caminos están intransitables y el transporte tardó en llegar para reabastecerlos de combustible. Esa fue una de las prioridades que atendió la FEMA y el USACE.