Puerto Rico pide a gritos el programa de LaRouche: no hay otra opción

25 de septiembre de 2017

25 de septiembre de 2018 — Cuando el Congreso de Estados Unidos inicie sesiones hoy, los legisladores y funcionarios puertorriqueños y sus aliados en el Congreso, van a estar listos no solo para exigir un aumento en las partidas en los fondos de emergencia para hacerle frente a lo que se calculan son $30 mil millones de dólares en daños a Puerto Rico, a causa de dos huracanes, sino también un cambio en la política, para que Puerto Rico tenga bases para su crecimiento económico.

El atroz proyecto de ley del Congreso aprobado el año pasado, mal llamado PROMESA, supuestamente para estabilizar la crisis fiscal y de la deuda de la isla, no incluye ninguna disposición para el crecimiento económico sino que establece en vez de esto, una junta de control financiero encargada de imponerle una austeridad draconiana a los puertorriqueños, recortando pensiones, salarios, servicios públicos de salud y otros servicios vitales. Como lo destacó Business Insider el domingo 24, ahora todos esos procedimientos de bancarrota y por implicación la junta de control “pasaron a segundo plano”. No habrá pago de la deuda. No habrá ingresos ni recaudación fiscal en meses.

Esta discusión plantea la cuestión que siempre ha propuesto Lyndon LaRouche para hacerle frente a estas situaciones de emergencia: nuevas instituciones de crédito federal, una banca nacional, la reinstitución de la ley Glass-Steagall y el programa de las Cuatro Leyes de LaRouche. En 1965, Puerto Rico tenía una planta nuclear funcional que clausuraron en 1968. ¿Por qué no construir otra? Existe una necesidad urgente de construir puertos, escuelas, hospitales, carreteras, ferrocarriles. Los puertorriqueños pueden jugar un papel en la conexión de la Nueva Ruta de la Seda. A PROMESA hay que echarla a la poseta.

El diario Washington Post informó el domingo 24 que siguen enviándose grandes cantidades de ayuda federal a la isla, pero el acento principal sigue estando hasta ahora en evaluar los daños y rescatar personas y hay partes de la isla que todavía están incomunicadas. “Falta mucho” para restablecer totalmente el servicio de electricidad, dijo Mike Highland de la American Public Power Association, quien está trabajando con el Departamento de Energía y la compañía Power Energy de Nueva York para evaluar los daños a la red eléctrica de Puerto Rico.

La reapertura del puerto de San Juan permitió el ingreso de 11 barcos con 1.6 millones de galones de agua, 23,000 catres y docenas de generadores y alimentos; y se espera en los próximos días docenas de nuevos embarques. Pero es una carrera contra el tiempo, para tratar de evadir una crisis humanitaria cada vez mayor. La doctora Natalie Nierenberg, una especialista en enfermedades infecciosas del Centro Médico Tuft en Boston, le dijo hoy al diario Boston Herald que una de las mayores amenazas son las enfermedades contagiosas en donde la gente vive amontonada, usando generadores y sin haber sido vacunados. Advirtió que las enfermedades infecciosas y respiratorias podrían “dispararse” en Puerto Rico, al igual que las enfermedades trasmitidas por mosquitos y agua contaminada. El hospital general de Massachusetts enviará un grupo de voluntarios de su equipo a Puerto Rico para tratar de reducir las fatalidades.