El senador Grassley atacó duramente al FBI por violar los derechos constitucionales del Congreso, nomás para proteger a Comey

29 de septiembre de 2017

28 de septiembre de 2017 — El presidente de la Comisión de Asuntos Judiciales del Senado, Chuck Grassley (republicano por Iowa), atacó violentamente al FBI esta semana por sus malabares tratando de imponerle límites a los derechos constitucionales de supervisión que tiene el Congreso, con el fin de evitar que el Congreso investigue al ex director del FBI, James Comey, y su decisión de exonerar a Hillary Clinton por haber utilizado su servidor privado para sus correos electrónicos en el momento más álgido de la campaña electoral presidencial.

Grassley emitió una incisiva declaración en contra de las acciones del FBI al inicio de una audiencia del pleno de la comisión sobre otro tema, en el mismo tono de los comentarios que hizo en las cartas que envió el lunes al director del FBI, Christopher Wray, y al director de la Oficina del Fiscal Especial de EU, Robert Mueller. Grassley le aclaró a éste, que esa no era la oficina fiscalizadora temporal de Robert Mueller dentro del Departamento de Justicia, sino que es la “agencia investigadora independiente y permanente para asuntos personales en el gobierno federal”. Ese organismo es responsable de aplicar la Ley Hatch que prohíbe que los empleados federales utilicen sus despachos para promover sus actividades políticas.

La Comisión Judicial ha estado solicitando por meses el testimonio de funcionarios del FBI (del director de la División sobre Seguridad Nacional del FBI, Carl Ghattas, y del ex jefe de personal de Comey, James Rybicki, según informó el periódico The Hill), y las transcripciones de las declaraciones hechas por funcionarios del FBI a la Oficina del Fiscal Especial (OSC por siglas en inglés) con relación a sus investigaciones, en base a la Ley Hatch.

En conferencia de prensa que dio el lunes 25, Grassley acusó al FBI de solo haber aceptado cooperar con la OSC, si la OSC aceptaba firmar los Acuerdos de Confidencialidad que específicamente prohíben compartir información con el Congreso. “En pocas palabras, el FBI retuvo en calidad de rehén información clave que no le entregó a la OSC, que esa agencia necesitaba para cumplir con lo que era su responsabilidad obligatoria por estatutos bajo la Ley Hatch, con el propósito expreso de limitar los derechos de la Comisión de obtener información de la OSC”, escribió Grassley.

Luego el martes 26, Grassley declaró que la respuesta que dio el FBI era una “tontería” y “no constitucional”, y denunció el acuerdo de confidencialidad como “órdenes mordaza” de facto. Grassley se preguntó, “¿por qué está tan enfocado el FBI en mantener en la oscuridad al Congreso?, ¿ Por qué tiene tanto miedo de que brille la luz del día sobre las decisiones controvertidas del señor Comey en los meses previos a su despido?”. La Comisión Judicial del Senado no acepta este argumento y espera una transparencia total y completa de todos los documentos, afirmó.

La demócrata de más alto rango en la comisión, la senadora Dianne Feinsten, dijo cuando se le pidió su comentario al respecto, que “en general estoy de acuerdo con el presidente de la comisión”, y luego pasó a hablar de un tema diferente.

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