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Xi Jinping presenta una visión de “el destino común de la humanidad” para los próximos 30 años

20 de octubre de 2017
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Xi Jinping rumbo al podio para dar su informe al 19no Congreso Nacional del Partido Comunista de China (PCC) a nombre del 18vo Comité Central del PCC en el Gran Salón del Pueblo en Pekín, capital de China, el miércoles 18 de ocbtre de 2017. (Foto: Xinhua/Pang Xing)

19 de octubre de 2017 — En su esperado discurso inaugural del 19no Congreso del Partido Comunista de China (PCC), el Presidente Xi Jinping transmitió un alud de optimismo para el futuro de su país y del mundo, con base en los logros recientes de China y en el rumbo que trazó para los próximos 30 años. Xi destacó la importancia de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, y el papel de la ciencia y la innovación como motores del desarrollo económico real, y subrayó que “el sueño del pueblo chino y los sueños de otros pueblos de todo el mundo están ligados estrechamente”. China, dijo, se esfuerza por “el destino común para la humanidad y la paz y la estabilidad duradera”.

El Presidente Xi presentó un cronograma más acelerado del que se había hablado antes en China para su estrategia de desarrollos, de manera espectacular. Dijo que luego de alcanzar una “sociedad moderadamente próspera” para el 2020, lo cual incluye la erradicación total de la pobreza en China, los siguientes 30 años estarán divididos en dos etapas de 15 años: Para el 2035 China alcanzará la modernización plena; y para el 2050, “se transformará en una gran sociedad en la que China alcanzará nuevas cimas... una nación fuerte, democrática, avanzada culturalmente, armoniosa y bella, y China habrá de ser un miembro activo plenamente de la comunidad de naciones”.

Como lo señaló de manera muy elocuente el vocero del Congreso del PCC, Tuo Zhen, en una conferencia de prensa el martes 17, “será la primera vez en la historia en que más de mil millones de personas son elevadas a la modernidad en un período de tiempo tan breve”.

La visión de Xi Jinping para los siguientes 30 años es reminiscente en muchas formas al libro de Lyndon LaRouche de diciembre de 2004, “Diálogo de civilizaciones: Los próximos 50 años de la Tierra”, en que pone el acento en fundamentar el optimismo del presente en un plan de batalla científicamente sensato para forjar el futuro. Es notable también que, en todos los países, la primera respuesta casi universal que han dado los espectadores de la videoconferencia semanal de Helga Zepp-LaRouche sobre “el espíritu de la Nueva Ruta de la Seda”, ha sido más o menos “¡Que visión tan optimista del futuro de la humanidad!”

El discurso de Xi Jinping ha introducido un elemento cualitativamente nuevo en la situación estratégica, comentó ayer Zepp-LaRouche en una discusión con sus asociados. Independientemente del histrionismo absurdo de los medios occidentales contra Xi, la Iniciativa de la Franja y la Ruta se ha convertido en la indetenible dinámica fundamental en el mundo. Los gobiernos, partidos políticos, empresarios y la población en general pueden ver por si mismos que el enfoque de China sí funciona y les ofrece la perspectiva de compartir el crecimiento económico y el bienestar. Como lo comentó un empresario sin rodeos: “Sí, es perfectamente claro que si no nos subimos al tren de la Franja y la Ruta, nomás vamos a ver patéticamente como desaparecen las luces del vagón de cola en la distancia.

Debemos de atrapar el optimismo del momento, señaló Zepp-LaRouche, liberando al Presidente Trump de la fraudulenta investigación que realiza el sicario Robert Mueller, a fin de que pueda aprovechar plenamente esas oportunidades en su próxima gira a Asia del 5 al 14 de noviembre, durante la cual se reunirá con el presidente Xi de China, el 8 de noviembre.

Despertemos a la población frente a esta oportunidad de oro, e infundamos en ella un sentido de alegría por el futuro que puede crear la humanidad, como está haciendo Xi Jinping en China.