El miércoles 18 fue un día muy activo en la guerra para parar el golpe de Mueller

20 de octubre de 2017

19 de octubre de 2017 — La estación de radio pública WGBH, publicó una denuncia contra Robert Mueller, en donde demuestra que se parece más a “Tomás de Torquemada” (el Gran Inquisidor) que “al chico del coro como quieren hacer ver”. El artículo fue escrito por Harvey Silverglate, el legendario abogado campeón de defensa penal y de las libertades civiles, quien es también conocido nacionalmente por su defensa de la Constitución. Silverglate detalla cómo Mueler trató una vez de atraparlo dirigiendo una campaña de calumnias en su contra, cuando Mueller era procurador federal en Boston. Para la barra de abogados, el que los fiscales persigan a los abogados defensores directamente es equivalente a poner de blanco deliberadamente a los paramédicos en el campo de batalla, una manifestación de fanatismo muy por fuera de los límites de lo permitido.

Silverglate repasa después una reunión con Mueller en el Departamento de Justicia, relacionada con el caso Jeffrey MacDonald, que muchos consideran es el caso de un hombre inocente condenado injustamente. En la reunión convocada para explorar la posibilidad de que hubiera habido una falla ética de parte de los encargados de aplicar la ley en este caso, Mueller entró y anunció “Caballeros: no se van a permitir críticas a la agencia”. Silverglate ataca más adelante el rango del fiscal general, por ser una abominación constitucional, y apoya el análisis de Alan Dershowitz, de que el Presidente no ha cometido ningún crimen con base en lo que se ha informado hasta la fecha, aunque señala “el celo demostrado por Mueller y sus amplios recursos garantizan prácticamente que se van a producir condenas, incluso en la ausencia de crímenes más que de comportamiento, lo que es simplemente política al viejo estilo”.

El impacto de nuestra movilización y el disgusto popular sobre la farsa del Rusiagate quedó también plasmada en la cobertura de CNN: “Crecen los llamados en el GOP (Partido Republicano) a ponerle fin a las investigaciones sobre Rusia en el Congreso este año”. El encabezado: “Un número creciente de republicanos influyentes están enviando mensajes a los dirigentes de las Comisiones del Congreso que investigan la posible colusión de Trump con los rusos; terminen lo más pronto posible”. Aunque no tiene el toque poético de “tráguenselo y adelante” estamos, por supuesto, tratando con republicanos. El senador James Risch de la Comisión de Inteligencia dijo: “Nadie quiere que esto se mueva tan rápido que se nos pueda pasar algo por alto”, aunque agregó que “la cuestión es, ¿cuántas pistas débiles más vamos a tener que seguir?”. El jefe de Watermelon, Adam Schiff replicó que las comisiones involucradas estaban tratando de “apresurar” la investigación que lleva ahora nueve meses. Los comentarios de Schiff fueron caracterizados de “desquiciados” por varios republicanos en las comisiones, según CNN, quien acusó a los demócratas de tratar de extender la “expedición de caza de culpables” hasta las elecciones intermedias. Por otro lado, el informe deja en claro que ya comenzaron a sentirse las agudas exigencias públicas para que se ponga fin a esta estafa. El llamado del viernes pasado para que se investigue a Mueller no es una especie de “llamado de un solo hombre”. Simplemente se tiene que seguir aumentando la presión.

El último ejemplo de la expedición grotesca de “caza” en base a filtraciones totalmente descaradas, que se puede demostrar rápidamente que lo son, provino de la antigua reliquia oligarca y de la inteligencia británica Mikhail Kordokofsky. Alega que Jared Kushner estaba ligado íntimamente a los banqueros “cercanos a Putin”. El lector tiene que asumir que Kordokofsky es un individuo privado neutral. Pero el movimiento Open Russia de Kordokovsky y el Instituto por una Rusia Moderna son frentes de inteligencia abiertos de la inteligencia británica, de la OTAN y de la NED (Fundación para la Democracia, del Departamento de Estado) en Estados Unidos. Han sido claves en fomentar la histeria contra Putin en EU con el apoyo abierto tanto de la inteligencia británica como de la OTAN.

Por otra parte el Procurador General Jeff Sessions, se presentó ayer ante la Comisión Judicial del Senado, en donde los demócratas todavía siguen tratando de entablarle un juicio político a Trump, sin resultado alguno. Sessions pescó al senador Richard Blumenthal en una mentira descarada, en el sentido de que Sessions había sido entrevistado por el fiscal especial Mueller, cuando no era cierto. El procurador general también se enfrascó en un intercambio acalorado con el senador Franken, sobre las limitadas interacciones de Sessions con el ex embajador ruso Kislyak. Franken, sacando a la luz su mejor versión de berrinchudo rabioso, básicamente acusó al Procurador General de perjurio y Sessions se defendió.

En general, los republicanos contrarrestaron el espectáculo kabuki de los demócratas invitando a Sessions a defender el despido de Comey, lo que hizo bien, enfocándose en la declaración redactada para exonerar a Hillary Clinton, antes de que el FBI la hubiera entrevistado ni siquiera por primera vez, y en la investigación suprimida del FBI de la compra rusa de uranio estadounidense, y los alegatos de sobornos y corrupción en relación a la Fundación Clinton que acompañaron a la compra.

Todos estos disparates en la comisión judicial, mientras la nación se hunde en una epidemia de opiáceos, que está matando cada vez más gente. Aunque esto recibió cierta atención de la comisión, que tiene jurisdicción para discutir y legislar sobre el asunto, fue una cosa tangencial frente a la constante locura de los demócratas del Congreso rebuznándole a la luna.