Mueller dispara, los medios deliran, pero las acusaciones de nuevo implican a Londres

1 de noviembre de 2017

1 de noviembre de 2017 — El lunes 30 de octubre, Robert Mueller disparó su primera descarga. Acusó penalmente a Paul Manafort y a su asistente, Richard Gates, por conspiraciones sobre impuestos y lavado de dinero, por infracciones a la Ley de Registro de Agentes Extranjeros y la Ley de Información de Cuentas en Bancos Extranjeros, por declaraciones según la Ley de Registro de Agentes Extranjeros y otras declaraciones en falso. Todas las acusaciones contra Manafort están relacionadas a sus actividades de cabildero a nombre del gobierno de Ucrania que fue derrocado por los británicos y por Obama en golpe de Estado dirigido por neo-nazis en 2014. Al mismo tiempo, para evitar que le acusen de que la acusación a Manafort y a Gates no tiene nada que ver con el mandato que le dieron a Mueller, de investigar supuesta colusión rusa en la elección de 2016, Mueller dio a conocer el acuerdo de aceptación de culpabilidad de George Papadopoulos, un tipo que fue por un breve tiempo asesor de política exterior en la campaña de Trump. Diversas declaraciones de personas asociadas a Trump indican que Papadopoulos era considerado como veneno para la campaña. Las acusaciones a Manafort no mencionan la campaña. Papadopoulos se declaró culpable el 5 de octubre de 2017 de haber hecho declaraciones falsas al FBI sobre sus esfuerzos para llevar a cabo reuniones entre la campaña de Trump y Rusia, reuniones que, para empezar, nunca ocurrieron. Papadopoulos tiene todo un pedigrí británico, que señala una vez más la interferencia británica en las elecciones de Estados Unidos —específicamente la infiltración de la inteligencia británica y de sus aliados en la campaña de Trump— lo cual lo califica como sujeto principal para los investigadores serios.

La jugada de Mueller y el frenesí que le acompañó en los medios noticiosos, se dan en el momento en que la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes obtuvo los registros bancarios de la empresa Fusion GPS, la firma que contrató a Orbis Intelligence, una empresa de la agencia de inteligencia británica, MI6, y al “ex” agente del MI6 Christopher Steele, para producir basura y diseminarla a favor de la campaña de Clinton y el Comité Nacional Demócrata. El expediente marrullero, como se le llama al producto del trabajo de Steele, difundió la falsedad de que Trump era un “candidato de Manchuria”, totalmente bajo el control de Putin debido a sus desviaciones sexuales. Al mismo tiempo, el FBI tendrá que entregar sus archivos sobre Christopher Steele esta semana a la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes y a la Comisión Judicial del Senado, las cuales han estado investigando la colusión de los británicos, los Clinton, el gobierno de Obama y del FBI en el intento primero de arruinar la campaña política de Donald Trump, y luego de arruinar su Presidencia. En suma, el golpe estaba comenzando a hacer implosión en la víspera de la gira de Trump a China, que tiene un potencial histórico mundial, y por eso los copistas tomaron sus medidas. Pero todo lo que pudieron sacar fue un refrito de las viejas noticias marrulleras de los medios corruptos, presentadas como una novedad escandalosa por Mueller y por su combo en los medios noticiosos.

La acusación de lavado de dinero ucraniano contra Manafort, salieron a la luz desde julio y agosto de 2016, y todo muestra que se originaron en una “indagación de oposición” que realizó la campaña de Clinton en la que participaron la inteligencia ucraniana (del actual gobierno golpista) y otros canales oficiales de la OTAN. Los británicos empezaron a presionar por la cabeza de Donald Trump en 2015, debido a que percibían que Trump buscaba tener relaciones amistosas con Rusia. Finalmente, Manafort terminó en el lado perdedor del golpe de Estado neo-nazi angloamericano contra Viktor Yanukóvych, a quien representaba en Estados Unidos, y desde entonces ha sido un hombre marcado. Mueller recogió una investigación del FBI que ya estaba en marcha contra Manafort, en la cual ya había un gran jurado que estaba oyendo las evidencias en el juzgado oriental de Distrito de Virginia. Dado que todas las actividades de cabildeo a favor de Yanukóvich que llevó a cabo Manafort, las llevó a cabo junto con Tony Podesta, hermano del entonces presidente del Partido Demócrata, John Podesta, Mueller se ha visto obligado a incluir a Podesta en la acusación para evitar una inevitable moción en su contra por persecución selectiva. Por su parte, Tony Podesta renunció a su firma de cabildeo el mismo lunes 30 para enfrentar los cargos.

Mueller le asignó el caso de Manafort a su protegido, Andrew Weissmann. Éste, es conocido por múltiples incidentes de abusos rabiosos de la parte acusadora durante las investigaciones de Enron, y por utilizar tácticas hamponiles como la de inventar acusaciones contra miembros de la familia para convertir a los posibles acusados en acusadores voluntarios. Las acusaciones parecen un boletín de prensa de escándalo, y empieza con la acusación de CONSPIRACIÓN CONTRA ESTADOS UNIDOS, cuando lo que está en juego es sí Manafort evadió impuestos de manera ilegal, si lavó fondos porque los invirtió, y si deliberadamente infringió disposiciones del registro de la Ley de Registro de Agentes Extranjeros. Una maniobra típica en el intento de presionar a Manadort para que mienta en contra del Presidente, y por eso los fiscales pidieron una fianza de $10 millones de dólares para Manafort y arresto domiciliario en vez de detención, lo cual aceptaron los jueces, y una fianza de $5 millones para Gates con arresto domiciliario. Esto es una medida inusualmente punitiva en un caso de delitos de cuello blanco, en particular porque ya sea sabía que Manafort sería acusado y no plantea ningún riesgo de que huya.

Los cargos a Papadopoulos están plagados de conexiones a Londres. Se basan en entrevistas que realizó el FBI al Papadopoulos en enero y febrero de 2017; o sea, antes de que despidieran a James Comey como director del FBI, y antes de que Robert Mueller fuese nombrado Fiscal Especial. Papadopoulos se graduó en la Universidad DePaul en Chicago, en la Universidad de Londres y en la Escuela de Economía de Londres. Hizo trabajos de internado en algún momento en la Fundación Jamestown de Estados Unidos, de tendencia rabiosamente contra Rusia y contra China, y muy conectada a la comunidad de inteligencia. Luego de hacer sus estudios de posgrado estuvo como investigador cuatro años en el Instituto Hudson, de tendencia neoconservadora radical. Luego de su paso por el Hudson, se fue a Londres a trabajar cuatro meses para la compañía británica Energy Stream, y luego de noviembre del 2015 a abril de 2016, trabajó como director del Centro para la Ley y la Seguridad de la Energía Internacional y los Recursos Naturales, una división del Centro de Londres para la Práctica Internacional del Derecho. Más adelante fungió como asesor de política exterior en la campaña de Ben Carson, cuyo equipo de política exterior lo supervisaba en parte el ex agente de la CIA Duane “Dewey” Clarridge, quien se hizo famoso durante el caso Iran-Contras; finalmente se fue de voluntario en la campaña de Trump en el equipo de asesores en política exterior en marzo de 2016.

Según el increíble cuento que se relata en el acuerdo para declararse culpable que hizo Papadopoulos con Mueller, que los medios han difundido al mayoreo, al mismo tiempo que empezó a trabajar como voluntario en la campaña de Trump, se reunió con un profesor de Londres llamado Joseph Mifsud, a quien Papadopoulos presenta como alguien que tiene nexos profundos con el Kremlin. Mifsud le aseguró que los rusos tenían miles de correos electrónicos de Hillary Clinton y muchos trapos sucios de ella, y a partir de eso Papadopoulos comenzó a bombardear a la campaña de Trump con emails donde procura arreglar reuniones oficiales con los rusos, y le escribe a funcionarios rusos que según él estaban de acuerdo con esto. Pero nunca sucedió ninguna reunión. Pero el relato que presenta, no obstante, es perfectamente congruente con la campaña dirigida por los británicos para entrampar y atrapar a Donald Trump en algún tipo de escándalo ruso. También es congruente con el expediente marrullero del agente británico Christopher Steele. Según el acuerdo para declararse culpable, Papadopoulos llevó a cabo el contacto sumamente delicado con sus contactos rusos a través de Facebook, y el Mueller lo acusa de intentar obstruir la investigación del FBI, porque cerró su cuenta de Facebook luego que el FBI se reunió con él. Su otro delito del que se le acusa, las supuestas declaraciones en falso, se refieren a que hay una diferencia de días de cuando se hizo asesor de la campaña de Trump, y también sobre la forma en que caracterizó originalmente al mentado profesor Mifsud para el FBI.