Un espíritu de amistad y cooperación caracterizó la gira del Presidente Trump por Asia

15 de noviembre de 2017

15 de noviembre de 2017 — La gira del Presidente Donald Trump de 12 días por Asia, que concluyó el lunes 13 con su participación en la cumbre de los países del Sudeste Asiático (ANSEA), fue por cualquier medida extremadamente exitosa. Olvídense de la verborrea y disparates de los medios de la casta dominante, de que el Presidente de China Xi Jinping “lo embaucó”, o que Trump anduvo congraciándose con “dictadores y “violadores de los derechos humanos” como el Presidente Rodrigo Duterte de Filipinas. La realidad es que Trump fue recibido efusivamente por los dirigentes asiáticos y estableció amistades genuinas con muchos de ellos, así como varios compromisos de cooperación futura en temas de comercio y seguridad, entre otras cosas.

Incuestionablemente, el Presidente Trump se debió haber sentido liberado con su experiencia en Asia, lejos del pantano de Washington. Muy probablemente regresará a Washington con más energía y más optimista respecto a su presidencia, para espanto de los cagatintas de la prensa dominante, que sigue insistiendo que a su regreso, será “más vulnerable que nunca” ante la ofensiva golosita del asesino judicial Robert Mueller.

En la cumbre de la ANSEA, Trump fue recibido muy cordialmente, y posteriormente sostuvo una reunión con el Presidente Duterte, el anfitrión de la cumbre. Trump caracterizó la cumbre como “una asamblea vital de naciones” que tiene como papel central “ser un foro regional para la cooperación integral”, con lo cual está comprometido Estados Unidos. La asociación con ANSEA, dijo Trump, “contribuye a la seguridad y a la prosperidad del pueblo estadounidense y a los pueblos de todos los países de la región del Indo-Pacífico. Nosotros buscamos una asociación económica basada en la reciprocidad y en la justicia. Queremos que nuestros socios de la región sean fuertes y prósperos”.

En el ajetreo diplomático de Trump de los últimos días, sostuvo una reunión bilateral con el primer ministro de India, Narendra Modi, una reunión cuadrilateral con los jefes de Estado de Japón, Australia e India, y una visita de Estado a Vietnam. Incluso se dio tiempo para saludar de mano al primer ministro ruso, Dmitry Medvédev.

La visista de Estado del Presidente Trump a Vietnam fue particularmente impresionante, y en muchos sentidos conmovedora, cuando hizo un elogio efusivo a la “gran belleza y esplendor” del “bello” Vietnam, y cuando afirmó que fuera de los horrores de la “horrenda” guerra contra Vietnam, “hemos alcanzado una amistado profunda, una asociación, y hemos alcanzado la paz”. Fue muy notable en su discurso cuando Trump repitió la frase “independencia para siempre”, que fue la frase con la que respondió el anciano John Adams cuando le pidieron que ofreciera sus pensamientos en el 50mo aniversario de la independencia de Estados Unidos, y destacó que ese mismo sentimiento intenso por la independencia ha arde en los corazones vietnameses, no desde hace 200 años como en Estados Unidos, sino desde hace 2000 años. Implícitamente, Trump afirmó que la Guerra de Vietnam fue una cuestión de la independencia del país.