Amistosa reunión de los Presidentes de EUA y de Las Filipinas promete una mayor cooperación

18 de noviembre de 2017

15 de noviembre de 2017 — Los Presidentes Donald Trump de Estados Unidos y Rodrigo Duterte de Las Filipinas, se reunieron amistosamente por 40 minutos en los márgenes de la Cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ANSEA) que se llevó a cabo en Manila; antes de la reunión, el Presidente Trump había felicitado al Presidente Duterte por “el maravilloso trabajo” que hizo como huésped de la cumbre de ANSEA.

En unas declaraciones que dio antes de la reunión, Trump habló de la “gran relación” que tiene con Duterte. A su vez, Duterte subrayó que “somos sus aliados. Somos un aliado importante”.

Los miembros del equipo de prensa llegaron tarde a la reunión, e inmediatamente comenzaron a acribillar con preguntas a los dos jefes de Estado, respecto al récord de los derechos humanos de Duterte, y si se iba a hablar sobre esto en sus discusiones. CNN todavía está vomitando su furia e indignación por la respuesta que dio Duterte (y por la respuesta de Trump), de que “hablaremos de cuestiones que son del interés tanto de Las Filipinas como... Pero con ustedes alrededor, ustedes muchachos, ustedes son los espías”, lo que hizo que Trump soltara una carcajada. Luego Duterte le dijo a los periodistas, “pueden salir de la sala”.

Siguiendo su reunión, después de la cual emitieron una declaración conjunta, Harry Roque, vocero de Duterte, dijo que los dos jefes de Estado fueron “muy francos en su trato, y es muy evidente que ambos tienen una persona a la cual no consideran su mejor amigo. Tienen sentimientos similares hacia el ex Presidente Barack Obama”, quien por supuesto hizo todo lo posible para destrozar las relaciones bilaterales entre ambos países.

Aunque Sarah Sanders, Secretaria de Prensa de la Casa Blanca, informó que la cuestión de los derechos humanos se tocó “brevemente”, Roque dijo que no hubo ninguna mención ni de los derechos humanos ni de los asesinatos extrajudiciales. Al contrario, “solo hubo una plática bastante extensa sobre la guerra contra las drogas en Las Filipinas, en la cual quien mayormente hizo toda la explicación fue el Presidente Duterte”. El ministro de Relaciones Exteriores filipino, Peter Cayetano, añadió que la reunión no iba a solucionar todos los problemas bilaterales, pero “sí hará que nuestras relaciones avancen”. Señaló que el daño que le hizo Obama a las relaciones bilaterales entre EU y Las Filipinas “el Presidente Trump las reparó y las fortaleció”.

La declaración conjunta sí mencionó que los dos jefes de Estado reconocieron la importancia de los derechos humanos y de “la dignidad de la vida humana”. Hablaron de la cooperación en varios temas, en especial en seguridad.

Estados Unidos prometió ayudar en la reconstrucción de Marawi, lugar en el que hubo un conflicto reciente entre tropas Filipinas y el Estados Islámico, e incluso se comprometen a ayudar en la modernización de las Fuerzas Armadas Filipinas.