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Agentes británicos piden guerra para impedir la cooperación de Trump con Rusia y China

22 de diciembre de 2017
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Portada de la revista Newsweek del 22 de diciembre de 2017 (Fair Use).

21 de diciembre de 2017 — La portada de la revista Newsweek en su edición de Navidad, tiene un titular como gritando a todo volumen arriba de la foto de Vladimir Putin, que dice: “Putin se prepara para la Tercera Guerra Mundial”, y luego el subtítulo “Si, esas son malas noticias”. El diario alemán Bildzeitung tiene también una fantasía terrorista similar, en un artículo donde informa sobre la evaluación de dos oficiales anónimos de la OTAN, que sostiene que las recién terminadas maniobras militares Zapad 2017 que realizaron Rusia y Bielorusia, fueron un ensayo para ejecutar un asalto total de Rusia contra Europa, con 100,000 efectivos de tropa (en realidad fueron entre 10,000 y 20,000 efectivos) con el plan de ocupar los Estados bálticos primero, atacar luego por aire la infraestructura principal de Alemania, Suecia y Finlandia, y disparar cohetes Iskander hacia Polonia desde Kaliningrado. Luego, la Radio Pública Nacional, financiada por el gobierno de Estados Unidos, le hizo una entrevista el miércoles 20 al disidente ruso Garry Kasparov, para darle espacio a que despotricara contra Putin, a quien tildó de dictador sin apoyo de su población, y elogió sin medida al director de inteligencia nacional de Obama, James Clapper, por haber dicho esta semana que Putin “sabe como manejar a sus piezas, y eso es lo que está haciendo con el Presidente”.

¿Psicosis? ¿Paranoia? Lo que está claro es que los británicos y sus piezas en Estados Unidos y Europa están histéricos por los esfuerzos del Presidente Trump para establecer relaciones amistosas con Rusia y con China. Para detenerlo, están tomando medidas para preparar a las poblaciones de Estados Unidos y de Europa para una guerra con Rusia, una guerra que muy posiblemente significaría el fin de la civilización que conocemos. Ese es todo el propósito del intento de golpe que está en marcha contra el Presidente Trump a manos de los traidores que le hacen el trabajo a la inteligencia británica a través de la cacería de brujas del “Rusiagate” de Mueller.

Tanto Rusia como China reaccionaron de manera muy severa a la publicación de la Estrategia de Seguridad Nacional que hizo la Casa Blanca el lunes 18, un documento preparado por el Asesor de Seguridad Nacional, H.R. McMaster y su equipo. El vocero de la Presidencia rusa, Dmitry Peskov, lo calificó de documento “imperial”, el cual pretende que cualquier fortaleza económica o militar que muestren Rusia o China, es una amenaza directa a Estados Unidos. El documento sostiene que el progreso de Rusia y China “vulnera el orden mundial”, el cual, dijo Peskov, “se interpreta obviamente como un mundo unipolar que se reduce a los intereses y necesidades de Estados Unidos solamente”. El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Hua Chunying, dijo con referencia a dicho documento, que “los logros de desarrollo que ha alcanzado China son reconocidos universalmente, y cualquier intento por distorsionarlo de parte de cualquiera o de cualquier país, es en vano”.

El propio Trump habló durante el acto de dar a conocer la Estrategia de Seguridad Nacional, en vez de como se acostumbra, que lo hiciera el Asesor de Seguridad Nacional, quien supervisa la producción del documento, para presentarlo a los medios noticiosos. En su discurso, Trump no se refirió a China o a Rusia como enemigos o adversarios (como sí lo hace el documento), sino solo como “rivales” en competencia, e insistió que “intentaría crear una gran asociación con estos y otros países, pero de manera tal que siempre se protejan nuestros intereses nacionales”. Apenas la semana pasada, Trump tuvo dos conversaciones telefónicas sustanciales con Putin, y como lo ha informado EIR (prácticamente los únicos que lo han hecho), Trump realizó el mes pasado una visita a China en la que formó una estrecha amistad con Xi Jinping y un nexo económico ampliado con China y su Iniciativa de la Franja y la Ruta.

Pero, como lo señaló Helga Zepp-LaRouche este miércoles 20, se tiene que dar a Trump la fortaleza para ir más allá de la “competencia”, más allá del punto de vista geopolítico que atrapa a los líderes occidentales en un juego de suma-cero, en la mentalidad de los ganadores-vs-perdedores. Se le tiene que dar los medios para comprender el Nuevo Paradigma que ahora se extiende por todo el globo, impulsado por la Nueva Ruta de la Seda de China, y cimentado en la visión de relaciones internacionales en la que todos ganan, y de un concepto de las metas comunes de la humanidad. Este es el concepto que crearon Lyndon y Helga LaRouche luego de la caída de la Unión Soviética, para poner fin a la división imperial del mundo en facciones contendientes de una vez por todas. Los cincuenta años de propuestas creativas de Lyndon LaRouche para un nuevo orden económico mundial, que llegue a todos los rincones del mundo, está naciendo a la luz con la Franja y la Ruta. Estados Unidos y Europa se siguen aferrando tercamente al viejo orden en bancarrota, el mito del “libre mercado” que ha vendido el imperio británico durante casi 300 años, a pesar del hecho de que la Revolución Americana misma derrotó contundentemente esa invención imperialista y estableció un nuevo sistema basado en el crédito para generar un futuro productivo, en vez de una dictadura del dinero y de la deuda.

No hay tiempo que perder para que occidente regrese a ese Sistema Americano diseñado por Alexander Hamilton y desarrollado por Lyndon LaRouche. La reforma fiscal que acaba de aprobar el Congreso de Estados Unidos, genera un billón y medio de dólares en deuda nueva, pero simplemente para inyectar ese dinero en una economía sin dirección, en donde seguirá alimentando la especulación en vez de ampliar la economía real, como ya lo hicieron los billones de dólares del dinero ficticio impreso en los programas de “Emisión Cuantitativa” (EC) durante los últimos diez años. Si ese mismo crédito se extendiese bajo un Sistema Americano de expansión crediticia dirigida, la economía estadounidense podría transformarse totalmente de manera relativamente rápida. Esa es la esencia de las Cuatro Leyes de LaRouche, como lo explica el nuevo folleto que publicó esta semana LaRouche PAC: “LaRouche’s Four Laws & America’s Future on the New Silk Road” (Las Cuatro Leyes de LaRouche y el futuro de Estados Unidos en la Nueva Ruta de la Seda). La población estadounidense está furiosa y busca dirección. Este folleto, junto con el informe especial que revela el golpe de Estado de Mueller, son los medios para proporcionar esa dirección, y darle al Presidente Trump los medios que necesita para tener éxito en su meta de hacer grande de nuevo a Estados Unidos.