Kenneth Starr: la magnífica investigación de Mueller está en serios problemas

26 de diciembre de 2017

26 de diciembre de 2017 — El ex Fiscal General Ken Starr está muy preocupado porque su querido amigo y admirado antiguo colega, Bob Mueller, está perdiendo control del intento de golpe en contra del Presiente Donald Trump y hace un llamado para que se le entregue el caso a una Comisión Selecta del Senado. Starr dirigió la cacería de brujas en contra del Presidente Bill Clinton por el asunto de Whitewater, que se transformó luego en la operación encubierta del caso Monica Lewinsky (recuerden que la organización de LaRouche fue casi la única que defendió entonces a Clinton, poniendo al descubierto las raíces británicas de la operación).

Starr se queja de que el subprocurador general, Rod Rosenstein, está en lo correcto cuando alega que sus agentes tienen el derecho a tener sus propias opiniones políticas, protegido por la Primera Enmienda, pero “lo que se ha puesto al descubierto hasta ahora involucra la integridad de todo el proceso. Desafortunadamente, en estos tiempos hiperpartidistas, las selecciones de Mueller han sido desafortunadas, al escoger asesores de alto nivel inteligentes pero profundamente politizados”.

En un artículo en la página editorial del Washington Post del 22 de diciembre Starr escribe: “Yo sigo creyendo en el honor y la integridad de ambos [Mueller y Rosenstein] a quienes no solo conozco bien, sino bajo los cuales serví por períodos prolongados de años. Pero su personal clave no le han sido de mucha ayuda, ni al fiscal especial ni al subprocurador general. Por el contrario, las revelaciones recientes sobre el prejuicio profundamente enraizado en contra del Presidente Trump, dentro del equipo de Mueller, exigen tanto una reevaluación exhaustiva del enfoque sobre la rama Ejecutiva como un reajuste fundamental”.

“Las revelaciones en cascada sobre la parcialidad en contra de Trump son para hacer reflexionar a todos los observadores imparciales. La apariencia de prejuicio inspirado políticamente de los investigadores y fiscales que esgrimen el poder, se ha arraigado en la consciencia pública”, continúa Starr.

A él le preocupa, por supuesto, en primer lugar el poder sacar a Trump de su cargo por cualquier medio que sea necesario. Encubre la mano británica al referirse al expediente Steele solo como el“expediente infame de Fusion GPS” y se opone tajantemente al nombramiento de otro fiscal especial que investigue al FBI o a Mueller y su equipo.“¿Qué hacer? Desde mi perspectiva, la respuesta no está en el nombramiento de más fiscales especiales ni de la unción de un consejero interno de alto nivel. No vayamos ahí”. Mantengamos sobre Trump, no el intento de golpe británico, suplica.

Asi que, movamos el intento de golpe a otra más de las investigaciones del Congreso, sugiere. “Específicamente, es tiempo de considerar el nombramiento de una Comisión Selecta bipartidista, preferible del Senado, con miembros respetados y muy experimentados, escogidos por los dirigentes de la bancadas de mayoría y minoría. Este es el modelo de Watergate. El mandato de la Comisión Selecta debe ser amplio: examinar todos los asuntos relacionados a la interferencia rusa en las campañas presidenciales del 2016 y ampliar las audiencias hasta lo que sea más prácticamente posible”, es decir, encubrir el intento de golpe bajo Mueller y el resto del equipo criminal de Obama.