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El cerco de Nunes se estrecha sobre la bestia. La casta dominante grita como bestias corraladas

diciembre 30, 2017
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House Intelligence Chairman Devin Nunes (R-CA) briefing reporters in the Capitol Visitors Center, March 2017.

30 de diciembre de 2017 — La comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes la ha dado plazo al FBI y al Departamento de Justicia hasta el 3 de enero de 2018, para que presente sus archivos sobre Christopher Steele y sobre el uso que le dieron al informe marrullero preparado por la inteligencia británica, sobre la farsa del Rusiagate contra el Presidente Trump. Se sospecha con mucha evidencia que esos documentos no solo implican a los más altos funcionarios del FBI y del Departamento de Justicia (DoJ, por sus siglas en inglés) en una conspiración instigada por los británicos en contra de Donald Trump. Esos documentos conducen al total desenmascaramiento de Barack Obama y de todos sus jefes de inteligencia como parte de la conspiración.

Y mientras que la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes estrecha su cerco, los gritos y alaridos de la casta política dominante en Estados Unidos ya alcanzan un tono febril. Según ellos, decir que Robert Mueller y el FBI son una banda de corruptos, es “obstrucción de la justicia”. Durante los últimos días, entre los más vociferantes de la camarilla insurrecta, destacan el connotado abogado de Washington, DC, y abogado de Clinton, David Kendall, quien salió a implorar que “dejen a Robert Mueller en paz”; el jefe de la CIA de Obama, John Brennan y el director despedido del FBI, James Comey, con sus tuits en apoyo de sus amigos comprometidos en el FBI y en el DoJ. Luego, Brennan y el ex Director de Inteligencia Nacional de Obama, James Clapper, han estado apareciendo frente a cualquier medio que les ponga atención, para levantar sus manos y gritar que ¡Vladimir Putin está de algún modo manipulando a Donald Trump!

El presidente de la Comisión de Inteligencia de la Cámara, el representante Devin Nunes, le transmitió una carta el 28 de diciembre al subprocurador general, Rod Rosenstein, en donde Nunes revela quién realmente está obstruyendo la justicia. Según Nunes, el FBI y el Departamento de Justicia jugaban con tres barajas a la vez, con los documentos relacionados al pago y el empleo del informe marrullero de los británicos que la Comisión les ha solicitado con auto de comparecencia al FBI desde agosto. En respuesta a la citación de agosto, el DoJ negó de plano la existencia ningún documento de investigación del FBI, tales como los resúmenes de entrevistas “FD-302” (por su nombre técnico judicial) relacionados con el informe de Steele. Luego, a principios de diciembre, poco antes de que Nunes se reuniera con Rosenstein, se descubrió que existían varios “FD-302”. Según dice Nunes en su carta, ahora resulta que no solo si existen esos documentos (que habían negado en agosto) que están directamente relacionados a los citatorios de la Comisión, sino que esos documentos involucran a altos funcionarios del DoJ y del FBI, quienes fueron reasignados a otras tareas rápidamente cuando salió a la luz el papel que jugaban en los asuntos que la Comisión está investigando. Además, el DoJ se ha negado a presentar ningún documento del FBI relacionado con las reuniones entre agentes del FBI y sus fuentes confidenciales relacionadas con el informe de Steele. Ahora la Comisión les rechazó esa negativa al DoJ y exige la presentación de todos los documentos relacionados a ese tema.

Nunes exige también las fechas de las entrevistas del ex asistente del subprocurador general Bruce Ohr (quien sostuvo sin autorización reuniones con Christopher Steele, y cuya esposa de Ohr, trabajaba para el socio de Steele en Estados Unidos, la firma Fusion GPS, en el proyecto de Steele sobre Trump y Rusia); de los tórtolos del FBI, Peter Strzok y su amante Lisa Page (ambos metidos de lleno en el informe marrullero y activos en la lucha política contra Trump); del ex abogado del FBI y confidente de James Comey, James Baker; de la abogada del FBI, Sally Moyer, y del director de Asuntos Congresionales del FBI, Greg Brower. Parecería que toda esta gente está muy implicada en los documentos que el FBI había negado explícitamente que existiesen.

Finalmente, Nunes revela que el FBI no ha presentado los detalles de una reunión que tuvo lugar en abril de 2017 entre funcionaros del DoJ y del FBI con periodistas. En la reunión participó Andrew Weissmann, el principal fiscal de Robert Mueller en su cacería de brujas contra Tump, pero que resultó muy vulnerado por sus incumplimientos éticos. La carta de Nunes exige esos detalles y los mensajes de texto que no se han entregado, entre Peter Strzok y su querida, Lisa Page. Los mensajes de texto que ya se han dado a conocer entre Strzok, el número dos en la división de contrainteligencia en el FBI, con su amante en la misma agencia (aunque es casado), se refiere a un plan para detener a Trump, que sería como una “póliza de seguro” en caso de ser electo; muchos observadores sospechan que esa “póliza de seguro”, fue el informe marrullero que preparó el agente británico del MI6, Christopher Steele.