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Se desmorona rápidamente el intento de golpe con el “Rusiagate”; la población quiere que Trump cumpla y tenga éxito

1 de febrero de 2018
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Presidente Trump en el primer informe del Estado de la Unión, 30 de enero de 2018. (Foto oficial de la Casa Blanca por Shealah Craighead).

1 de febrero de 2018 — El primer informe del Estado de la Unión que dio el Presidente Donald Trump el martes 30, ha recibido una respuesta positiva de la población en general. La cadena noticiosa de TV CBS News, que generalmente juega un papel central en los ataques con “noticias fraudulentas” contra Trump, informó en esta ocasión un apoyo de 75% de sus televidentes para el discurso de Trumph, y hasta CNN reconoció que el 70% de sus televidentes registraron “muy positivo” o “bastante positivo”.

Trump no anunció ningún nuevo programa, pero puso de relieve el optimismo de la población y de la comunidad empresarial, debido a su compromiso a la reconstrucción de la economía de Estados Unidos y de sus recortes en los impuestos, lo cual había generado 2.2 millones de empleos, 200,000 de ellos en las manufacturas, y que “finalmente” comenzaron a aumentar los salarios, así como las promesas alentadoras de empresas como Apple y Exxon para invertir miles de millones en la economía estadounidense.

Hizo lo correcto al no decir nada sobre el hecho de que el intento de golpe de Mueller se está desintegrando, y de que muchos del equipo de inteligencia de Obama casi seguro que van a terminar enfrente de un juzgado para responder a las imputaciones por sus mentiras oficiales y sus acciones delictivas. La dirigencia demócrata, en especial la dirigente de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, estaban en un estado de shock durante el discurso, frunciendo el ceño y rechinando los dientes, sin aplaudir nada, incluso cuando Trump hizo un llamado a la cooperación bipartidista para hacer frente al asunto de la inmigración y de la infraestructura. El representante demócrata Joe Manchin, de Virginia Occidental, como uno de tantos demócratas que están furiosos de que su dirigencia no tiene ningún otro programa en absoluto que la oposición a Trump, denunció a su colegas demócratas por “quedarse sentados huraños”.

Pero el “Muellergate” no estuvo ausente, a pesar de que no se le mencionara en el discurso. A la salida del Congreso le preguntaron a Trump si aprobaría la publicación del memorando de Nunes, que revela los delitos del FBI en su vigilancia al equipo de campaña de Trump bajo pretextos falsos. Respondió que “Sí, 100%”. El jefe de personal de la Casa Blanca, general John Kelly, habló en la radio el miércoles 31 para anunciar que el memorando “será publicado aquí muy pronto, creo yo, y todo el mundo lo puede ver”.

Lo que también tiene echando humo por todos los orificios a los cruzados del “Rusiagate”, es el hecho de que Trump pasó por alto, en esencia, a la cacería de brujas macarthista contra Rusia, y no dijo nada ni de Rusia ni de China, sino tan solo que son “rivales”. Esto a solo 24 horas de que Trump se rehusó a imponer más sanciones a Rusia, o nadie más, como se lo había exigido el Congreso seis meses antes, con un plazo de seis meses. El plazo se venció el lunes 29, y el gobierno de Trump simplemente declaró que las sanciones “no son necesarias”.

El promotor de noticias fraudulentas, el New York Times, así como el grupo neoconservador Atlantic Council (Consejo Atlántico) lanzaron diatribas histéricas contra Trump. El NYTimes acusó en una editorial a Trump de “meterle un dedo en el ojo al Congreso”, al no imponer sanciones a Rusia; y Aslund Anders, del Consejo Atlántico, dijo que Trump se había “burlado de las sanciones estadounidenses a Rusia”.

Alrededor del mundo, la realidad se está haciendo sentir, prácticamente con nuevos acontecimientos diarios, en el proceso de la transformación de la civilización que está generando la Nueva Ruta de la Seda. Tan solo en las últimas 24 horas, una delegación china llegó a Oslo, Noruega, para planificar una línea ferroviaria de alta velocidad desde Oslo hasta Estocolmo, Suecia; una compañía china de ingeniería comenzó la obra para un nuevo puerto de aguas profundas en Nigeria; la Cámara Americana de Comercio publicó un informe donde muestra que los empresarios estadounidenses están optimistas con las relaciones entre China y Estados Unidos; el secretario de Relaciones Exteriores de México, le dijo al Congreso mexicano que el mayor logro del Presidente Enrique Peña Nieto fue elevar las relaciones entre México y China; el ministro de Finanzas de China se encuentra en Argentina para conversar sobre la próxima reunión del G-20 que se llevará a cabo en ese país en noviembre, pero también para discutir grandes proyectos de infraestructura conjuntos en Argentina, como túneles, plantas de energía nuclear y cooperación en el espacio.

Un acontecimiento potencialmente importante también, es que el gobierno de Trump anunció que se había quitado el nombre de Victor Cha de la lista de candidatos a embajador de Estados Unidos en Corea del Sur. Cha es un neoconservador destacado y ahora está en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés), fue el representante del gobierno de Bush en las Pláticas de Seis Partes, donde jugó un papel central a nombre de Dick Cheney para impedir que se llegara a algo. Si el Presidente Trump puede nombrar una persona con calificaciones excelentes como las que encontró para representar a Estados Unidos en Rusia y en China (los embajadores Jon Huntsman y Terry Branstad respectivamente) se avanzaría enormemente para alcanzar una solución pacífica a la crisis de Corea. Mientras que muchos personajes prominentes de Washington y del Pentágono, incluso dentro del gobierno de Trump, atizan el fuego del conflicto y tratan de provocar una guerra con Rusia y China, Huntsman y Branstad hablan verazmente a nombre del propósito de Trump de que Estados Unidos sea amigo y socio de Rusia y China.

Ahora que el intento de golpe se desmorona, y que Trump ha elevado su posición luego de su informe del Estado de la Unión, es el momento oportuno y necesario para que se integre a la Nueva Ruta de la Seda, y que adopte el programa de la ley Glass-Steagall y los demás aspectos de las Cuatro Leyes de LaRouche. Por lo pronto, un representante de la legislatura estatal de Michigan, es el primero en suscribir la “Campaña para ganar el futuro”, el llamado de LaRouchePAC a todos los candidatos, a todos los niveles y en todos los estados, para superar la falta de programas serios en ambos partidos importantes, y hacer campaña con las Cuatro Leyes de LaRouche, y para que Estados Unidos se integre a la Nueva Ruta de la Seda. Una oleada es lo que se necesita y es posible, para estar a la altura de la tarea.