Jonathan Winer esparce su culpa; le cae a Victoria Nuland

10 de febrero de 2018

10 de febrero de 2018 — Un analista conocedor comentó que hay un viejo dicho entre la comunidad de inteligencia, que dice que “la culpa se desparrama por miedo a que se desparrame sobre ti”. Es lo mismo que se conoce como el principio de las Grullas de Íbico. Este viernes 9, el ex funcionario del Departamento de Estado, Jonathan Winer (cuyo nombre salió a relucir recientemente, en el centro del intento de golpe de los británicos contra el Presidente Trump, con relación al memorando del senador Chuck Grassley sobre Steele) demuestra este principio.

El diario Washington Post le dio a Winer un espacio en su página de opinión para escribir un artículo titulado “Devin Nunes me está investigando. Aquí está la verdad”. Por supuesto, es solo una parte suficiente de la verdad como para cubrirse la espalda, o eso es lo que espera él; pero en el intento, su otrora aliada, Victoria Nuland, resultó muy salpicada en esta confesión sin ceremonia.

Winer habla de su estrecha amistad personal con el agente del MI6 británico Christopher Steele —-de quien se reveló recientemente (también en el mismo diario Washington Post) que quién lo desplegó directamente fue el mismo jefe del MI6, Richard Dearlove, para iniciar el intento de golpe contra Trump con su expediente de mentiras. Winer y Steele se empezaron a ver desde 2009 (el mismo año en que Steele creo su firma “Orbis” y Glenn Simpson la suya, “Fusion GPS”, a través de las cuales operan) para buscar que trapos sucios podrían encontrar (o crear) en contra de Rusia.

En 2013, Winer regresó al Departamento de Estado, luego de un período como consultor en cuestiones contra Rusia. En su artículo, escribe: “A través de los años, Steele y yo conversamos sobre muchas cosas relacionadas con Rusia. El me dijo que si al Departamento de Estado le gustaría tener copias de información nueva, según lo que había desarrollado. Yo contacté a Victoria Nuland, una diplomática de carrera que era entonces asistente del Secretario de Estado para Asuntos Europeos y Euroasiáticos, y compartí con ella varios de los informes de Steele. Ella me dijo que eran útiles y me pidió que siguiera enviándoselos. Durante los siguientes dos años, yo compartí más de 100 informes de Steele con los expertos en Rusia del Departamento de Estado, a quienes les siguió resultando de utilidad”.

Fue en 2016 cuando Steele le habló a Winer sobre la “perturbadora información relacionada con posibles nexos entre Donald Trump, su campaña y altos funcionarios rusos”. Winer revisó el expediente, escribió un memorando de dos páginas y se lo mostró a Victoria Nuland, “quien me señaló que, al igual que yo, sintió que se tenía que hacer saber al Secretario de Estado este material”.

Hay que recordar que Victoria Nuland, en un intento de cubrirse las espaldas, se fue el 4 de febrero al programa de dominical de CBS News, Face the Nation, dos días después de que el presidente de la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Devin Nunes, había hablado de que habría que investigar al Departamento de Estado de Obama, junto con el FBI, por sus fechorías en el Trump-Gate. Nuland dijo en esa aparición en TV que en 2016, Steele se le acercó con información sobre Trump, pero que ella le dijo que: “Esto no es de nuestra incumbencia... Esto tiene que ir al FBI, si hay alguna preocupación aquí de que uno de los candidatos o de que la elección en su conjunto pueda estar influenciada por la Federación Rusa. Eso es algo que tiene que investigar el FBI... Nosotros no podemos evaluar esto”. Pero, querida Victoria, eso no es lo que dice el señor Winer. No solo aceptaste las mentiras de Steele sobre Ucrania en el pasado, sino que le pasaste sus mentiras sobre Trump al Secretario Kerry, sin evaluarlas.

Al día siguiente, 5 de febrero, el senador Grassley publicó su memorando donde acusa al Departamento de Estado de pasarle a Steele las mentiras sobre Trump.

En realidad, Winer llega a reconocer en su artículo las imputaciones que hace Grassley. Winer dice que el compartió el material de Steele con su “viejo amigo” Sidney Blumenthal, quien a su vez le pasó un informe elaborado por Cody Shearer, un operador de trucos sucios de Clinton, con afirmaciones falsas similares sobre Trump y los rusos. Winer entonces le paso esto a Steele, diciendo que no se lo había mostrado a nadie en el Departamento de Estado ni al FBI (o sea, se lo pasó a la inteligencia británica, ¡pero no a la inteligencia de Estados Unidos!)

Como ocurre con todos estos delincuentes confabulados, Winer reconoce que no pudo confirmar nada de de todo eso, pero que pasó la información porque estaba muy “alarmado”, y agrega: “Yo creo que todos los estadounidenses deberían estar alarmados y unidos en la búsqueda de la verdad sobre la interferencia rusa en nuestra democracia, y si Trump y su campaña tuvieron alguna parte ene so”.

Ciertamente Jonathan, la verdad saldrá a la luz.