Lo último del acorralado Mueller: una regurgitada empanada de nada

19 de febrero de 2018

19 de febrero de 2018 — No se distraigan con la última faramalla del fiscal especial Robert Mueller, relacionada con el encausamiento de 13 ciudadanos rusos y tres entidades rusas, entre ellas la Internet Research Agency (Agencia de Investigación de Internet), por la supuesta “injerencia” en las elecciones estadounidenses de 2016.

Primero que nada, el cuento es demasiado viejo, este supuesto caso nuevo lo difundieron los medios noticiosos hace años, y no hay nada nuevo.

En segundo lugar, las personas acusadas viven en Rusia, que no tiene tratado de extradición con Estados Unidos, y por lo tanto nunca serán juzgadas en Estados Unidos, lo cual es muy conveniente para el señor Mueller, ya que no tendrá que presentar ninguna prueba para sustentar su acusación, además de que lo más probable es que no tenga ninguna.

En suma, todo este episodio que ha dominado los encabezados de la prensa occidental, es una gran empanada de nada, regurgitada.

En tercer lugar, pero de mayor importancia, es que todo este circo está diseñado para desviar la atención del hecho de que es el propio Mueller, su FBI y sus confabulados en el Departamento de Justicia, junto con la Casa Blanca de Obama, todos bajo las órdenes de marcha y la supervisión de la inteligencia británica, fueron hallados con las manos en la masa en el intento de golpe de Estado contra el Presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, actuando a favor de una potencia extranjera. Su equipo de delincuentes, como el “pit bull” Andy Weissmann, queda mucho más expuesto cada día que pasa. Y la población estadounidense está cada vez más en estado de rebelión por el hecho de que el FBI ha estado demasiado ocupado tratando de ejecutar un golpe de Estado, como para seguir las pistas que tenían en sus manos para impedir masacres como la que acaba de suceder en Florida.

El gobierno de Rusia está muy claro de lo que sucede en Washington, DC. El ministro de Relaciones Exteriores, Sergey Lavrov, le dijo a Euronews el 16 de febrero que “los demócratas no pueden reconciliarse con su derrota [en 2016], que los agarró totalmente por sorpresa, y ahora andan haciendo hasta lo imposible para envenenar la vida del Presidente Trump... porque es un líder que viene de fuera del sistema... y que ha confirmado más de una vez su intención genuina” de sostener relaciones productivas y de respeto con Rusia. Por supuesto que Lavrov desechó la faramalla de Mueller contra los 13 rusos, y señaló que quienes mueven toda esa operación del Rusiagate “se han acorralado ellos mismos con las declaraciones sobre datos precisos de la injerencia rusa”, que no existe.

Mueller y los británicos están realmente acorralados, pero no están derrotados por completo, y como resultado de ese hecho, las provocaciones estratégicas siguen siendo un verdadero peligro, como la pretendida partición de Siria, y las amenazas militares directas contra Rusia y China.

Helga Zepp-LaRouche señaló que tenemos que asegurar que este último intento de distracción de Mueller se le revierta por completo, y que el intento de golpe sea aplastado definitivamente. Hay que aprovechar las oportunidades que se abren, como por ejemplo el debate nacional sobre el plan de infraestructura de Trump, y las demás aperturas programáticas que nosotros creemos para poner las Cuatro Leyes de Lyndon LaRouche en el centro de la discusión programática por todo el sector transatlántico en quiebra.