Lo principal

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

China le dice a Occidente: No tengan envidia de la Franja y la Ruta; ¡únanse a ella!

21 de febrero de 2018
trump-xi-great_hall-china.jpg
El Presidente Donald J. Trump participa en una reunión con el Presidente Xi Jinping en el Gran Salón del Pueblo, jueves 9 de noviembre de 2017, Pekín, República Popular de China. (Foto oficial de la Casa Blanca, por Shealah Craighead).

21 de febrero de 2018 - Un artículo en la edición del martes 20 de la publicación china Global Times, reitera de manera útil lo que ha sido el mensaje consecuente del Presidente de China, Xi Jinping, a Occidente: Únanse a nosotros en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, y todas las partes van a ganar.

El artículo de Global Times señala que las interminables calumnias contra China solo por ayudar al desarrollo de África a través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, están “motivadas por la envidia”. Sugiere que en vez de eso, “quizás ya es hora de que los países de Occidente suban las apuestas”, y se unan en el desarrollo de África, e implícitamente al desarrollo del mundo entero.

Dado que es un realidad obvia, que todas las partes se pueden beneficiar con el Nuevo Paradigma de cooperación y en las iniciativas de desarrollo conjunto, los observadores más calificados en China y en otras naciones que están en la Franja y la Ruta, se rascan la cabeza con incredulidad ante la sistemática demencia suicida que parece tener atrapado a Occidente. Esta incapacidad del viejo paradigma para enfrentar la realidad se vio de cuerpo entero en la reciente Conferencia de Seguridad de Munich, en la interminable diatriba de calumnias contra Rusia y China, y las amenazas de “contenerlos”; en las constantes provocaciones de guerra en torno a Siria y la Península de Corea; en la incapacidad de Alemania para producir un nuevo gobierno viable; y sobre todo, en el circo del Rusiagate dirigido por los británicos, que sigue dominando los medios noticiosos occidentales.

El periodista Finian Cunningham escribió en RT un artículo sobre la Conferencia de Seguridad de Munich, donde capta la esencia de esto: “Que este caso tan superficial y frágil [los 13 rusos acusados por Mueller] sea considerado por los políticos estadounidenses como un ‘acto de guerra’ de Rusia contra Estados Unidos, es absurdo. La locura se ha apoderado del discurso predominante en Estados Unidos”. Cunningham señala además que “muchos observadores alternativos racionales en Estados Unidos y en Europa pueden percibir que la narrativa del Rusiagate se está derrumbando por falta de evidencia”.

Eso es verdad. Es patente que la operación británica de Mueller es un caos, y que todavía se anda tambaleando para recuperarse de los golpes que recibió con las revelaciones del movimiento de LaRouche sobre el expediente de Steele. El representante Devin Nunes, que preside la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, no está sentado esperando a que Mueller y demás retomen la iniciativa, sino que acaba de abrir un nuevo flanco: envió una carta a varios funcionarios del gobierno, actuales y pasados, a quienes no se nombra, donde les da instrucciones para que respondan a 10 preguntas muy incómodas y comprometedoras sobre cuando supieron del expediente de Steele, a quién se lo circularon, y cosas por el estilo; si no responden por las buenas, recibirán un citatorio para comparecer obligadamente bajo juramento.

Pero por más útiles que sean estas escaramuzas, son insuficientes. No suman una estrategia ganadora para acabar totalmente con la geopolítica en 2018 y para generar el Nuevo Paradigma, como ha señalado Helga Zepp-LaRouche repetidamente que se tiene que hacer. Esa estrategia exige ganar la guerra en el dominio de las ideas, en contra de la hipótesis en que se basa la geopolítica, la visión del mundo como un juego de suma cero y su concepto bestial del hombre. Estas son las ideas que nos han llevado a tantas guerras mundiales, y que plantean la amenaza de otra más, probablemente la última de todas.

Lyndon LaRouche abordó esta cuestión de la batalla fundamental en su ensayo pionero de julio de 1994, Cómo se volvió Bertrand Russell un hombre malvado, escrito a unos cuantos meses de haber salido de prisión, luego de cinco años de encarcelamiento a manos del mismo aparato británico de Mueller que está ahora sobre el Presidente Trump. Ahí, LaRouche señala:

“Lord Bertrand Russell de Gran Bretaña, ha sido, fuera de toda duda razonable, el personaje público más malvado del siglo pasado [20]... No hay nada esencial en Russell que no sea una repetición de lo que ha escrito [el lacayo de Lord Shelburne], el fundador del servicio de inteligencia extranjera británico, Jeremy Bentham, hace ya más de doscientos años...

“[Se trata de] el radicalismo filosófico británico de los lacayos de Shelburne, y de la familia Huxley y de Russell después. Bertrand Russell, mientras vivió, fue un perro veneciano de raza pura, del tipo de Shelburne... Entiéndase esto, y entenderán a Russell. Entiendan a Russell de este modo, y comenzarán a entender los últimos 600 años de historia europea y mundial. Entonces empezarán a entender los aspectos importantes del siglo que ahora se desvanece”. schillerinstitute.org/fid_91-96/943a_russell_lhl.html

Helga Zepp-LaRouche resumió esta tarea superior de la siguiente manera:

“En este momento de la historia, tenemos que reclutar más gente a nuestra organización. Tenemos la solución con las Cuatro Leyes de Lyndon LaRouche, lo cual es súper urgente porque el próximo crac financiero podría suceder en cualquier momento. Y tenemos que intensificar el debate para que Estados Unidos se incorpore a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, no solo para reconstruir la infraestructura de Estados Unidos, sino para hacer exactamente lo que dice ese artículo de Global Times, para unir esfuerzos con China en África para desarrollar ese continente.

“Tenemos que ser muy serios sobre el reclutamiento a nuestra organización. No creo que necesitemos ningún truco; necesitamos gente que se apasione por salvar a la civilización y mover al mundo hacia un Nuevo Paradigma. Y dado que contamos con todas estas municiones, pienso que tenemos que avanzar con ellas como ángeles guerreros para elevar a la población. Porque con la locura del Muellergate y el Rusiagate, la satanización de Rusia y de China, todo eso lleva hacia una Tercera Guerra Mundial. La única forma con que podemos detener eso es con el Nuevo Paradigma en el pensamiento de la gente. Y eso es lo que debemos hablar con ellos, y de esa manera es que se deben unir a nosotros.

“Si consideran a nuestra organización, tan pequeña como sea, en términos de números, si consideran nuestra influencia fuera de Estados Unidos y fuera de Europa, esa gente se va a volver loca, cosa que muestran todos los días. Si la gente adopta la noble idea del Nuevo Paradigma en sus mentes, debemos ser capaces de llevar a la gente a un plano realmente superior”.