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Acabemos con la geopolítica; acabemos con el concepto bestial del hombre del imperio británico

26 de febrero de 2018
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Barack Obama recibe a la reina Elizabeth II y al príncipe Felip, duque de Edimburgo, antes de una cena en honor de la reina en Winfield House, en Londres, Inglaterra, el 25 de mayo de 2011. (foto oficial de la Casa Blanca).

26 de febrero de 2018 — El 24 de febrero, los demócratas del Congreso publicaron su respuesta a la devastadora exposición pública que sufrieron el FBI, el Departamento de Justicia y sus cómplices en el crimen, producto del memorando de Nunes e informes relacionados, en especial el expediente de la EIR en donde se denuncia exhaustivamente la operación británica de Mueller. El memorando de diez páginas de los demócratas no es más que una defensa desvergonzada del FBI, del Departamento de Justicia (DOJ) y del Fiscal Especial Robert Mueller, con base en mentiras y sofisma descarado que harían que Trasímaco y Calicles se sintieran orgullosos.

Pero recuerden a quién y qué es lo que está defendiendo realmente Mueller y compañía, con su campaña para derrocar al Presidente electo de Estados Unidos: al moribundo viejo paradigma del imperio británico. Ese paradigma está basado en guerras geopolíticas de unos contra todos; el salvaje saqueo económico de las poblaciones sometidas (incluyendo a Estados Unidos); y sobre todo, un concepto bestial del hombre que se ha cultivado cuidadosamente y que se disemina por todo el planeta.

Esto, y no un supuesto debate perfilado sobre las leyes sobre armas, es el problema que plantea la reciente masacre de estudiantes en Florida y las decenas y decenas de incidentes similares que han sucedido por todo el país en los últimos años. Como subrayó el gobernador de Kentucky Matt Bevin en una entrevista videograbada reciente que está circulando ampliamente en Internet, el problema es que toda la cultura estadounidense actual está causando estragos en nuestra juventud. “Tenemos una cultura que es insensible ante la muerte, que es insensible ante el valor de la vida, y en la que celebramos la muerte en las letras musicales, celebramos la muerte en los juegos de video en donde literalmente te recompensan con puntos extras por regresarte y rematar a la gente”.

Aunque Bevin no señaló quienes son los responsables de la crisis ni presentó una solución positiva, sí hizo un llamado urgente a sostener un debate nacional. Helga Zepp-LaRouche afirmó hoy que los comentarios de Bevin son una contribución muy útil a ese debate, que tiene que incluir también los necesarios programas económicos que Lyndon LaRouche ha especificado de forma única. Ella contrastó la decadencia cultural y la paralización de los programas económicos necesarios que domina en Estados Unidos y Europa, con el impulso optimista hacia el desarrollo de China, como se refleja en el anuncio antier de más de $1.5 billones de dólares en inversiones en “una multitud de grandes proyectos” en infraestructura y en sectores industriales nuevos de tecnología avanzada .

Si hemos de convertir el 2018 en el año en que realmente enterremos finalmente la geopolítica, como insta Zepp-LaRouche, este tiene que ser el año en que enterremos al quebrado sistema financiero del imperio británico, junto con su concepto bestial del hombre. Como lo subrayara la señora Zepp-LaRouche al final de su conferencia por Internet del 22 de febrero:

“Solo tenemos que regresar a los puntos culturales más elevados de cada nación. Ahora bien, en Estados Unidos esto significaría obviamente Benjamin Franklin, los Padres Fundadores, John Quincy Adams, Lincoln, Franklin D. Roosevelt, Kennedy, estos períodos, cuando Estados Unidos tenía una visión positiva sobre su papel. Quiero decir, John Quincy Adams, por ejemplo, tenía un enfoque sobre política exterior que es muy similar a lo que China está haciendo ahora. Benjamin Franklin fue un gran estudiante entusiasta de Confucio, y ¡utilizó la filosofía confuciana para desarrollar su propio sistema moral!. Este es el tipo de discusiones que realmente ayudaría...

“En Alemania, hemos sido bendecidos con una cultura muy rica: tuvimos muchos pensadores, como Nicolás de Cusa, Kepler, hasta Leibniz. Tuvimos muchos compositores de música clásica, desde Bach a Beethoven, Schubert, Schumann y muchos otros. Tuvimos poetas fantásticos como Schiller, Lessing, Heine, Mörike y de nuevo, muchos más. En Italia, tenemos el Renacimiento Dorado; en España, tenemos el Renacimiento Andaluz. Tuvimos el Califato de Bagdad; Bagdad solía ser, en un cierto período, durante la dinastía Abásida, ¡la ciudad más desarrollada en el mundo! También tenemos los varios siglos en donde China fue la nación líder en términos de ciencia y cultura. Así que lo que tenemos que hacer es activar el mejor potencial de cada nación. Porque esto está a punto de perderse...

“Tenemos que sacudirnos mucha de la cultura populista actual. Tenemos que deshacernos de esta idea de que ‘dinero hace dinero’, tenemos que deshacernos de andar malgastando nuestro tiempo en especulaciones, en jugar video juegos; la gente realmente está perdiendo su capacidad creativa. Pero podemos recuperar esto estudiando la música clásica, la poesía clásica, leyendo a los filósofos, Platón, Cusa, Leibniz, en sus trabajos originales... Yo creo que sería muy fácil crear un nuevo Renacimiento de ideas. Y creo que un nuevo orden económico internacional, la Nueva Ruta de la Seda, la Iniciativa de la Franja y la Ruta, en última instancia solo va a poder tener éxito si van secundados de un renacimiento de la cultura clásica...

“Esto es una cuestión urgente si no queremos tener más escenarios de horror como la masacre en la escuela, que creo yo -naturalmente al discusión sobre las armas es importante- pero lo que es más importante es realmente la cuestión de ¿cómo le damos a la gente la fortaleza interna, el sentido de belleza interna para que no se vayan en esa dirección? Hay mucha gente conflictiva que absolutamente se podrían salvar si hubiera un esfuerzo serio a favor de la educación estética, una educación sobre la belleza moral de su carácter, lo cual es la razón por la cual necesitamos a los clásicos y no alguna versión moderna de poesía y drama. Porque solo si tenemos el ideal más elevado del hombre, el hombre como un alma bella, como un carácter bello, entonces va a poder el sistema educativo inocular a la población en contra de dichos escenarios de horror. Y realmente quisiera que la población se nos uniera en este esfuerzo”.