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Occidente quedó rebasado, pero los belicistas en pánico quieren guerra

13 de marzo de 2018
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El Presidente de Rusia, Vladimir Putin, responde a las preguntas de la presentadora de NBC, Megyn Kelly. La entrevista se grabó el 1 de marzo en el Kremlin, y el 2 de marzo en Kaliningrado, (en.kremlin.ru).

13 de marzo de 2018 — Occidente ha estado “caminando como sonámbulos en su arrogancia”, comentó Helga Zepp-LaRouche este fin de semana; primero dejaron pasar la oportunidad de unirse a la Nueva Ruta de la Seda de China y ahora resultaron flanqueados con el dramático anuncio de Vladimir Putin el 1 de marzo, de que Rusia ha desarrollado exitosamente sistemas de armas basados en nuevos principios físicos con los cuales vuelven obsoleto, totalmente inútil, todo el sistema de defensa antimisilístico desplegado alrededor de Rusia y China. El esfuerzo patético por desacreditar el anuncio de Putin, calificándolo de fraude, solo por el hecho de que utilizó animaciones para demostrar los nuevos misiles hipersónicos en vez de videos, fracasó totalmente luego de que el Ministerio de la Defensa de Rusia subió publicó videos el domingo 11 sobre las pruebas exitosas del misil hipersónico aerobalístico Kinzhal.

La respuesta de esa pandilla de criminales en que constituyó el gobierno de Obama (a quienes miembros valientes del Congreso han venido exponiendo cada vez más como cómplices de la campaña criminal del MI6 británico para derrocar al gobierno de Donald Trump) ha sido salir totalmente al descubierto mostrando sus cartas, al constituirse en una nueva organización llamada “National Security Action” (Acción de Seguridad Nacional). La organización, que es prácticamente una lista de quien fue quien en el gobierno de Obama, tiene el objetivo explícito de sacar a Trump de la Presidencia, y volver a los preparativos de guerra de Obama, en contra de Rusia y China. Está compuesta de 68 miembros prestantes del gobierno de Obama (mejor deberían llamarse los “sesentayocheros” en honor al inició que desató la contracultura de los 1960s que ha llevado al país a la desintegración económica y social), en cuyos documentos donde exponen sus motivos declaran que Trump “es incompetente para dirigir” y que es “insensato” por denunciar y limpiar la corrupción en el FBI y otros lugares, y, de la manera más desvergonzada, que “en vez de confrontar a Vladimir Putin por sus ataques descarados y sistemáticos a nuestra democracia, Trump hace lo que le da la gana a Moscú” y se niega a “hacerle frente a China”. Aunque la visita de Trump a Pekín en noviembre pasado se tradujo en inversiones internas por $283 mil millones en inversiones chinas en infraestructura, agricultura e industria estadounidense, como parte de la dedicación de Trump a restablecer la economía estadounidense, los “sesentayocheros” patéticos ignoran esto y solo se quejan (falsamente) de que “las empresas de la familia Trump recibieron tratos especiales después de que Trump se reunió con el Presidente de China”.

Irónicamente, una de sus quejas es que “el comportamiento errático de Trump ha aumentado el riesgo de un conflicto catastrófico con Corea del Norte”. Este documento fue dado a conocer el 27 de febrero, solo días antes de se produjeran los avances históricos del 8 de marzo encaminados a resolver la crisis coreana, al aceptar Trump reunirse con Kim Jong-un para sostener pláticas sobre desnuclearización. Fue el gobierno de Obama el que se negó a sostener pláticas con Corea del Norte; de hecho, ellos le dieron su beneplácito a la construcción de armas nucleares por parte de Corea del Norte, porque esto les sirvió de excusa para concentrar los sistemas antibalísticos y armas nucleares alrededor de China, conocido como “Pivote en Asia” en el gobierno de Obama. Trump ha declarado que se acabó el “pivote” y logró los avances fundamentales con Corea en base a trabajar estrechamente con China y Rusia. Así que, ¿quién “aumentó el riesgo de un conflicto catastrófico” y todavía lo sigue intentando hoy en día?.

El hecho es que, el espíritu de la Ruta de la Seda está ganando y las naciones que se están quedando fuera no se lo deben a nadie más, que a ellas mismas, por aferrarse a la City de Londres y Wall Street, en vez de escuchar las sabias palabras de Lyndon LaRouche, de restablecer el Sistema Americano de Economía Física y unirse a la Nueva Ruta de la Seda.