El Reino Unido mueve un pestilente incidente sobre “espía envenenado”; el último intento desesperado por llevar a EU a una guerra contra Rusia

13 de marzo de 2018

13 de marzo de 2018 — La primer ministra británica Theresa May anunció ante la Cámara de los Comunes el lunes 12 de marzo, que el gobierno de su majestad había determinado que era “sumamente probable” que Rusia fuese responsable del envenenamiento el 4 de marzo del ex agente de la inteligencia rusa convertido en agente del MI6 británico Sergei Skripal y su hija, y que por lo tanto le han puesto como ultimátum al gobierno ruso hasta el martes en la tarde, para que responda a las acusaciones. Formulado en términos de poder invocar del Artículo 5 de la OTAN (un ataque en contra de uno de sus miembros es un ataque en contra de la OTAN en su conjunto) en algún momento posterior, May le dijo al parlamento que “si no hubiera una respuesta creíble, entonces nosotros concluiríamos que esta acción es equiparable al empleo ilegal de la fuerza por parte del Estado ruso en contra del Reino Unido”.

Por más de un año, el Presidente Trump se ha negado categóricamente a poner a Estados Unidos en pie de guerra en contra de Rusia, que es lo que exigen Gran Bretaña y sus instrumentos neoconservadores del gobierno de Obama. Ahora se produce esta última provocación del Reino Unido (RU) tan desesperada como peligrosa. No se puede pasar por alto la coincidencia del incidente del “envenenamiento”, que ocurrió en suelo británico con los dedos apuntando inmediatamente a Rusia, solo tres días después de que el Presidente Putin pronunciara su discurso que tuvo el impacto del “choque Sputnik”.

La “prueba” presentada por May sobre la responsabilidad rusa en el envenenamiento, es tan ridícula como el fraude ahora desacreditado del “hackeo ruso al CND” y el “expediente” posterior del agente del MI6 Christopher Steele. May dijo que el Laboratorio de Ciencia y Tecnología de Defensa de Gran Bretaña había identificado el gas nervioso utilizado en contra de los Skripals, como parte de un grupo de agentes nerviosos conocidos como Novichok, desarrollados por “Rusia” (en realidad por la Unión Soviética). May pronunció que “el gobierno ha concluido que es altamente probable que Rusia sea responsable por las acciones en contra de Sergei y Yulia Skripal”, con base en la identificación de ese gas nervioso; “nuestro conocimiento de que Rusia ha producido anteriormente dicho agente y probablemente todavía pueda producirlo; los registros que existen de que Rusia lleva a cabo asesinatos patrocinados por el Estado y nuestra evaluación de que Rusia considera a ciertos desertores como blancos válidos para ser asesinados”.

Con base en esa retahíla de suposiciones sin pruebas “sumamente probables”, el gobierno del RU afirma ahora que “por lo tanto hay ahora solo dos explicaciones plausibles a lo que sucedió... Ya sea que fue un acto directo del Estado ruso en contra de nuestro país. O el gobierno ruso perdió control de este agente nervioso potencialmente catastróficamente dañino y permitió que cayera en otras manos”. May informó que se le dio hasta el martes en la noche a Rusia, para que diga ¡cual de las dos suposiciones del RU es la correcta! Si no reciben una respuesta satisfactoria, May se ira trotando al parlamento el miércoles para “disponer de toda la gama de medidas que tomaremos en respuesta”.

¿Son estas las dos únicas “explicaciones plausibles”? ¿No pudiera ser el caso de que la evidencia de “envenenamiento con Novichok” pudieran ser huellas falsas, como la siembra burda de palabras en alfabeto cirílico en el caso del “hackeo ruso del CND”, denunciado por los Veteranos Profesionales de la Inteligencia por la Cordura (VIPS). En el periódico Washington Examiner apareció un artículo escrito por Tom Rogan después del espectáculo de May en el Parlamento, en donde en medio de aclamar la acusación de “fueron los rusos”, revela que “Gran Bretaña y unos pocos de sus aliados tienen muestras de este agente en particular”.

Ante la furia de los medios tradicionales belicistas, la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Sarah Sanders, no se unió a la campaña “fueron los rusos” del Reino Unido, a pesar de que la presionaron en el informe de prensa del lunes. Estados Unidos está monitoreando el incidente muy de cerca, lo está tomando muy seriamente y “permanecemos al lado de nuestro aliado más cercano y la relación especial que tenemos” le dijo Sanders a los reporteros, y cuando la desafiaron porque ella no había acusado a Rusia de tener alguna responsabilidad, respondió: “yo creo que [nuestro aliado el RU] todavía está trabajando para conocer algunos de los detalles de esto”.