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La pérfida Albión Delenda Est

22 de marzo de 2018
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Foto de archivo: Infantes de marina de EU practican procedimientos de descontaminación. Abril de 2013 (Departamento de Defensa de Estados Unidos).

22 de marzo de 2018 — Amenazado con su desaparición final, el imperio británico urdió una maniobra desesperada este mes, acusando sin ninguna prueba de ningún tipo a Rusia de haber utilizado un gas nervioso para atacar a Sergei y Yulia Skripal en suelo británico. Londres llamó a sus aliados occidentales más confiables, y sobre todo a Estados Unidos, para que marcharan tras de sus malvados planes geopolíticos a una guerra con Rusia, y probablemente también contra China, con la intención de preservar su división imperial del mundo entre Oriente y Occidente. Después de todo, esas maniobras han funcionado muy a menudo en el pasado. Como se complacen en decir los lores: el cerebro británico y el músculo americano pueden preservar al imperio, a pesar de que ya hace mucho que paso la época en la que Gran Bretaña gobernaba los mares.

Pero el mundo ha cambiado. En vez de seguir diligentemente la “relación especial” con la madre patria, el Presidente Donald Trump llamó por teléfono el 20 de marzo de 2018 al Presidente Vladimir Putin. Los mandatarios de Estados Unidos y de Rusia sostuvieron una plática amplia y decorosa sobre la necesidad de que estas dos grandes naciones, junto con China bajo el liderazgo capaz de Xi Jinping, pueden y deben empezar a trabajar en resolver las múltiples crisis existenciales que enfrenta la humanidad. Una discusión entre adultos sobre el mundo real, para aportar un verdadero liderazgo a un mundo que los lores de Londres y sus sátrapas de Europa y Estados Unidos quieren llevar al borde un holocausto termonuclear y caos económico global.

Juntos, los Presidentes Trump, Putin y Xi han demostrado ya que se puede derrotar al terrorismo, y que a través de la cooperación económica en el espíritu de la Nueva Ruta de la Seda, la economía mundial puede llevar a todos los pueblos de la Tierra hacia un paradigma armónico y próspero de desarrollo para la humanidad.

Por una vez, la pérfida Albión se quedó sola, y es cada vez más obvio para el mundo entero y que no tienen nada en que sostenerse. Durante cincuenta años, Lyndon LaRouche le ha advertido a los estadounidenses que la geopolítica británica y los programas monetaristas llevaban a Estados Unidos y al mundo hacia la destrucción económica, mientras que Estados Unidos emprendía guerras colonialistas a nombre del imperio. El hecho de que el Presidente Trump ha declarado que quiere restaurar el Sistema Americano, como lo ha promovido (y solo, en esencia) LaRouche durante la última mitad de siglo, y que además las grandes potencias de Rusia, China y Estados Unidos deben ser amigos, significa que el imperio británico enfrenta su defunción final.

Por supuesto, este es el motivo por el cual la inteligencia británica lanzó el conato de golpe de Estado con el Rusiagate en contra del Presidente Trump. Esa campaña se está derrumbando, y sus perpetradores han quedado expuestos como unos traidores, junto con los corruptos medios informativos que ahora están furibundos porque Turmp llamó a Putin.

Ahora que el Rusiagate se ha debilitado, el Presidente Trump ha conseguido la fuerza para llevar a cabo sus propósitos diplomáticos originales, como lo vio el mundo el martes 20 de marzo, un día que será recordado en la historia. La instrumentación de los programas económicos del Sistema Americano, de acuerdo a como los presenta LaRouche en sus Cuatro Leyes económicas, es de suma urgencia, ya que el derrumbe inminente de la burbuja financiera puede debilitar al nuevo paradigma.

Es el momento para la acción. El mundo puede ver ahora al imperio británico por lo que es, y la alternativa en la Nueva Ruta de la Seda, para crear un destino compartido de progreso y cooperación par todas las naciones. Hay que concentrar todos los esfuerzos en esta meta estratégica, sin desviaciones. El triunfo está a la mano.