Comandante en jefe de la Fuerza Aérea británica dice que hay que preparse para la guerra contra Rusia en el espacio

29 de marzo de 2018

29 de marzo de 2018 — El Times de Londres informó miércoles 28 que el “Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea británica, sir Stephen Hillier, dijo que si Moscú estuvo dispuesto a lanzar un ataque con armas químicas en Salisbury, esto podría poner en tela de juicio las normas internacionales en contra del uso de ataques cibernéticos, rayos láser o equipos de interferencias para destruir satélites valiosos en órbita”.

El Times informa sobre la publicación de una nueva Estrategia de Seguridad Nacional de la siguiente manera: “El gobierno publicó hoy un plan para contrarrestar la guerra moderna rusa, que incluye propaganda, en plataformas de medios sociales y en el ciberespacio así como también en los campos de batalla más tradicionales. Theresa May dijo que el ataque con gas nervioso de Moscú en contra de Sergei y Yulia Skripal el 4 de marzo es un recordatorio de que no tenemos garantizada la seguridad y de que se requiere un nuevo enfoque para contrarrestar una gama de amenazas terroristas y de Estado que enfrenta el país. ‘Estas personas no deben tener ninguna duda de que vamos a usar todas las capacidades a nuestra disposición para derrotarlos’ dijo la primera ministra en el prólogo de la Revisión de Seguridad”.

El Times dice que el “nuevo enfoque de guerra moderna... va a fusionar todas las armas del Estado, desde las fuerzas armadas, la policía y las agencias de espionaje hasta el poder blanco, entre ellos el Servicio Mundial BBC y el Consejo Británico, la economía y la diplomacia. Una capítulo se orientará a mejorar los esfuerzos por interrumpir las operaciones de desinformación de Rusia en medios sociales y otros canales. Este elemento de guerra rusa se puso en acción después del ataque contra los Skripal para tratar de socavar la insistencia del Reino Unido en la culpabilidad de Moscú”.

El Times miente descaradamente que “en el caso de Salisbury, el Reino Unido se movió rápidamente a compartir un nivel sin precedentes de inteligencia con sus aliados estableciendo el caso de culpabilidad de Rusia. Esto contribuyó a detonar la expulsión colectiva más grande de espías rusos en la historia, en donde más de 20 países anunciaron que expulsarán a funcionarios de inteligencia rusos en unidad con Gran Bretaña”.