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Le esta saliendo el tiro por la culata al imperio británico en sus planes bélicos

3 de abril de 2018
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En esta reunión del 30 de marzo de 2018 en el Kremlin, los participantes tuvieron un detallado intercambio de opiniones sobre temas de política exterior, tales como las medidas recíprocas en contra de varios Estados que expulsaron a diplomáticos rusos y cerraron consulados. (Foto: en.kremlin.ru).

2 de abril de 2018 — La embajada rusa en Londres envió una lista con 14 preguntas a la Oficina de Relaciones Exteriores británica, las cuales demuestran por sí mismas que es un fraude total la proclamación de los británicos sobre la culpabilidad rusa en el ataque con gas nervioso en contra de dos ciudadanos rusos en Salisbury. Entre las preguntas se cuentan: ¿Por qué no ha presentado el Reino Unido (RU) ninguna evidencia? ¿Por qué han violado varias leyes y protocolos internacionales para impedir el acceso a las víctimas? ¿Qué antídoto tenía a su disposición el RU para el gas nervioso y cómo lo obtuvieron? ¿Tienen un agente de control del llamado Novichok? ¿Desarrolló el propio Reino Unido el gas nervioso?

Pero también incluyen en la lista de preguntas una revelación que no se conocía anteriormente, en el sentido de que los franceses están profundamente involucrados en la investigación. ¿Por qué?, se preguntan los rusos, y ¿por qué motivos? ¿Cual es la legislación del RU o cuales son los protocolos internacionales que le permiten a los franceses tener que ver en un ataque a ciudadanos rusos en territorio del RU, y a qué se les ha dado acceso a los franceses?

Una lista de pregunta similares le enviaron al Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia y a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ).

Estas son interrogantes que todas las partes interesadas pueden y deben asumir, y se puede afirmar definitivamente que toda persona sobre la faz de la tierra es parte interesada, dado que los británicos están provocando un conflicto entre potencias nucleares.

El Presidente Trump continúa sin decir nada sobre Rusia desde que lanzaron el fraude, ni siquiera en la concentración en Ohio la semana pasada, luego de que sostuvo una larga conversación telefónica con Putin sin mencionar las acusaciones fraudulentas en contra de Rusia. Y aunque permitió que su gobierno tomara medidas drásticas en contra de diplomáticos rusos y que se cerrara el consulado ruso en Seattle, los voceros partidarios de la guerra en ambos partidos políticos y en la prensa, están furiosos porque personalmente no se ha unido a la histeria en contra de Rusia.

Los chinos tomaron nota del silencio personal de Trump, en tanto que el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores Lu Kang le hace un llamado a Rusia y a Estados Unidos para que resuelvan el problema: “Rusia y Estados Unidos son países influyentes en el mundo que comparten grandes responsabilidades para la paz y la seguridad mundial. Esperamos que resuelvan apropiadamente la disputa mediante el dialogo con base en la equidad y el respeto mutuo”.

Lo absurdo de las acusaciones de los británicos, que alegan certeza pero sin una pizca de evidencia, en una forma en que empujan al mundo a una crisis existencial, se produce en un momento en que el Presidente Trump destaca los resultados destructivos de un fraude británico anterior, cuando Tony Blair desató la guerra contra Iraq con base en mentiras similares, lo que provocó destrucción en el suroeste de Asia y el éxodo masivo de las múltiples zonas de guerra, dejando a millones sin hogar y agravando la crisis económica en Europa con una enorme crisis de refugiados. George W. Bush y Barack Obama se tragaron gustosamente las mentiras británicas, dispuestos a cometer crímenes en contra de la humanidad para probar su alianza con la madre patria.

No sucede así con el Presidente Trump, quien repetidamente ha señalado los $7 billones que se dilapidaron en estas guerras de cambio de régimen, ilegales e injustificadas, matando a miles mientras que dejaban que la economía física de Estados Unidos se pudriera. El pudiera (y debería) agregar que los especuladores de Londres y Wall Street estaban saqueando simultáneamente billones de dólares adicionales de las economías reales de las naciones occidentales.

India está trabajando cada vez más estrechamente con China y Rusia en los proyectos de inversiones productivas, tanto entre ellos mismos como con terceros países, en especial en África. Se está integrando el trabajo mediante el proyecto internacional de la Nueva Ruta de la Seda que lanzó Xi Jinping y que Lyndon LaRouche ha promovido desde hace muchos años.

El 10 de octubre de 2009, Lyndon LaRouche pronunció un discurso ante la Séptima Sesión Anual del Foro “Diálogo de Civilizaciones” en Rodas, Grecia, en donde señaló que un acuerdo de las “Cuatro Potencias”, Rusia, Estados Unidos, China e India, era la combinación necesaria para ponerle fin a la destrucción económica globalista que azotaba a occidente. Estas cuatro grandes naciones, dijo, tienen que “acordar, como grupo de países, iniciar y forzar una reorganización del sistema financiero y de crédito mundiales. Bajo esas condiciones, con acuerdos de largo plazo del mismo tipo que Franklin Roosevelt había promulgado antes de su muerte, en 1944, bajo naciones claves, la intención de Roosevelt todos estos años después, se hubiera podido llevar a cabo, y lo podemos llevar a cabo hoy”.

Esta perspectiva y este programa, es aún más urgente hoy aunque también más posible que nunca, debido a que el paradigma de la Nueva Ruta de la Seda está recorriendo el mundo entero y el potencial de que el Presidente Trump cumpla con su intención de trabajar con Putin y Xi Jinping para que se vuelva una realidad este nuevo paradigma.

Todos los patriotas y todos los ciudadanos del mundo tienen que actuar para que esto sea posible.