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El espíritu de la Nueva Ruta de la Seda define la realidad

4 de abril de 2018
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Los Presidentes de Rusia y de China se reunieron en el marco del foro de cooperación Asia-Pacífico (APEC) el 2017 en Vietnam. (Foto: en.kremlin.ru)

3 de abril de 2018 — Dos acontecimientos esta semana dejan en claro que la realidad del mundo actual es el “espíritu de la Nueva Ruta de la Seda”. Todo lo demás, las confrontaciones geopolíticas y económicas, están condenadas al fracaso y son peligrosas. Nuestra tarea es organizar para que esta verdad triunfe.

Primeramente, el 4 de abril la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) celebrará una sesión extraordinaria para discutir el caso del envenenamiento de los Skripal en Inglaterra, en medio de un reconocimiento cada vez mayor a nivel internacional de que Londres trata de manipular a los líderes nacionales para que se sometan al dominio británico, con la histeria en contra de Rusia. El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, lo denunció por nombre explícitamente en la conferencia de prensa que dio en Moscú, al decir, “los dirigentes de una gran cantidad de países se hacen preguntas... Es demasiado obvio que nuestros colegas británicos han perdido su sentido de realidad”. Explayándose en el motivo, dijo que “los servicios especiales de Gran Bretaña... son conocidos por su licencia para matar” y en general que el gobierno de Theresa May estaba en problemas por no haber cumplido con el Brexit.

El representante de Rusia ante la OPAQ, Alexander Shulgin, dijo el domingo 1 de abril que el día 4 de abril “vamos a presentar una iniciativa más en la sesión extraordinaria”. No quiso hablar más en detalle aunque le va a dar seguimiento a las 14 preguntas sobre el caso Skripal, que le presentó Rusia a Gran Bretaña el pasado fin de semana.

Mientras tanto, la pandilla en Londres está furiosa de que el Presidente Trump, personalmente, no haya seguido la línea en contra de Rusia que exigía Gran Bretaña. El semanario Economist de Londres expresó esto en un artículo del 30 de marzo, en donde se queja de que la cuenta de tuit de Trump “se mantuvo en silencio mientras se ordenaba la salida en este país de 60 rusos. El señor Trump nunca ha emitido una palabra de crítica al señor Putin”. Señalan que Trump “continuó con su silencio casi total sobre Rusia” incluso cuando pronunció su “discurso incoherente y extenso en Ohio” la semana pasada. No es de sorprender por qué están tan alterados los británicos: ahora se supo que el Presidente Trump ofreció incluso a Washington, DC, como opción para el posible sitio de una reunión en la llamada telefónica que tuvo el 20 de marzo con el Presidente Putin.

Segundo, esta semana marca un nuevo punto más bajo en el empeoramiento de la confrontación comercial, promovida por los geopolíticos entre Estados Unidos y China; así como también en la forma de sanciones en contra de Rusia. El lunes 2 de abril, China activó su imposición de aranceles a 128 productos importados de Estados Unidos, con un valor de $3 mil millones, en respuesta a la imposición de aranceles que decretó Estados Unidos el mes pasado, a las importaciones por ese valor, de acero y aluminio chinos.

El Ministerio de Comercio de China hizo pública una declaración en donde afirma que Estados Unidos se ha negado a dialogar. Después de que EU anunció el 23 de marzo aranceles al acero y aluminio chino, China hizo un llamado el 26 de marzo a sostener conversaciones sobre comercio. A pesar de que el Secretario del Tesoro de EU, Steven Mnuchin, dijo en ese momento que eran posibles esas conversaciones, nada sucedió; algo que destaca la declaración del Ministerio chino. Ahora, Estados Unidos tiene bajo consideración más aranceles en contra de China por un valor de $50 mil millones o más.

China reitera en su declaración que en vez de esta confrontación, deben sostener pláticas. Esto está en línea con lo que ha expresado personalmente el Presidente Trump, durante su campaña electoral y en los primeros meses en el cargo, cuando se comprometió a ponerle fin a la destrucción de la economía estadounidense, causada por décadas de malos acuerdos comerciales. Todo esto resultado directo de las prácticas de Wall Street y la City de Londres en los años del GATT/TLCAN/OMC, que dañaron a todas las naciones involucradas.

Ahora la oportunidad está a nuestro alcance —y es urgente— de romper con esta destrucción, volviendo a la realidad del ‘espíritu de la Nueva Ruta de la Seda’.