Laboratorio suizo refuta la farsa británica del envenenamiento de los Skripal con gas novichok

18 de abril de 2018

18 de abril de 2018 — La mentira británica de que Rusia llevó a cabo un intento de asesinato al ex doble agente, Sergey Skripal, y a su hija Yulia, el 4 de marzo del presente, se ha desmoronado con las revelaciones que ha hecho otro laboratorio de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) en Spiez, Suiza, que el veneno utilizado contra los Skripal es en realidad uno que inventó el laboratorio Hoffman LaRouche en 1951, y que solo lo han utilizado países de la OTAN, y nunca se ha desarrollado en Rusia.

El diario New York Post y la agencia noticiosa Associated Press (AP) dieron la primicia el sábado 14 de abril, y luego el doctor Andrea Galli dio más detalles en la publicación europea Modern Diplomacy el domingo 15; la agencia TASS también lo informó el sábado 14.

El Instituto Suizo para la Protección de las Armas Nucleares, Biológica y Químicas, con sede en Spiez, Suiza, es una institución del gobierno suizo y una autoridad de renombre internacional en el análisis forense de armas de destrucción masiva. El laboratorio de Spiez analizó la substancia que se encontró en Salisbury, Inglaterra, a solicitud de la OPAQ. El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, había informado el sábado 14 que recibieron los resultados confidenciales de este laboratorio, pero para ese entonces la OPAQ no los había hecho públicos.

El laboratorio suizo informó que, “el tóxico encontrado en Salisbury por los investigadores de la OPAQ contiene trazas del agente tóxico Bencilato de 3-quinuclidinilo (BZ) y trazas de A-234 (uno de los gases nerviosos del grupo Novichok) en su forma original y en una concentración que hubiese matado a los Skripal, lo cual no explica el cuadro clínico de los Skripal.

“La presencia del Bencilato 3-quinuclidinilo explica el cuadro clínico de los Skripal”, escribe el doctor Andrea Galli, en su artículo “Swiss Govermental Lab identifies the Substance used on the Skripal case as being linked to NATO?” (¿Laboratorio del gobierno suizo identifica la sustancia utilizada en el caso Skripal como una sustancia ligada a la OTAN?) que se publicó en Modern Diplomacy el 15 de abril.

El Bencilato 3-quinuclidinilo se desarrolló como arma la década de 1960, como un agente químico de uso militar con efectos psicoquímicos, y se le asignó el Código de la OTAN, Agente BZ. Es un elemento que provoca la intoxicación del sistema nervioso y se le califica como arma química inocua, pero que causa un amplio espectro de síntomas que potencialmente incapacitan a sus víctimas; los soldados pueden quedar desorientados y tener experiencias alucinantes, explica el doctor Galli.

Menos de 1mg de BZ tarda de 30 a 60 minutos para actuar y puede producir un síndrome cerebral agudo, caracterizado por delirios que duran de 3 a 5 días, y que pueden revertirse mediante el tratamiento químico necesario. Se trata de un elemento psicomimético, de la clase de substancias químicas que producen cambios en el pensamiento, la percepción y en el estado de ánimo. El elemento más conocido de esta clase, es el LSD, señala Galli.

La noche del domingo 15 de abril hubo un interesante intercambio de tuits. Primero, el laboratorio de Spiez, Suiza, que no había hecho ningún comentario público sobre el asunto, escribió que “no había duda de que Porton Down había identificado al Novichok”. Luego, otro experto le contestó con otro tuit: “Ustedes están en la mejor posición para decir cuáles fueron sus resultados. Responder que ustedes habían identificado al Novichok es como responder a una pregunta con un acertijo. Lo que el mundo necesita es franqueza”. Entonces @SpiezLab respondió: “No, nosotros no estamos en la mejor posición. La OPAQ rechazó la petición rusa de publicar los laboratorios designados. Espera a la reunión del Consejo Ejecutivo de la OPAQ el 18 de abril”.

Así que se plantea la posibilidad de que la OPAQ se guarde los resultados a los que llegó el laboratorio de Spiez.

Pero los hechos son los siguientes: Los síntomas de los Skripal coinciden con los esperados del tóxico BZ. Los 30 a 60 minutos que tarda en tener efecto, son coherentes con el hecho que se informó de que los Skripal fueron a almorzar y luego los testigos que los vieron ahí y en las bancas del parque dijeron que parecían sufrir de alucinaciones.

En sus reseñas del sábado 14, tanto AP como el New York Post informan que Lavrov declaró que “el laboratorio suizo también señaló la presencia del gas nervioso A234, [Novichok], en las muestras, pero agregan que su presencia parece extraña, dada la gran volatilidad de la substancia y del período relativamente largo que pasó entre el envenenamiento y la toma de las muestras”. Una explicación lógica sería que el Novichok se le agregó a la muestra que inicialmente solo contenía BZ. Los Skripal no murieron, sino que se recuperaron por completo. Como concluye el doctor Galli, “¿Cómo quedan las sanciones contra Rusia, dado que ellos nunca han trabajado con este tipo de substancia [BZ]?”

Según la agencia TASS, Lavrov dijo el mismo sábado 14: “Le estamos planteando una pregunta a la OPAQ: ¿Por qué se omitió en el informe final la información que refleja las conclusiones de los expertos del laboratorio de la ciudad de Spiez?”

Esa explicación se le tiene que exigir a Londres.