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El imperio británico ya no puede esconder sus crímenes

19 de abril de 2018
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La primera ministra del Reino Unido, Theresa May, visita el escenario de Salisbury, en el sitio donde encontraron a los Skripal; 16 de marzo de 2018 (Foto: flickr / Number 10).

19 de abril de 2018 — En todos los frentes de la movilización en pánico del Reino Unido para impedir que el Presidente Trump cumpla su propósito de hacer que Estados Unidos llegue a mantener relaciones amistosas con Rusia y China, están quedando al descubierto las mentiras. Esto se aplica tanto al fraude del Rusiagate que lanzó el operativo del MI6, Christpher Steele, en Estados Unidos; al fraude Skripal, organizado por el mismo círculo del MI6; y a la farsa del ataque químico en Duma orquestada con el financiamiento británico y controlado por los terroristas de los Cascos Blancos. Por todo Estados Unidos, en Europa y alrededor del mundo, prestantes personas y gobiernos le están diciendo al sangriento imperio británico que no está vestido.

Hasta en el mismo Reino Unido, el hedor de las mentiras imperiales ya no se puede tolerar. El ex embajador británico en Siria, Peter Ford, quien se ha opuesto públicamente a la guerra en Siria, ahora se presentó en el noticiero Fox News de Estados Unidos, en el programa de Tucker Carlson, para informar que el ataque químico en Duma nunca sucedió, y que los asesores del Presidente Trump “le están haciendo un pobre servicio” al no informarle que los Cascos Blancos son simplemente parte de la operación terrorista. De regreso en Londres, The Times del imperio descubrió, con horror, que el antiguo director de los Servicios Aéreos Especiales (SAS), mayor general John Holmes, quien dirigió la SAS durante la primera Guerra del Golfo, se unió ahora a la Sociedad Siria Británica, presidida por el embajador Ford, y está exigiendo un diálogo con Assad. El lunes pasado, lord West, antiguo primer lord del Mar, almirante y jefe de la Inteligencia de Defensa de Gran Bretaña, se presentó en la BBC para acabar con la idea de que Assad utilizó armas químicas, destacando lo absurdo de hacerlo en términos puramente militares, dado que iba ganando y solo serviría a los intereses de los terroristas.

El periodista más prestigiado de China, Yan Rui fue más allá ayer de los comentarios usualmente reservados sobre cuestiones estratégicas mundiales, para equiparar el alegato del ataque químico para justificar un bombardeo aliado de Siria, con los montajes que los nazis emplearon para lanzar sus invasiones y atrocidades, poniendo de relieve que los Cascos Blancos son unos asesinos, y que China y Rusia se mantienen firmes juntas en contra de esto y cualquier otra guerra criminal. Advirtió que la raza humana tiene que revertir el derrumbe hacia un “mundo más allá de la verdad”.

Por toda Europa. la Unión Europea (UE) se está dividiendo ante las mentiras británicas. Los ministros de Relaciones Exteriores de la UE no pudieron llegar a un acuerdo el lunes 16 para aprobar una resolución de apoyo al ataque británico-francés-estadounidense contra Siria, en donde ocho países se negaron a apoyarlo, entre ellos Italia, Bélgica y Austria.

En Estados Unidos, once congresistas republicanos presentaron una denuncia penal ante el Departamento de Justicia para que “investigue la posible violación de estatutos federales” por parte de los agentes primarios del MI6 británico en el intento de golpe contra Trump: el caído en desgracia ex jefe del FBI, James Comey, y su igualmente caído en desgracia segundo al mando, Andrew McCabe; Hillary Clinton (por disfrazar su financiamiento del infame expediente Steele); la Procuradora General de Obama, Loretta Lynch, y los dos agentes activos del FBI, Strzok y Page, quienes conspiraron para promover las mentiras británicas en contra de Trump.

El imperio está muy golpeado pero todavía no está destruido. Tenemos a la mano la oportunidad precisa para aplastarlo de una vez por todas, pero no debemos ignorar que está desesperado. El orden posterior a la Segunda Guerra Mundial, establecido en base a las Naciones Unidas, para evitar otra guerra mundial, se pretende abolir con una confrontación militar “Este vs. Oeste,” bajo control británico. La primera ministra Theresa May hizo un llamado en noviembre pasado a una nueva “Gran Bretaña global” y, sin dejar nada a la imaginación dijo que “la tarea de la Gran Bretaña global es clara... defender el orden internacional basado en reglas, en contra de los Estados irresponsables que buscan socavarlo... prominente entre ellos... está por supuesto, Rusia... Yo tengo un mensaje muy simple para Rusia: nosotros sabemos lo que estás haciendo. Y no vas a ganar”.

El general sir Nick Carter, nombrado por May como su nuevo Jefe del Estado Mayor de la Defensa, en marzo, declaró que Rusia es la “súper exponente” de la “explotación de las junturas entre la guerra y la paz... en donde las prácticas de negocios corruptos, ataques cibernéticos, asesinatos, noticias falsas, propaganda y en verdad, intimidación militar”.

Pero el moribundo imperio británico está, en verdad, desnudo si Estados Unidos no opera como su “gigante idiota”, como fue el caso de Obama y de Bush en la Casa Blanca, quienes libraron guerras de destrucción masiva por todo el Medio Oriente y quebraron el sistema financiero occidental mediante la especulación y las guerras. Trump puede y tiene que ser persuadido para que actúe en base a sus propios impulsos, para que establezca lazos de amistad con Rusia y se una plenamente a la Nueva Ruta de la Seda de China. Con este fin, el Comité de Acción Política de LaRouche va a imprimir una versión actualizada del folleto de circulación masiva “El futuro de Estados Unidos está en la Nueva Ruta de la Seda. Las cuatro leyes de LaRouche: los principios de economía física para la recuperación de Estados Unidos”.

Como dijo hoy Helga Zepp-LaRouche: “este es el momento más importante en la historia. Si destruimos al imperio británico, la raza humana va a poder volver a respirar en paz y crear una sociedad nueva”.

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