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LaRouche: “Un acuerdo entre las cuatro potencias puede crear un nuevo sistema crediticio mundial”

3 de may de 2018
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3 de mayo de 2018 — El imperio británico y sus fuerzas aliadas han lanzado una serie de ataques coordinados a escala global, concebidos para asegurar que no se forme una coalición duradera para el desarrollo y la paz en torno a las cuatro potencias principales del planeta, Rusia, China, India y Estados Unidos. Estos ataques configuran una escalada de provocaciones con el propósito de desatar una guerra sustituta en el Oriente Medio (Irán y Siria); en Ucrania; y en la península coreana; todas ellas concebidas para que se intensifiquen en última instancia hasta llegar a una guerra global de Estados Unidos contra Rusia y China.

Al Mismo tiempo, y con una coreografía muy bien coordinada, esas mismas fuerzas británicas han intensificado su cacería de brujas contra el Presidente Donald Trump, y han recurrido a allanamientos tan abiertamente escandalosos como peligrosos. Lo último en esto es la amenaza filtrada de que el fiscal especial Robert Mueller pudiera citar a comparecer al propio Presidente Trump a que responda 40 preguntas, que también ha filtrado ya a la prensa, en caso de que el Presidente se rehúse a responder “voluntariamente”.

El mismo Presidente Trump respondió directamente en un tuit el miércoles 2 de mayo: “No hay Obstrucción de la Justicia (es un montaje y una trampa). Lo que hay son Negociaciones en marcha con Corea del Norte sobre una Guerra Nuclear...”

Para ponerlo bien claro: La campaña belicista de los británicos y su campaña para derrocar al Presidente de Estados Unidos, son operaciones paralelas con un solo objetivo estratégico. No puede haber una defensa exitosa de la Presidencia contra la operación sucia de Mueller, sin parar también la campaña para utilizar a Irán, Siria, Corea y Ucrania para desatar una guerra contra Rusia y China. De manera recíproca, la campaña bélica de los británicos y su plan para acabar con todo el sistema de Westfalia, destrozando el derecho internacional válido con ataques militares y guerras, no se puede detener sin derrotar el intento de golpe de Mueller y del FBI contra el Presidente Trump.

Demócratas, republicanos e independientes por igual, así como la gente de otras naciones, tienen que despertar ante este hecho, antes de que sea demasiado tarde. No se puede decidir a qué parte de la operación británica, que es una sola cosa, te quieres oponer, y a cuál parte quieres apoyar, según tus prejuicios ideológicos muy sinceros.

Ha llegado el momento de la moralidad guiada por la ciencia, del modo en que lo ejemplifica la propuesta de Lyndon LaRouche para el acuerdo de las Cuatro Potencias.

La primera presentación pública importante que hizo LaRouche de esta idea programática, fue el 3 de diciembre de 2008, en el Foro para Estudios Estratégicos y de Seguridad, en Nueva Delhi, India, en donde fue uno de los oradores participantes (en inglés, en https://www.larouchepub.com/other/2008/3549lar_in_india.html). LaRouche amplió después esta estrategia el 10 de octubre de 2009, en un discurso titulado “Un acuerdo de las cuatro potencias puede crear un nuevo sistema crediticio mundial”, que dio en la Séptima Sesión Anual del Foro Público Mundial del Diálogo de Civilizaciones, que se llevó a cabo en la Isla de Rodas, en Grecia. (en español, en https://es.larouchepac.com/es/news/2009/10/15/lyndon-larouche-habla-ante-el-s-ptimo-foro-anual-de-rodas-di.html). Posteriormente, LaRouche resumió su discurso en Rodas en un almuerzo privado con un grupo de diplomáticos en Washington, DC, poco menos de un mes después, el 4 de noviembre de 2009. (en inglés, en http://www.larouchepub.com/lar/2009/3644nov4_dip_lunch.html).

Aquí reproducimos enseguida unos apartes de las palabras de LaRouche en ese almuerzo diplomático; le recordamos al lector tomar en cuenta que esas palabras se pronunciaron cuatro años antes de que el Presidente de China, Xi Jinping, anunciara su programa de la Nueva Ruta de la Seda, conocido hoy como la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

“Mi tarea [en Rodas] consistió en presentar con claridad lo que significaría para el planeta un acuerdo de las cuatro potencias, entre Estados Unidos, Rusia, China e India, y otros países que se unan al mismo acuerdo. Significaría que tendríamos una convención, un acuerdo para formar un nuevo sistema, para desechar el actual sistema monetario, que se puede desechar porque ya está en quiebra...

“Rusia y China estaban a punto de una negociación, en este período, en el cual China tiene un billón de dólares de obligaciones de Estados Unidos, que se le deben a China... Lo que sucedió entre las negociaciones entre Rusia y China fue en esencia un acuerdo para utilizar la deuda legítima que tiene Estados Unidos ante China, las promesas de pago de Estados Unidos a China, y utilizarlas con el propósito de monetizarlas, mediante la inversión de esta en algo productivo, que sería de utilidad para Asia. Y se acordó un proyecto de muy grande escala de transporte y de sistemas relacionados, entre Rusia y China.

“La intención no era quedarse ahí: La intención es ampliar este tipo de acuerdos al Sudeste de Asia en general, e incluir a India. La intención de algunos de nosotros, es llevar a Estados Unidos a integrar el mismo acuerdo. Porque el poder conjunto de Estados Unidos, Rusia, China, India y las naciones que deseen asociarse con ellos en este tipo de empresa, es el mayor poder económico y financiero sobre el planeta. Si ese poder planetario decide hacer lo que se tiene que hacer, podemos reorganizar y reconstruir al mundo, y dar un viraje rápidamente al proceso descendente para convertirlo en un proceso ascendente. Esa es nuestra opinión.

“La cuestión clave tiene que ser: Estados Unidos, Rusia, China e India. Sin un acuerdo entre estas cuatro naciones, no es posible una recuperación del mundo. Con esas cuatro potencias, y otras naciones —como por ejemplo, en lo inmediato, las naciones del Sudeste de Asia, Corea, Japón, y demás— otras naciones que vengan, y entonces podremos hablar de la posibilidad de un programa general, de crear un nuevo sistema mundial de tipos de cambio fijos, como un sistema de crédito, no un sistema monetario, sino un acuerdo de un sistema crediticio de tipos de cambio fijos, para la cooperación a largo plazo, en inversiones de infraestructura, que serán los motores para el desarrollo de las inversiones productivas.

“Por infraestructura, queremos decir, antes que nada, transporte a gran escala: ferrocarriles modernos, y sistemas superiores a los ferrocarriles [levitación magnética] de transporte terrestre. El objetivo es poder viajar por tierra a través de Eurasia, a través del Estrecho de Bering, hacia las Américas, y a través del Medio Oriente, hacia toda África. Podemos de este modo hacer conexiones, con este tipo de tránsito masivo, que es mucho más eficiente que el transporte marítimo, y que será el motor para el desarrollo en todas las regiones que atraviesen esas vías ferroviarias y demás sistemas de transporte”.