61 muertos en las protestas en la frontera de Gaza del 14 de mayo; se agrava la situación del Sudoeste de Asia con esta atrocidad

17 de may de 2018

16 de mayo de 2018 — Cuando menos 61 muertos y más de 2700 heridos fue el resultado del ataque de los soldados israelíes contra los manifestantes palestinos el lunes 14 en la frontera de Gaza; 1,360 de los heridos fueron víctimas de armas de fuego, y 130 se encuentran en condición crítica o grave. Las instalaciones hospitalarias del lugar se han visto agobiadas por completo. Egipto ofreció ayuda de inmediato. Al día siguiente, cuando se realizaban los funerales de las víctimas, los manifestantes volvieron a salir en la frontera de Gaza y en muchos otros sitios de la región.

El 15 de mayo se conmemora como el “Día de la Catástrofe”, o Nakba, en referencia a la fecha hace 70 años cuando se formó Israel, mediante el desalojo de los árabes del territorio de Palestina entonces en manos de los británicos. Ahora más de 5 millones de palestinos viven confinados en territorios que se reducen cada vez más, en condiciones terribles. En este contexto la apertura de la embajada de Estados Unidos en Jerusalén este lunes 14 constituye una provocación. Luego de la masacre del lunes, el Presidente palestino, Mahmoud Abbas declaró tres días de duelo.

Varias instituciones prominentes han convocado a reuniones de emergencia, entre ellas la Liga Árabe que se reúne este miércoles 16.

El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió el martes 15 a instancias de Kuwait, cuyos representantes circularon una resolución que pide una investigación de la masacre del lunes 14. Pero Estados Unidos bloqueó la resolución. China y otros respaldaron la iniciativa de la investigación, e indicaron que se debe sustituir la violencia por el diálogo. Rusia reiteró su ofrecimiento de mediar entre los palestinos e Israel, y señaló que se debe reanudar el proceso de negociaciones del “cuarteto”, porque, a pesar de sus deficiencias, está consagrado en los mandatos del Consejo de Seguridad de la ONU.

La embajadora de Estados Unidos, Nikki Haley, durante su intervención en la reunión del Consejo de Seguridad dio un discurso desquiciado en el que elogió a Israel y lo felicitó por su 70vo aniversario, y por ser lo que Isaías llamaba “la luz del mundo”. Declaró que fue la voluntad del “pueblo estadounidense” trasladar la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén, y agregó que cualquier país puede poner su embajada donde le venga en gana.

Según informes dignos de confianza, hay contingentes de la armada de Estados Unidos que se dirigen ahora para proteger a las embajadas en Turquía y en Jordania, así como a la nueva embajada en Jerusalén y en otras capitales de la región.

La Casa Blanca y los despachos del Exterior y de la Mancomunidad británica emitieron sendas declaraciones con formulaciones parecidas en apoyo de los alegatos israelíes de que la violencia del lunes 14 es totalmente culpa de Hamas, el grupo militante que gobierna Gaza. El subsecretario de prensa de la Casa Blanca, Raj Shah, le dijo a los periodistas el mismo lunes 14 que “la responsabilidad de estas muertes trágicas recae totalmente en Hamas”. Agregó que “Israel tiene el derecho de defenderse”. En Londres, el ministro británico para el Medio Oriente, Alistair Burt, calificó de “trágico” la pérdida de vidas, y expresó su preocupación por el uso indiscriminado de armas de fuego por parte de las fuerzas de seguridad israelíes. Sin embargo, dijo también lo mismo que Shah. “Es deplorable que elementos extremistas puedan haber procurado aprovecharse de las protestas para su propios fines violentos”, dijo Burt. “No vacilaremos en nuestro apoyo al derecho de Israel a defender sus fronteras”.

Según la agencia noticiosa francesa AFP, el proyecto de resolución del Consejo de Seguridad que fue bloqueado por Estados Unidos, señalaba: “El Consejo de Seguridad expresa su indignación y su pena por la muerte de civiles palestinos que ejercían su derecho a la protesta pacífica”, y “hace un llamado para que se realice una investigación independiente y transparente en torno a estas acciones para asegurar la responsabilidad”. Asimismo, el texto aborda la cuestión de Jerusalén como capital de Israel. Señala que cualquier decisión que se haya tomado al respecto y cualquier medida que se haya adoptado “que pretenda alterar el carácter, el estatus o la composición demográfica de la Ciudad Sagrada de Jerusalén, no tiene ningún efecto legal”, lo cual es una referencia obvia la decisión de Estados Unidos de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel.

La Comisión Permanente sobre Derechos Humanos de la Liga Árabe emitió una declaración en la que exhorta al Tribunal Penal Internacional a que investigue “los crímenes de la ocupación israelí” contra los palestinos. “Israel es una entidad opresiva y asesina y sus políticos y funcionarios deben ser llevados ante el Tribunal Penal Internacional”, declaró el presidente de dicha Comisión, Amjad Shamout, en una declaración sobre los sucesos del lunes 14. El jefe de la Liga Árabe, Ahmed Abul Gheit, condenó las “masacres” de palestinos que constituyen “crímenes de guerra”, dijo. Asimismo, hizo un llamado a la comunidad internacional a “proteger al pueblo palestino, que ha escogido la vía de la lucha pacífica y se le ha confrontado con la brutalidad, la violencia y el asesinato”.