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Un necesario estallido de optimismo

21 de may de 2018
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El Presidente Trump y el Presidente Xi Jinping en Alemania, 8 de julio de 2017.

21 de mayo de 2018 — La colaboración directa entre el Presidente Donald Trump y el Presidente Xi Jinping logró el fin de semana sacar a China y a Estados Unidos del umbral de la guerra comercial sumamente peligrosa potencialmente entre los dos países, un escenario que el imperio británico desea con mucha devoción y que lo ha venido orquestando con sus acólitos librecambistas de Washington. El problema no ha concluido, no obstante, pero se le ha dado un rumbo hacia la colaboración a favor de un enfoque de ganar-ganar, y le seguirán ahora más negociaciones.

De manera similar, la situación extremadamente peligrosa de la península coreana, la cual los británicos también han estado tratando de utilizar como el detonante de un enfrentamiento estratégico entre Estados Unidos y Rusia y China, se ha movido también en la dirección de la cooperación para una resolución pacífica basada en la combinación del desarrollo económico en la región. En este caso, de nuevo lo decisivo fueron los canales directos entre Trump Xi.

Como lo muestran ambos casos, el peor de los peligros estratégicos se puede transformar en “el mejor de todos los mundos posibles”, cuando hay voluntad política para hacerlo, como lo ha señalado Helga Zepp-LaRouche.

Apagar esos incendios estratégicos desatados por los pirómanos británicos es algo fundamental, pero queda un problema más de fondo. Es necesario darle marcha atrás al giro subyacente hacia un paradigma de colapso económico y de pesimismo cultural en Occidente. Consideren por ejemplo el informe que publicó la semana pasada el Centro para Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en sus siglas en inglés), el cual destaca que la tasa de fertilidad en Estados Unidos ha caído a su nivel más bajo en 40 años, en donde se registran solo 1.76 niños por cada mujer en edad de procrear. En 2017 cayó incluso el número total de nacimientos, “2% por debajo del total de 2016 y el menor número registrado en 30 años”, informó el CDC. Esto se compagina con los informes anteriores sobre el aumento en la tasa de mortalidad en los últimos años en casi todos los segmentos de la población estadounidense, sobre todo por causas relacionadas a la cultura del desánimo que se ha difundido por todo el país desde el asesinato de John Kennedy: sobredosis de drogas, suicidios y demás.

Esto recuerda el pesimismo cultural similar que se diseminó por toda Europa durante el período de la Peste Negra del siglo 14. No solo aumentaron las tasas de mortalidad como resultado directo de la peste bubónica, sino que se redujeron los matrimonios y los nacimientos, en la medida que la desolación y el desánimo sobre el futuro, el desánimo sobre la capacidad del hombre para conquistar esos problemas, se apoderó de la sociedad.

Por lo contrario, el contraste de esa condición humana se muestra en el enorme entusiasmo que ha generado la noticia de que China ha lanzado con éxito su satélite repetidor Chang’e-4 y lo ha colocado en la órbita lunar, como parte de su próxima misión de exploración del lado oculto de la Luna; o el ánimo optimista que se ha difundido por toda África y en cada sitio del mundo que se ha integrado a los grandes proyectos de la Franja y la Ruta.

Estados Unidos y Europa necesitan también un arranque de optimismo, que solo puede venir del establecimiento de una alianza de las Cuatro Potencias, Estados Unidos con Rusia, China e India, como lo ha especificado Lyndon LaRouche, con el propósito de acabar con el imperio británico y de transformar la “Iniciativa de la Franja y la Ruta” de China en un Puente Mundial Terrestre a escala mundial, cuya próxima misión es la de llevar a la humanidad hacia el sistema solar.