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El “Espía-gate” tumbó al “Rusiagate”; pero se necesita un nuevo sistema económico

25 de may de 2018
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El ex director del FBI James Comey, el ex director de Inteligencia Nacional James Clapper, y el ex director de la CIA John Brennan. (Foto: Staff Sgt. Jonathan Lovelady).

24 de mayo de 2018 — El llamado “Espía-gate”, la revelación de las operaciones británicas contra el proceso electoral y la Presidencia de Estados Unidos, se encuentra en el proceso de derribar al “Rusiagate”, que en sí mismo no es más que un invento fraudulento y traidor de esas mismas redes que ahora se ven como parte de las operaciones de inteligencia británicas y del gobierno de Obama. El Presidente Donald Trump señaló esto en varios tuits que envió el martes 22, en donde decía: “Miren cómo se han volteado las cosas en el Estado Profundo Criminal. Se lanzan contra la Colusión Ficticia, un timo inventado, y terminan atrapados en un enorme escándalo de ESPIONAJE, de los cuales este país quizás nunca ha visto antes”. ¡Se cosecha lo que se siembra!” Al día siguiente, miércoles 23, envió otro tuit: “El ESPIAGATE podría ser uno de los mayores escándalos de la historia!” Ahora están saliendo al público los detalles, en donde están involucradas varias agencias del gobierno que actuaban en concierto (FBI, Departamento del Tesoro, la CIA y otras) desde principios del 2016, mucho antes de que hubiese ninguna autorización “oficial” para investigar a Rusia y a Trump, y sobre todo aparecen esas agencias vinculadas estrechamente a las redes británicas del espionaje.

Esta situación abre un momento de oportunidad para dar paso al nuevo sistema económico necesario, que ahora está ya operando en el marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, y que hace ya mucho tiempo que debería estar en marcha en la región transatlántica. Este no es un momento para quedarse de observador tras las barreras, para ver como libra la pelea Trump, ni tampoco para “desear y esperar” que algún miembro asilado del Congreso haga lo correcto. Es el momento para la movilización de la ciudadanía.

El potencial para incorporarse a la lucha por un nuevo sistema se muestra en Italia, donde los ciudadanos votaron el 4 de marzo en contra de los programas antinacionales de la Unión Europea (UE). El voto italiano fue una continuación del levantamiento contra las prácticas asesinas, económicas y geopolíticas, del eje Wall Street-City de Londres, como se vio en el voto por el Brexit en el 2016, el voto por Trump en 2016, el voto austríaco en 2017, y otras manifestaciones similares. Este proceso de levantamiento no ha parado, pero se le tiene que dar dirección. Esa es nuestra responsabilidad, con las Cuatro Leyes Económicas de LaRouche, y el optimismo de la verdad.

El enemigo está completamente perturbado con el solo pensamiento de un que haya un gobierno italiano favorable a cualquiera de los preceptos de las Cuatro Leyes de LaRouche. Los dos partidos, el “Movimiento 5 Estrellas” (M5S) y la “Lega Nord” (Liga Norte), han planteado la necesidad de una reorganización del sistema bancario de acuerdo a la Ley Glass-Steagall, y a favor de la creación de una institución de crédito nacional. El Presidente italiano, Sergio Matarella, tiene que anunciar hoy su decisión sobre un posible gobierno de la coalición M5S/Lega. Los adversarios están histéricos. La cadena televisiva de Alemania, Segunda TV, salió con que la UE debe tratar a Italia como un caballo bronco: ponerle un freno en las riendas, y frenarlo. Un veterano miembro del Parlamento Europeo del partido socialcristiano alemán (CDU), Elmar Brok, anda presentando escenarios de terror: “La economía italiana se va a hundir. Los bancos italianos se van a desplomar”. Nótese que Brok fue de los que apoyaron el golpe de Estado nazi de la Maidan en Ucrania en 2014, golpe orquestado por los británicos y el gobierno de Obama, luego de que el gobierno legítimo de Ucrania decidió no aliarse a la Unión Europea.

Pero en este mismo momento también, el sistema económico de casino que respaldan esos histéricos, se está desmoronando. Y no se puede culpar a Italia por ello. La burbuja del dinero especulativo global ya reventó en Argentina y en otras partes. El peso argentino se ha desplomado en más de un 30% frente al dólar desde principios de año; las monedas de Turquía, Brasil, México y otros países también se vienen desplomando. En tres semanas se vence en Argentina otro lote de bonos Lebac por $30 mil millones de dólares (bonos denominados en pesos argentinos emitidos por el Banco Central), luego de los trucos financieros con los que “refinanciaron” el 15 de mayo el primer lote de $30 mil millones.

Helga Zepp-LaRouche señaló ayer que “los ataques contra Italia muestran una arrogancia extrema y una renuencia a considerar por qué sucede todo esto”. Pero, subrayó, “¡las Erinias están haciendo su trabajo!” O como dijo Trump sobre la manera como el Rusiagate se ha vuleto un Espiagate, “se cosecha lo que se siembra”. Este es el momento para la movilización.

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