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Los “círculos financieros” rechazaron el gobierno para Italia; un paso más hacia el crac financiero

28 de may de 2018
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El Banco Central Europeo, en Francfort, Alemania.

28 de mayo de 2018 — En un descarado atropello a la democracia, y a la Constitución italiana también, el Banco Central Europeo (BCE) y los “círculos financieros” con sede en Londres, echaron mano del Presidente del Estado italiano como su títere para bloquear un gobierno que cuenta con una mayoría patente. El motivo declarado, es que podría transgredir las normas agobiantes del euro en su búsqueda del crecimiento económico real, o incluso podría decidir salirse de la Eurozona.

Al rechazar al gobierno de coalición de la Lega Norde y del Movimiento Cinco Estrellas, la coalición que recibió la mayoría de los votos de los ciudadanos italianos en las elecciones del pasado 4 de marzo y que cuenta con una mayoría de los escaños del parlamento, el Presidente del Estado, Sergio Mattarella, reconoció abiertamente quién dirigía su mano. Dijo que círculos financieros e inversionistas extranjeros que poseen los bonos del Estado italiano, repudiaron intensamente al ministro de finanzas designado por el gobierno de coalición, por su ruptura potencial con la eurozona. Los bonos del Estado italiano están en manos de los grandes bancos de Londres y otros países europeos, y se los cambiaron por liquidez al Banco Central Europeo, quien los tiene ahora.

Así que los votos de los “círculos financieros”, como les dijo el Presidente italiano, son los únicos que contaron esta vez.

¿Pero que sucede en estos “círculos financieros”? Están atragantados y sofocados con la “deuda chatarra” altamente especulativa de las corporaciones y también de los contratos con derivados financieros sobre esa misma deuda chatarra; ahora el aumento las tasas de interés en dólares los está llevando hacia un incumplimiento en masa y al derrumbe de los bancos.

Vean el caso del Deutsche Bank, el banco más grande de Alemania, aunque ahora está bajo control de su división de banca de inversión con sede en Londres. Hace dos meses, el BCE le ordenó al Deutsche Bank (DB) que se plantease un “escenario de emergencia” en caso de tener que liquidar su banco de inversión; el BCE sabía claramente que algo andaba muy mal en el banco con la mayor posesión de derivados financieros. Ahora el DB está despidiendo a sus empleados en masa en su banca de inversión, la división que ha dirigido al banco durante 15 años, y más recientemente con grandes pérdidas. Dos comentaristas señalaron en el noticiero de CNBC que las acciones y el capital del banco cayeron recientemente de los 26 mil millones de euros a 21 mil millones, y que podría llegar a cero “con muy malas consecuencias para los mercados internacionales en el corto plazo”.

La propuesta que hizo al gobierno alemán la presidente del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche en 2016, para reorganizar el Deutsche Bank, son ahora la única solución para detener el derrumbe del banco y de sus ramificaciones hacia el sistema bancario transatlántico con sede en Londres y Wall Street.

Esas medidas, empezando con la separación de la banca de inversión y de la banca comercial al estilo de la Ley Glass-Steagall de Franklin Roosevelt, para proteger la banca comercial que presta a la industria y al comercio, están prohibidas bajo los reglamentos de la Eurozona y de las normas de resolución bancaria, así como las más nuevas que están adoptando ahora.

Es la misma situación con los bancos en todo el sistema financiero transatlántico, expuesto a la enorme “burbuja de todo” de deuda especulativa que se ha vuelto tóxica.

Lo que “amenazaba” con hacer el gobierno italiano que fue rechazado por su Presidente, al oponerse a esas regulaciones de la Eurozona e incluso de abandonar la Eurozona si fuese necesario, constituye realmente un paso hacia la única solución para impedir otro crac mucho peor que el del 2008.

Esa es la solución que presentan las “Cuatro Leyes” económicas de Lyndon LaRouche para restaurar el crecimiento de la productividad y de los avances científicos y tecnológicos, que se publicaron primero en 2014 con el acento en la economía de Estados Unidos, cuyo sistema financiero se halla en la misma situación peligrosa. El Presidente Trump hizo un llamado por una de esas medidas, en 2016, que es la restauración de la Ley Glass-Steagall; y también habló de otra de esas medidas, la de construir una nueva infraestructura económica para Estados Unidos. Pero no se ha dado ningún paso en esa dirección, luego de que los servicios de inteligencia británica desataron el ataque total contra su presidencia y ha estado intentando el mismo golpe de Estado que acaban de ejecutar en Italia.

Los votantes de ambas naciones tienen enfrente procesos electorales en los cuales tienen que imponer esas medidas propuestas por LaRouche, y no permitir nada que las impida.