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Los mercados no van a prevalecer sobre la humanidad

31 de may de 2018
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El Presidente Trump y la Primera Dama Melania Trump durante su visita a China, el 10 de noviembre de 2017. (Foto: Casa Blanca).

31 de mayo de 2018 — A unas cuantas horas de que el Presidente de Italia rechazó el gabinete ministerial de la coalición de mayoría, y que dio un discurso en donde declaró abiertamente que la voluntad de los inversionistas foráneos y la burocracia de Bruselas se antepone a la voluntad del pueblo italiano, se armó la de San Quintín en todo el mundo occidental. La descarada declaración del imperio financiero controlado por los británicos sobre los Estados soberanos está generando una reacción en su contra.

Los otros tres Estados abandonados del sur de Europa (España, Grecia y Portugal) enfrentan desastres similares, empezando con una caída súbita en el valor de sus monedas y un aumento en las tasas de interés de su deuda soberana. El hecho de que el sistema del euro en su conjunto no funciona, es cada vez más evidente para todos.

Hasta el diario Wall Street Journal publicó un artículo editorial en el que advierten que el flagrante desprecio a la voluntad del voto democrático lo único que logrará es “confirmar la percepción de que la Unión Europea es inmune a la opinión pública. Eso ensancha peligrosamente el abismo entre la gente en Europa y las instituciones”.

La presidente del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche, lo dijo más claramente: “Se acerca el fin del euro, se acerca el fin del poder de la casta dominante. Cualquier cosa que hagan será peor”.

El banco más grande de Alemania, el Deutschebank, ahogado en su deuda de derivados financieros, ya ha reconocido el fracaso de su intento de convertirse en el fondo especulativo más grande del mundo. Su nueva gerencia trata de deshacerse de sus operaciones de banca de inversión, pero a estas alturas, esa maniobra podría ser el detonante que haga estallar a todo el sistema, de manera que la crisis del 2008 parecería un tropezón sin importancia.

La crisis no se reduce a Europa. El sistema bancario europeo y el de Estados Unidos son indistinguibles. En Brasil, luego del paro de transportistas que puso en jaque a la economía por nueve días, el odiado Presidente Michel Temer tuvo que dar marcha atrás en los nuevos impuestos a los combustibles para los transportistas. Los argentinos siguen de cerca esos acontecimientos, en tanto que el igualmente odiado Presidente Mauricio Macri pretende imponer enormes recortes en el presupuesto público y mantener los aumentos a los bienes y servicios públicos como se lo han ordenado sus controladores de Wall Street como condición para recibir algún “rescate” del Fondo Monetario Internacional.

Por supuesto que nada de eso resolverá nada. El sistema financiero occidental no tiene remedio. Todo el sistema bancario occidental está ahogado en papeles especulativos que no tienen ningún valor real, pero que se les ha dado prioridad antes que las necesidades de la población. Se tiene que instrumentar un nuevo sistema, basado en los programas hamiltonianos de crédito público, como lo plantean las Cuatro Leyes de LaRouche. De hecho, la causa del terror que ha causado en Londres y en Bruselas el gobierno propuesto por los dos partidos de la coalición mayoritaria en Italia, es que ambos proponen la introducción de la ley Glass-Steagall y un banco nacional de crédito para la infraestructura, los dos primeros puntos de las Cuatro Leyes de LaRouche.

Mientras tanto, toda Asia se une en torno al espíritu de la Nueva Ruta de la Seda. Por su parte, el Presidente Trump está en el proceso de colaborar con Asia para resolver la crisis coreana de una vez por todas, con el enfoque de la “paz mediante el desarrollo”. Al mismo tiempo, en Estados Unidos el Rusiagate se está transformando en el Espiagate, en gran medida gracias a los informes de inteligencia de la EIR sobre el papel subversivo de la inteligencia británica y el equipo de inteligencia de Obama; Trump tiene que aplastar el intento de golpe de manera definitiva, para liberarse de los escollos que obstaculizan la cooperación de Estados Unidos con la Nueva Ruta de la Seda para construir un nuevo paradigma para toda la humanidad. Ahora es el momento.