Parar la construcción de una planta nuclear “cancela parte del presente y futuro de Argentina”

5 de junio de 2018

5 de junio de 2018 — La cita anterior, tomada del sitio electrónico argentino CuyoNoticias del 24 de mayo, capta la reacción de la comunidad científica, y más allá, ante el anuncio del gobierno de Mauricio Macri de que cancelaría “por razones presupuestarias” la construcción del cuarto reactor nuclear del país y posponía el quinto, ambos a ser construidos por China. En realidad, esto es obra del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El cuarto reactor de Argentina, Atucha III de 800 MV, cuya construcción iba a empezar este fin de año, contaba con un 85% del financiamiento de parte de China de su costo de construcción de $9 mil millones de dólares, aunque un 70% de sus componentes serían producidos nacionalmente. Según Infobae del 22 de mayo, el ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Jorge Faurie, le informó a su homólogo chino, Wan Yi, sobre la cancelación de Atucha III durante la reunión de ministros de relaciones exteriores del G-20 en Buenos Aires, lo que supuestamente Wang aceptó a cambio de la promesa de que Atucha IV cuya construcción se pospuso hasta el 2022, fuera construida totalmente con tecnología china.

La ex Presidente de Argentina Cristina Fernández de Kirchner firmó los contratos con China para estos dos reactores en el 2015. La cancelación es un golpe aplastante a una nación que está tremendamente orgullosa de su industria de energía nuclear y sus impresionantes logros relacionados en las ciencias y la tecnología. Las consecuencias económicas van a ser devastadoras. En Zarate, en donde están localizados Atucha I y Atucha II, una parte significativa de la población consiste de trabajadores altamente calificados, que trabajan en el mantenimiento de los reactores existentes, quienes iban a ayudar a construir Atucha III.

Ochenta compañías nacionales medianas y pequeñas que iban a producir componentes para los reactores van a quedar ahora fuera del mercado nuclear. Igualmente cuatrocientos nuevos ingenieros nucleares van a quedar desempleados, aunque los cálculos son de hasta 1,500 científicos, ingenieros y trabajadores calificados podrían perder sus empleos. Se espera que se produzca ahora un éxodo al extranjero de científicos e ingenieros, como sucedió en la década de 1990, para trabajar, como lo presentó un analista, “en los 50 reactores nucleares que se están construyendo alrededor del mundo”.

Otra víctima de la decisión de Macri podría ser la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) en Arroyito en la provincia de Neuquén en la Patagonia, que iba a abastecer a Atucha III con agua pesada, como es la base de la tecnología CANDU de Canadá. Entre los 11 países del mundo que pueden producir agua pesada, Argentina ocupaba una posición destacada y ahora con la cancelación de Atucha III, PIAP podría cerrar, arrojando al desempleo a 620 ingenieros, químicos y técnicos calificados .