Saludos de Helga Zepp-LaRouche, fundadora y presidente del Instituto Schiller, al Concierto Dona Nobis Pacem

15 de junio de 2018

Manhattan, NY, 10 de junio de 2018

Al final del 2017, propuse que el 2018 debería ser el año en el que finalmente la humanidad le pusiera fin a la geopolítica, y procurar un nuevo sustento para las relaciones entre las naciones, digno de la humanidad. Esta meta, por supuesto, y la necesaria erradicación de la pobreza que requeriría, fue también la misión manifestada en repetidas ocasiones por Martin Luther King, Jr. y por Robert F. Kennedy. En 1968 los dos fueron asesinados brutalmente, sin embargo la gente en ambos lados del Atlántico, en vez de levantarse y estar a la altura del desafío impuesto por la tragedia, prefirieron acomodarse al momento, y en los últimos 50 años hemos probado la fruta amarga de ese acomodo. Padecemos ahora de una cultura de violencia y desesperanza, y si fuéramos a mantener nuestras narices enterradas en las noticias populares y entretenimientos del día, dejaríamos todo de una vez.

Así que cuando propuse que el año 2018 iniciaría una nueva era, un nuevo paradigma para la humanidad, muchos colegas europeos y estadounidenses recibieron esta propuesta con gran escepticismo. Lo que los escépticos no habían considerado es que desde el 2013, más de 100 naciones se habían unido a la Iniciativa Una Franja Una Ruta de China, para aumentar la conectividad y la colaboración entre las naciones, por medio de la construcción de infraestructura moderna y de corredores de transporte, con el objetivo de que para el 2050 la pobreza debería haber sido eliminada del planeta. Esta nueva dinámica de optimismo respecto al futuro, está recorriendo el globo, y solo en los últimos días hemos visto los acontecimientos promisorios de la cumbre entre Estados Unidos y Corea del Norte, que esperamos que ocurran en la semana que seguirá a este concierto, las pláticas entre la India y China y el compromiso conjunto para estabilizar a Afganistán por medio de la reconstrucción, y posiblemente más significativo, el potencial de una cumbre entre Estados Unidos y Rusia, que podría comenzar a resolver las amenazantes crisis de Ucrania y de Siria.

Nos encontramos por consiguiente en lo que recibe el nombre de Sternstunde der Menschheit, literalmente un “momento estelar para la humanidad”, en el que nuestras acciones o la falta de ellas, en este momento, van a determinar el futuro, para las próximas generaciones. Sobre la sangrienta Revolución Francesa, el poeta Federico Schiller escribió, “Un gran momento encontró gente pequeña”. La participación de ustedes en esta interpretación de Bach, Beethoven, y de espirituales afroamericanos, sea como artistas, o como público, trae la esperanza al mundo de que este gran momento puede encontrar personas inspiradas que me acompañen a mí y al Instituto Schiller, para asegurar que no dejemos pasar este momento.