Los bancos centrales van a desatar el crac: el Telegraph no puede decir cual de ellos

20 de junio de 2018

21 de junio de 2018 — El diario británico Telegraph del 16 de junio publicó un artículo extenso en la página editorial escrito por su director de Comercio Internacional, Ambrose Evans-Pritchard, quien advierte que la decisión de los “Cuatro Grandes” bancos centrales de ponerle fin colectivamente a la Emisión Cuantitativa (EC) para fines del 2018 y elevar las tasas de interés, va a desatar un crac financiero. Aunque lo titula “Se forma una tormenta financiera mundial al escoger los bancos centrales sus venenos”, el artículo no determina cual es el veneno que va a ocasionar el crac, sino solo que va a provenir esencialmente de una deuda excesiva y el alza en las tasas de interés.

“Nunca antes había estado el mundo tan apalancado, y por lo tanto sensible a cualquier apretujón monetario” sostiene Evans-Pritchard. El Instituto de Finanzas Internacionales dice que la deuda mundial alcanzó un 318% del PNB a finales del 2017, 48% mayor que el punto más álgido que tenía antes del estallido del banco de inversión Lehman en el 2008. La deuda de los mercados emergentes saltó de 145% a 210%. Aquí es donde se están cocinando los problemas. Es casi una certeza matemática que las crisis cambiarias en Argentina y Turquía, que ya tocan a Brasil, a Sudáfrica e Indonesia, se van a extender al resto de los nexos de los mercados emergentes”.

Evans-Pritchard opina que la reducción de los activos de la Reserva Federal y el aumento en los saltos en las tasas de interés, se debe simplemente a un exceso de confianza, y pronostica un “choque en el dólar”.

“El Banco de Pagos Internacionales calcula que la deuda en dólares en los paraísos fiscales (buena parte de ésta en préstamos obtenidos por compañías privadas del Este de Asia y América Latina) se ha quintuplicado a $11 billones desde principios del 2000 a la fecha. Existen otros $13 billones más en derivados ‘equivalentes’, tres cuartas partes con una madurez de menos de un año. El meollo del asunto es que un aumento en el dólar fuerza a los bancos comerciales globales a contraerse y ocasiona una crisis de liquidez por todo el complejo de contratos con permutas y coberturas de riesgos. Es un coctel tóxico cuando se combina con alzas en las tasas de interés también”.

En contraste, piensa Evans-Pritchard, el Banco Central Europeo (BCE) tiene un motivo sucio particular: tiene de blanco a Italia para que reciba el tratamiento de Grecia. “El BCE está cerrando la llave simultáneamente pero en gran medida por razones políticas. La justificación económica es débil... La economía de la Eurozona se ha desacelerado hasta adquirir una velocidad de paralización”. El BCE está manipulando la EC bajo presión política de “Alemania”, dice. “El BCE pudiera seguir adelante con el anuncio de advertencia a los insurgentes de la Lega-Grillini en Italia de que no va a haber cobertura monetaria para sus grandes gastos fiscales. El cierre de la EC en Europa es doblemente traicionero, porque le quita a Italia la protección del BCE... No existen mecanismos de protección soberanos excepto sobre condiciones políticas que Roma no puede aceptar a la ligera. Los mercados de bonos ciertamente van a poner esto a prueba”.