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Estados Unidos y China deben cooperar para resolver la crisis de migración en Iberoamérica

25 de junio de 2018
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Foto proporcionada por el despacho de Aduana y Protección Fronteriza de Estados Unidos, en una visita de los periodistas a un centro de detención en McAllen, Texas. 17 de junio de 2018 (Foto: US Custom and Border Patrol).

25 de junio de 2018 — Los medios noticiosos del mundo han estado repletos recientemente con reseñas e imágenes desgarradoras de miles de niños inmigrantes desesperados de México y Centroamérica, separados de sus padres luego de ingresar a Estados Unidos ilegalmente. Dejando de lado las falsificaciones escandalosas que han perpetrado la mayoría de los medios noticiosos (y dejando de lado el hecho de que todo el escándalo ha sido fomentado para tratar de parar al Presidente Trump en su exitoso enfoque a la crisis coreana) hay una crisis migratoria muy real en las Américas, la cual se ha acelerado en los últimos años.

Pero siguiendo las enseñanzas de Sócrates: Si quieres encontrar una respuesta, primero haz la pregunta correcta.

Para el 2015, alrededor de 11.5 millones de mexicanos de primera generación (es decir, personas nacidas en México), casi el 10% de la población, ha emigrado a Estados Unidos; más del 20% de la población de 6.3 millones de El Salvador, ha hecho lo mismo. Si se considera a las personas desde la 1ª generación hasta la 3ª generación (es decir, si se incluye a los hijos y nietos de los inmigrantes de la primera generación a Estados Unidos), encontramos que un alarmante 28% de la población mexicana y 35% de la población salvadoreña ha salido de sus países. La situación desde Guatemala y de Honduras es muy similar.

¿Por qué sucede esto?

Porque la densidad relativa potencial de población (DRPP) de las economías de la región se ha reducido deliberadamente muy por debajo de sus poblaciones reales. Como lo ha explicado Lyndon LaRouche en su ciencia de la economía física, cuando la DRPP (la capacidad de una economía para mantener a una población creciente en un nivel de vida cada vez mejor) cae por debajo de su población real por un período de tiempo cualquiera, esa población muere o huye. Eso es exactamente lo que ha ocurrido por toda la región, como el resultado previsto de los programas británicos de despoblación: El saqueo de la población mediante las deudas de la City de Londres y de Wall Street; la provocación de guerras mortíferas; y la toma de esos países por el “Narcotráfico, S.A.” de Londres y sus pandillas narcoterroristas. Un caso ejemplar de esto es el hecho de que la pandilla satánica del MS-13 que aterroriza a El Salvador y otras partes de Centroamérica fue creada realmente en los ghettos de Los Angeles, California, hace varias décadas, bajo la mirada de George H.W. Bush y su programa de la Contra y difusión de la cocaína crack.

La única manera de resolver este problema realmente, es dar marcha atrás a su causa. La DRPP de México y de Centroamérica, y de toda la región iberoamericana y caribeña, se tiene que revertir drásticamente, integrando a estos países plenamente a la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Una acción coordinada de China y Estados Unidos puede hacer realidad esto de manera expedita.

Un primer proyecto esencial sería la construcción de un corredor ferroviario de alta velocidad desde Centroamérica hacia el norte, uniendo el Tapón de Darién en la frontera de Panamá y Colombia, a través de toda Centroamérica hacia México, y desde ahí hacia Norteamérica y hasta el túnel propuesto en el Estrecho de Bering hacia el Puente Terrestre Euroasiático.

China y Panamá ya están construyendo conjuntamente el primer tramo de un ferrocarril de alta velocidad desde la Ciudad de Panamá hasta la frontera con Costa Rica, cuyo gobierno ha dejado en claro que quiere participar en la extensión del proyecto, lo cual sería el primer ferrocarril de alta velocidad en todo el hemisferio occidental.

Un segundo conjunto de proyectos tiene que ver con la extensión de la Ruta de la Seda Marítima hacia la cuenca del Caribe, con la construcción de puertos de gran calado y parques industriales asociados al mismo en Ponce, Puerto Rico (que forma parte de Estados Unidos) y en Mariel, Cuba. Estos a su vez funcionarían como centros de embarque hacia las costas de Estados Unidos en el Golfo de México y en el Atlántico, así como la construcción de puertos en la cuenca del Caribe y en Sudamérica, que se integrarían al recién ampliado Canal de Panamá y al propuesto Gran Canal Interoceánico de Nicaragua. Se estima que la construcción del canal nicaragüense va a necesitar el empleo de decenas de miles de trabajadores calificados, y su impacto aguas abajo crearía cientos de miles de empleos productivos en toda Centroamérica.

Estados Unidos, China y todas y cada una de las naciones de la región tienen un interés directo en la construcción de un futuro común como este entre sus países, con una cooperación en la que todos ganan.

Europa enfrenta la misma crisis de migración, y la presidente del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche, propuso el 15 de junio su solución: Convertir la tortuosa cumbre de la Unión Europea, a celebrarse la próxima semana, en una reunión con los líderes africanos y el Presidente de China Xi Jinping para construir la infraestructura para el desarrollo de África. Su declaración ha circulado internacionalmente en varios idiomas y es un tema de discusión en reuniones y en los medios.

La necesaria solución “Trump-Xi” para la crisis migratoria en Estados Unidos es esencialmente la misma.