Lo principal

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

Las murallas se cierran sobre el imperio británico

9 de julio de 2018
trump-putin-apec2017.jpg
En las márgenes de la 25ava Cumbre de Líderes Económicos de la APEC. Con el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el Presidente de Rusia, Vladimir Putin. 10 y 11 de noviembre de 2017. (Foto: en.kremlin.ru)

9 de julio de 2018 — Dentro de una semana, el 16 de julio, se sentarán el Presidente Trump y el Presidente Putin para su tan esperado diálogo en su reunión cumbre en Helsinki, Finlandia. Solo días antes, el 11 y 12 de julio, Trump asistirá a la cumbre de la OTAN en Bruselas, después de la cual viajará al Reino Unido para una visita de tres días.

Los voceros del imperio británico están actuando como si las murallas se estuvieran cerrando a su alrededor; porque eso es lo que está ocurriendo. “Hay mucho en juego en los seis días que correrán entre la llegada de Trump a Bruselas el martes en la noche y su partida a Helsinki” comentó ayer el diario Daily Mail. “En ese período de tiempo corto podría rehacer una de las relaciones más significativas para Estados Unidos con el resto del mundo”, con lo cual se refiere a la mentada “relación especial” con Gran Bretaña, que fue diseñada para mantener a Estados Unidos “como el bote que sigue la estela del buque de guerra británico”.

De igual manera el diario Guardian de Londres informó con urgencia que “políticos y diplomáticos de alto nivel del Reino Unido (RU) creen que los próximos 10 días de diplomacia internacional serán vitales para determinar la fortaleza futura de la alianza occidental, como baluarte en contra de la agresión rusa”, con lo cual se refieren a su juego de utilizar las guerras y demás subterfugios para evitar la alianza de las Cuatro Potencias del tipo especificado por Lyndon LaRouche.

Es más, el complot británico para derrocar al gobierno de Trump no solo se está desmoronando sino que sus principales orquestadores enfrentan ahora la posibilidad de cumplir sentencias en la cárcel, al convocar el congresista Devin Nunes a “audiencias estilo declaraciones judiciales” ante las comisiones del Congreso federal, en donde los 42 individuos que ha citado van a tener que explicar, bajo juramento, su papel respectivo en la operación “atrapemos a Trump”.

Lo que es peor, desde la perspectiva británica, es que China continua la construcción sistemática y exitosa de la estructura básica y la infraestructura en torno al cual se está volviendo una realidad el Nuevo Paradigma de una “comunidad con un futuro compartido por toda la humanidad”.

Círculos informados a nivel internacional reconocen cada vez más (si bien a regañadientes) el papel de Lyndon LaRouche en volver realidad estos cambios globales. Pero pocos, demasiado pocos, han podido entender hasta ahora el método de LaRouche con el cual ha forjado la historia a través de las ideas. Este, uno de los temas más fundamentales, fue de hecho el centro de las discusiones en la conferencia del Instituto Schiller del fin de semana pasado en Bad Soden, Alemania, así como es también el foco de la serie de clases sobre Economía LaRouchista que se están dando en la Ciudad de Nueva York.

Helga Zepp-LaRouche subrayó esta cuestión en su conferencia semanal por Internet del 5 de julio, al contestar una pregunta sobre cuáles fueron los logros de la conferencia del Instituto Schiller:

“Yo creo que todos los participantes expresaron un optimismo profundo de que con las ideas que nosotros presentamos se pueda encontrar una solución. Y todo mundo señaló que lo que distingue al Instituto Schiller de otras organizaciones: otras organizaciones tienen conferencias sobre quizá temas específicos y pueden tener también muchos expertos que hacen sus presentaciones con powerpoint, pero realmente no elevan a la audiencia al nivel de ideas requerido para encontrar soluciones. Esa es la razón de por qué le dí el nombre de “La coincidencia de los opuestos” a esta conferencia; coincidentia oppositorum que es una idea de Nicolás de Cusa. Es una forma específica de pensar, sobre cómo superar las contradicciones en la vida política; en el día a día, o si solo se contempla el status quo, nunca se encuentra una solución...

“Tenemos que darnos a nosotros mismos como especie humana, un orden que esté más en correspondencia con la legitimidad del universo físico. Y de que solo la idea del cambio continuo y de un universo antientrópico puede servirnos de guía; y los únicos que pueden pensar de esta forma son los científicos, los científicos naturalistas y artistas en la tradición de la cultura Clásica. Porque solo ellos están acostumbrados a pensar en términos de principios universales que son reproducibles y por lo tanto válidos. Y por lo tanto están más allá del reino de la opinión y por el contrario están relacionados a una verdad subyacente más profunda que es la legitimidad de nuestro universo. Y esto es lo que debe guiar e informar nuestra vida política.

“Obviamente, esta es una discusión filosófica muy profunda. Requiere que muchas naciones en el mundo, de preferencia todas, se involucren en esta discusión... Y ¿cómo vamos a garantizar que no nos hundamos en una nueva era de tinieblas de nuevo? Simplemente elevando a nuestras poblaciones para que piensen en términos de un Nuevo Paradigma de la coincidencia de los opuestos, donde lo primero es una sola humanidad, o lo que Xi Jinping ha llamado siempre ‘una comunidad para una humanidad compartida’ o ‘un futuro compartido de la humanidad’ ”.