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Vuelan fuegos artificiales en la OTAN en tanto Trump se prepara para su reunión cumbre con Putin

12 de julio de 2018
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El Presidente Donald J. Trump participa en la reunión multilateral del Consejo del Atlántico Norte, el 11 de julio de 2018 (Foto oficial de la Casa Blanca por Shealah Craighead).

12 de julio de 2018 — Trump sigue exigiendo a los países europeos de la OTAN que paguen la cuota acordada para la defensa de Europa, aunque la pregunta debería ser: ¿Defensa en contra de quién? Hasta ahora, Trump no ha repetido las afirmaciones que hizo durante su campaña electoral en el 2016, cuando dijo que la OTAN era “obsoleta” y con un costo “desproporcionadamente” alto, y que el terrorismo era la preocupación principal. Aunque ha insistido, repetidamente, en que “ser amigos de Rusia y China es algo bueno”. Ciertamente al ser amigos de Rusia y China la OTAN se vuelve obsoleta.

Trump reconoció que Rusia no es una amenaza para Europa oriental ni occidental, ni para ninguna otra nación y se negó a caracterizar a Rusia de “enemigo” cuando se dirigía a la cumbre de la OTAN. También ha reconocido repetidamente que Rusia juega un papel decisivo en el combate al terrorismo, especialmente en Siria.

El esfuerzo de Trump para establecer relaciones de amistad con Moscú, empezando con la cumbre histórica con Putin el próximo lunes en Helsinki, está volviendo locos a los agentes británicos y a los británicos mismos. El anglófilo rabioso Nicholas Burns, ex embajador de Estados Unidos ante la OTAN, dijo el miércoles 11 que el enfoque de Trump es “orwelliano, porque está convirtiendo a nuestros amigos en nuestros enemigos y está tratando a nuestros enemigos como Putin como si fueran nuestros amigos”.

Trump destacó la ironía de que Alemania y Francia quieran que Estados Unidos ponga miles de millones para defenderlos a ellos del “enemigo” Rusia, en tanto que le compran miles de millones en gas y petróleo a Rusia. Aunque no hay bases legítimas para oponerse al gasoducto Nordstream 2, sería de esperar que Trump, en sus discusiones con los dirigentes de la OTAN, con Theresa May el viernes y con Putin el lunes, declare que cualquier dinero o cualquier efectivo militar extranjero que se utilice para defender a Europa de Rusia es un desperdicio, que está basado en una mentira.

La situación dentro del Reino Unido (RU) es totalmente caótica. El gobierno de May podría caer en cualquier momento, incluso durante la visita de tres días de Trump que empieza este viernes 13. La renuncia del lunático Boris Johnson fue un anuncio no tan sutil de su deseo de convertirse en el primer ministro, en tanto que en la reunión de hoy del “comité Brexit” de Jacob Rees-Mogg, compuesto por 80 parlamentarios, declararon que Johnson podría ser “un brillante” primer ministro. May está reemplazando a los miembros de su gobierno que renunciaron con partidarios muy cercanos a ella, a pesar de que no cuentan con las calificaciones requeridas para las distintas posiciones. Es probable que los conservadores (tories) se reúnan para decirle a May que se tiene que ir y escojan un nuevo primer ministro, aunque la situación podría salirse de control y forzar nuevas elecciones, lo que podría ocasionar que el Partido Laborista de Corbyn llegara al gobierno.

En cualquier caso, la enorme burbuja de derivados en las instituciones financieras de la City de Londres y sus agentes en Wall Street está lista para explotar. Solo existe una solución a esta amenaza existencial al sistema financiero occidental, que es acabar con su miseria con un nuevo acuerdo tipo “Bretton Woods” que establezca un sistema de tipos de cambio fijo. Esto podría producirse mediante la “amistad” misma que Trump está forjando con Rusia y China, con apoyo de India, Japón, Corea del Sur y otros que reconocen la urgencia de crear una nueva arquitectura financiera que reemplace al sistema imperialista británico en quiebra. Solo una nueva estructura financiera de este tipo, con centro en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, puede generar la era requerida de desarrollo para todas las naciones soberanas del mundo, y evitar una nueva depresión o guerras a nivel internacional.

La política de ojo por ojo en los aranceles iniciada por Trump en contra de China, es una estratagema peligrosa y el gobierno de China lo ha rechazado firmemente. El gobierno de Trump anunció el 10 de julio que se prepara para imponer un arancel del 10% sobre importaciones de China por otros $200 mil millones de dólares, que entraran en efecto en dos o tres meses. El Ministerio de Comercio chino dijo el miércoles 11 que pondrían una queja ante la OMC, calificando la acción de “completamente inaceptable” y un acto de “amedrentamiento” y que China respondería aunque sin especificar la forma. Altos funcionarios del gobierno de Trump le dijeron a los medios que EU quería entablar pláticas con China para llegar a una resolución, pero hasta ahora no se ha fijado nada.

Aunque los aranceles unilaterales solo van a causarle pérdidas a ambas partes, el “acuerdo” que quiere negociar Trump solo será exitoso si se basa en un nuevo sistema financiero global, como lo ha promovido en los últimos 50 años Lyndon LaRouche, que además es la única solución a la amenaza de estallido de la burbuja de derivados en occidente. Ahora, finalmente, no existe ninguna duda de que sus advertencias estaban correctas y que las soluciones que propuso eran tan necesarias como posibles.

Es precisamente a través de acuerdos entre las potencias más grandes, en especial entre Rusia, China y EU, que se hará posible el poder necesario para reemplazar al moribundo sistema británico.