Trump se impuso a Theresa May, y no se inclinó ante la reina

16 de julio de 2018

16 de julio de 2018 – El Presidente Donald Trump dejó atrás un paisaje político devastado luego de que salió de Inglaterra hacia su cancha de golf en Escocia, después de su “visita de trabajo” con la primera ministra británica Theresa May. Por supuesto, dado el hecho de que los británicos tienen desplegados a sus servicios de inteligencia para derrocar a la Presidencia de Trump, May se merece lo que recibió. La prensa británica por su parte, muestra qué tan aterrada está la oligarquía. Para muestra basta un ejemplo, el del diario Guardian del sábado 14, que publicó lo siguiente:

“El huracán presidencial había barrido todo el sur de Inglaterra, arrancando de cuajo los protocolos, haciendo temblar a las instituciones y dejando a los políticos con una sensación de haber recibido un latigazo. En cuanto despegó el helicóptero MV-22 Osprey del ‘perturbador en jefe’, se podría perdonar a Theresa May por respirar de alivio, lo que le sería familiar a cualquier anfitrión sometido a tan dura prueba.

“Esto fue algo muy diferente al paseo de Bill Clinton por Hyde Park en su despedida presidencial o la parada de Barak Obama en una escuela primaria de Newport...

“Quizás tenga que aceptar humildemente Gran Bretaña, sin embargo, que para Trump fue una parada entre el vapuleo a la Canciller alemana, Angela Merkel, en la cumbre de la OTAN en Bruselas y la renovación de su cálida relación con el Presidente de Rusia Vladimir Putin en Helsinki”.

Los medios no quedaron convencidos del comentario que hizo Trump en su rueda de prensa, dirigidos a suavizar el impacto de su entrevista con el diario The Sun de Rubert Murdoch, de la cual Trump dijo que el artículo sobre su entrevista en The Sun estuvo “bien en general” pero que omitió sus comentarios positivos sobre May. “A eso es a lo que se le llaman noticias falsas”, dijo Trump, e insistió en que May es una “mujer increíble... que está haciendo un trabajo fantástico”.

El comentario de Trump sobre la “relación especial” que hizo en la rueda de prensa (“yo le daría a nuestra relación especial con el Reino Unido el más alto nivel de especial. ¿Se me permite ir más alto que eso? No estoy seguro. Es el nivel más alto de especial. Son gente muy especial, es un país muy especial, y como dije, tengo una relación porque mi madre nació en Escocia”) fue tomado como una burla.

El Guardian también contrastó los comentarios antirrusos de May con los de Trump sobre su cumbre del 16 de julio con el Presidente Vladimir Putin: “Yo creo que tendría una muy buena relación con el Presidente Putin si pasamos un rato juntos. Puedo estar equivocado. Otras personas han dicho eso, no funcionó. Pero yo soy diferente que las demás personas. Yo creo que nos ha dañado muchísimo la cacería de brujas, que yo la llamaría la amañada cacería de brujas”.

The Sun calificó en un encabezado del diario el intento de Trump por suavizar su comentarios con May como un “falso lambisconeo” y dijo que Trump se vio “forzado” a tratar de enmendar las cosas con May, pero claramente no se retractó de la mayor parte de lo que le dijo al periódico en la entrevista que se publicó el mismo día que llegó a Londres.

La cita de la familia Trump para tomar el té con la reina también recibió mucha crítica. El diario Express acusó a Trump de bloquear a la reina cuando los dos caminaban frente a la guardia de palacio después de su saludo en el Castillo de Windsor. La reina pareció bloqueada por el Presidente cuando se encontraron por primera vez en el Castillo de Windsor. Antes de que la reina lo alcanzara, Trump miró de lado como para ver donde estaba la vieja, y luego se esperó para que lo alcanzara, antes de que siguiera la pareja su viaje. Se considera algo grosero darle la espalda a Su Majestad cuando se reúne con ella. Sin embargo, no está claro si se le dijo al Presidente que caminase por delante antes de que la reina lo alcanzara”.

Finalmente, ni el Presidente Trump ni la Primera Dama Melania hicieron una inclinación de cortesía cuando saludaron por primera vez a la reina, sino que solo la saludaron de mano. El corresponsal real Richard Fitzwilliams le dijo al Express, que “eso fue un comportamiento inadecuado”.