Lo principal

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

El Nuevo Paradigma en acción; la reunión de Trump y Putin provocó ataques de rabia a los traidores en Estados Unidos

16 de julio de 2018
trump-putin-2018.jpg
El Presidente Donald J. Trump, de Estados Unidos y el Presidente Vladimir Putin, de la Federación Rusa | 16 de julio del 2018 (foto oficial de la Casa Blanca, tomada por Shealah Craighead)

16 de julio de 2018 — La histórica cumbre que se llevó a cabo hoy entre los Presidentes Donald Trump y Vladimir Putin ha marcado un espectacular cambio de fase en la historia. Es resultado de una larga y difícil batalla, encabezada en no poca medida por Lyndon LaRouche durante los últimos cincuenta años, para crear una alineación de intereses entre las grandes potencias y culturas de la historia, como la fuerza necesaria y suficiente que se requiere para poner fin a la tiranía del imperio británico de una vez por todas. En particular, LaRouche plantea que la cooperación entre las “cuatro potencias”, Rusia, China, India y Estados Unidos, podría sustituir al sistema financiero occidental quebrado que tiene su centro en Londres y en Wall Street, con un nuevo paradigma, basado no en el poder monetario ni en las guerras coloniales, sino en un sistema crediticio para llevar la paz y la prosperidad a través del desarrollo muto de las naciones.

Antes de pasar a la reunión privada con Putin, Trump le dijo a los periodistas que hablarían sobre muchas cosas, en particular, de que Rusia y Estados Unidos estaban cooperando con “nuestro amigo mutuo el Presidente Xi”.

Los dos Presidentes hablaron con la prensa luego de su reunión privada de dos horas y media y del almuerzo que sostuvieron con sus asistentes. Ambos se refirieron a la “necedad” y el “peligro” de seguir permitiendo que las relaciones entre las dos principales potencias nucleares se siga deteriorando. Putin señaló que “la tensión actual, la atmósfera tensa, en esencia no tiene ningún motivo sólido que la sostenga. La Guerra Fría es cosa del pasado. La era de la confrontación ideológica aguda entre los dos países es una cosa del pasado remoto, es un vestigio del pasado”. Putin propuso el establecimiento de tres distintos paneles de expertos para que trabajen en las soluciones a las cuestiones fundamentales: uno sobre el espacio cibernético, para ir al fondo de la verdad sobre la guerra cibernética utilizada por el equipo para atrapar a Trump, al mando de Robert Mueller, para derrocar a Trump del cargo y provocar una guerra con Rusia; otro panel de líderes empresariales, luego de que más de 500 prominentes figuras empresariales de Estados Unidos asistieron al Foro Económico Internacional de San Petersburgo en mayo pasado; y uno de expertos políticos y militares, para buscar la manera de colaborar en las graves cuestiones que enfrenta la humanidad en todo el mundo.

En su declaración a la prensa, Trump dijo que él había decidido “continuar con la orgullosa tradición de la diplomacia audaz estadounidense. Desde los primeros días de nuestra república, los dirigentes estadounidenses han entendido que la diplomacia y la participación es preferible al conflicto y la hostilidad”. Dijo que la relación entre las dos naciones “nunca había estado peor que ahora. Sin embargo, eso cambió, hace como unas cuatro horas”. Dijo que “yo prefiero asumir un riesgo político en la búsqueda de la paz, que arriesgar la paz en búsqueda de la política”.

Los medios estadounidenses y británicos se portaron como siempre histéricos y fraudulentos, pero tanto Trump como Putin les contrarrestaron sus mentiras de manera enérgica. A la pregunta de si Rusia tenía algún “material comprometedor sobre el Presidente Trump o su familia”, Putin se rió, y explicó que él ni siquiera sabía que Trump había estado en el país en el tiempo que indica el expediente marrullero de Steele, y terminó diciendo que “es difícil imaginar un disparate más absurdo de mayor escala que este”.

Cuando el periodista de AP exigió que Trump criticara a Putin por interferir en las elecciones de Estados UNIDOS, Trump le respondió preguntándole por qué el FBI nunca revisó el supuesto servidor de las computadoras hacheadas del Comité Nacional Demócrata. “Por qué le dijeron al FBI que se saliera de la oficina del Comité Nacional Demócrata? Me he estado preguntando eso. He estado preguntando eso por meses y meses y publicado tuits sobre eso y haciéndolo en los medios sociales. ¿Dónde está el servidor?”.

Sobre Siria, Putin dijo que “la tarea de establecer la paz y la reconciliación en este país podría ser el primer ejemplo de este trabajo conjunto exitoso”.

Las piezas de los británicos en Estados Unidos están asustadas. Saben que los atraparon tratando de montar un golpe en contra del presidente electo en Estados Unidos a nombre de una potencia extranjera, el enemigo histórico de Estados Unidos, el imperio británico. El asesino jefe de la CIA de Obama, John Brennan, quizás fue quien demostró mejor la histeria entre estos traidores, con el tuit que publicó: “El comportamiento de Donald Trump en la conferencia de prensa en Helsinki plantea y supera el umbral de los delitos graves y penas menores. Nada menos que una traición. No solo fueron imbéciles los comentarios de Trump, sino que está por completo en el bolsillo de Putin”.

Los traidores se quejan demasiado.

La organización de LaRouche está ahora preparada para hacer realidad la reunión de las grandes potencias, en el espíritu de la Nueva Ruta de la Seda, para hace avanzar esta victoria histórica, para desarrollar este optimismo como medio para instrumentar el programa de LaRouche completo, mediante las Cuatro Leyes a nivel internacional, como las leyes que son verdaderamente congruentes con las leyes negatoentrópicas del universo.