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Como decía Lyndon LaRouche: “Que se pongan en marcha los tractores”

19 de julio de 2018
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Vladimir Putin y Donald Trump dieron una rueda de prensa conjunta y respondieron las preguntas de los periodistas en Helsinki, lunes 16 de julio de 2018 Helsinki (Foto: en.kremlin.ru).

19 de julio de 2018 — El éxito brillante de la cumbre de Helsinki entre los Presidentes Trump y Putin nos recuerda una importante enseñanza de un acontecimiento anterior, los Acuerdos de Oslo de 1993 y de su secuela. Luego de ese histórico acuerdo, suscrito por Yitzhak Rabin y Yasser Arafat en Washington en 1993, Lyndon LaRouche elogió el esfuerzo (negociado en secreto con el gobierno de Clinton, dejando a los británicos por fuera), pero advirtió que las dos partes debían de inmediato “poner en marcha los tractores”, o si no, los británicos y sus piezas lo paralizarían y eventualmente acabarían con el proceso de paz. Pero no se hizo caso al consejo; se puso al FMI y al Banco Mundial al frente del proceso de desarrollo planteado en el acuerdo, y se le agregaron las “condicionalidades” financieras típicas del FMI, y como resultado, no solo no avanzó nada sino que terminó en una segunda Intifada.

Hoy la advertencia es mucho más urgente. Trump ha mostrado el valor para enfrentar a los traidores que están dentro de la “comunidad de inteligencia”, en el Congreso y en los medios noticiosos, quienes, como lo señaló Trump en un tuit ayer en la mañana, “ODIAN el hecho de que me llevé bien con el Presidente Putin de Rusia. Ellos preferirían IR A LA GUERRA que ver esto”. A esto, lo bautizó con el nombre de “Síndrome de perturbación con Trump”.

Pero la potente propuesta que plantearon los dos presidentes, el establecimiento de cuatro grupos especiales conjuntos (en seguridad cibernética, seguridad militar, cooperación empresarial, y de política militar) se tiene que poner en marcha de inmediato. Se tiene que enfrentar en serio la histeria macarthista de los enemigos de Trump, aunque cada vez tienen menos y menos apoyo de la población estadounidense. Es necesario aplastar con acciones positivas en todos los frentes a esas respuestas de pánico de los traidores (quienes acusan a gritos de traición a Trump y que se le debe enjuiciar políticamente, e incluso piden un golpe de Estado militar).

Trump fue electo Presidente para que saque a Estados Unidos del plan de “guerra perpetua” de los regímenes de Bush y Obama, y para impedir una guerra nuclear con Rusia y China. Eso es lo que está haciendo exactamente ahora. El movimiento de LaRouche, por medio de sus actividades organizativas en todo Estados Unidos durante las últimas 48 horas, se ha encontrado con una respuesta muy entusiasta e inspiradora dentro de la población hacia la cumbre de Helsinki, y también hacia la idea de LaRouche de que Trump, Putin, y su amigo mutuo Xi Jinping, trabajen juntos, puede ciertamente acabar con la amenaza de un holocausto termonuclear.

Pero más importante aún, dicha colaboración entre Rusia, China y Estados Unidos, la cual tendría el apoyo de India, Japón, Corea del Sur y muchas otras naciones de cada continente, debe encargarse de sustituir la estructura financiera quebrada que tiene centro en Londres y en Nueva York. La restauración del Sistema Americano en Estados Unidos, como lo propone LaRouche en sus Cuatro Leyes, es el único medio posible para impedir que el estallido de billones de dólares en deudas de juego especulativo destruya a la economía real.

El núcleo de la estructura necesaria para el nuevo paradigma ya existe, en la forma de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, y las nuevas instituciones financieras que se han creado a lo largo del proceso de la Nueva Ruta de la Seda. En breve, el Instituto Schiller de LaRouche anunciará la publicación de la nueva versión de 440 páginas del Informe Especial de 2014, “La Nueva Ruta de la Seda se vuelve el Puente Terrestre Mundial”. El nuevo informe documenta el enorme proceso de desarrollo que se ha iniciado a través de Eurasia, África e Iberoamérica, gracias al espíritu de la Nueva Ruta de la Seda durante los últimos cuatro años, y señala también la necesaria extensión de este nuevo paradigma para los próximos 50 años. El proceso político que ha iniciado el Presidente Trump con sus valerosas cumbres con Kim Jong-un y con Vladimir Putin, se puede y debe consolidar y sostener con las ideas que presenta este nuevo informe del Instituto Schiller. Eso define nuestras tareas por delante.