Tres chiflados de la guerra, jefes de la inteligencia, hablaron en la reunión del Instituto Aspen contra “las amenazas de la influencia maligna extranjera”

22 de julio de 2018

21 de julio de 2018 — El primer panel del Foro de Seguridad de Aspen (que realiza la pandilla neoconservadora todos los años para avanzar en su complot permanente), fue “Una charla con el director del FBI”. Nadie puede acusar a Christopher Wray de ser mano blanda con Rusia ni de respaldar al Presidente Donald Trump, pero en esta ocasión solo jugó el papel de atacar a china.

“Yo creo que China, desde un punto de vista de contrainteligencia, de muchas maneras representa la amenaza más amplia, más peligrosa y más significativa que enfrentamos como país”, declaró Wray. “Digo esto porque, para ellos, es un esfuerzo de todo el Estado. Se trata de espionaje económico así como del espionaje tradicional; se trata de recopiladores no tradicionales así como de operativos de inteligencia tradicionales. Se trata de recursos humanos así como de medios cibernéticos. Tenemos investigaciones de espionaje económico en todos los estados, en todos los 50 estados, que se trazan hasta China... El volumen de esto, lo generalizado de esto, la importancia de esto es algo que yo creo que este país no puede subestimar”.

Wray informó que el FBI ha establecido una “asociación pública-privada” mediante la cual se han organizado a varias compañías y universidades de Estados Unidos para que le alerten al FBI sobre las “amenazas que vean” de las actividades chinas. En especial, el FBI esta vigilando todas las actividades chinas relacionadas con la tecnología avanzada y la ciencia, precisamente las áreas en las que es más urgente la cooperación entre Estados Unidos y China.

Luego, en su oportunidad el jueves 19, el Director de Inteligencia Nacional, Dan Coats, coincidió plenamente con Wray sobre China, y se refirió a la Iniciativa de la Franja y la Ruta como un medio por el cual “se difunde su influencia”. Dijo que se tiene que tomar la decisión sobre si China es un verdadero adversario o un competidor legítimo, pero que en cualquier caso, se tiene que trazar la línea para no permitir que se roben “nuestros secretos” ni que su gente entre “en nuestros laboratorios”.

Pero las obsesiones de Coats se centraron en Rusia y los esfuerzos del Presidente Trump por establecer relaciones funcionales con el Presidente Putin. De manera agresiva defendió la declaración que hizo el 16 de julio, apenas a unas cuantas horas de las declaraciones que dio el Presidente Trump luego de su cumbre con Putin, de que la comunidad de inteligencia “ha sido muy clara en nuestra evaluación de la interferencia rusa en las elecciones de 2016 y de sus esfuerzos generalizados actuales para socavar nuestra democracia”. Dijo que no estaba contento con que Trump se haya reunido con Putin a solas, ni que el ex embajador ruso Kislyak y el ministro ruso de Relaciones Exteriores Lavrov hayan sido invitados en una ocasión a la Oficina Oval del a Casa Blanca. Luego Andrea Mitchell le preguntó a Coats si el balón de fútbol soccer que le dio Putin a Trump podría estar intervenido, a lo cual Coats le aseguró que eso no se podría determinar.

Coats dijo que era “innegable” que Rusia está tomando la iniciativa para socavar los valores estadounidenses y en realizar ataques cibernéticos. “Estamos bajo ataque de muchas, muchas maneras. Nuestras instituciones financieras, nuestra infraestructura fundamental, nuestras industrias”, dijo, y les juró que hay noches que se las pasa en vela preocupado de que hubiese un “11-S cibernético” que podría incluso cerrar a Wall Street por una semana.

Después de todo esto, el informe que sacó el subprocurador general Rod Rosenstein sobre el primer informe del Grupo Especial Ciber-Digital del Departamento de Justicia, que se enfoca en la movilización de todo el gobierno contra la “amenaza maligna de influencia extranjera”, quedó como cosa del pasado.