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Lo que puede seguir a la muerte final del “Rusiagate”

24 de julio de 2018
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El Presidente Donald J. Trump y la Primera Dama Melania Trump con el Presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, y el Presidente de Finlandia, Sauli Niinistö y Jenni Haukio, el 16 de julio de 2018 (Foto oficial de la Casa Blanca por Shealah Craighead).

24 de julio de 2018 — Tómese como algo indicativo el hecho de que ni el representante Steny Hoyer, un dirigente demócrata “moderado” que habló en Washington hoy, ni el senador Bernie Sanders ni su pupila Alexandria Ocasio-Cortes, los demócratas de de la “izquierda liberal” que ocupan las primeras páginas de los diarios y las entrevistas por televisión nacional, ninguno de ellos habla sobre la economía de Estados Unidos. Y por supuesto, no dicen nada de la creciente “burbuja de todo” de deudas que los bancos centrales se encargan de inflar sistemáticamente, y que está amenazando de manera inminente con estallar y hacer volar a toda la economía estadounidense y a gran parte de la economía mundial otra vez, a menos que se le detenga con la Ley Glass-Steagall, la cual supuestamente promueven las últimas dos luminarias demócratas.

Y este vacío persiste todavía cuando solo faltan cuatro meses para las elecciones nacionales.

Es indicativo de que esta contienda electoral, hasta ahora, es simplemente el mismo intento de seguir con el “Rusiagate” y hacerle el juicio político al Presidente Trump, desde la perspectiva electoral. Con la excepción de la campaña extraordinaria que realiza Kesha Rogers en Houston, y un puñado de otros candidatos que están en contacto y en colaboración con LaRouchePAC en torno a la propuesta programática de las Cuatro Leyes de LaRouche, no se ofrece nada para aumentar los salarios, para elevar la productividad, para detener el azote de la drogadicción, para detener la caída en la esperanza de vida de los estadounidenses y para reiniciar el progreso.

Pero ya está a al vista el potencial claro para intensificar la ofensiva y acabar definitivamente con el “Rusiagate“, incluso mucho antes de las elecciones. La última ronda histeria que han exhibido los congresistas en su “trastorno por Trump”, ha resultado nuevamente en un ascenso en el apoyo al Presidente y su aprobación entre el público. Esos incondicionales de Londres, promovidos en la prensa como los “jefes de la inteligencia” (Brennan, Comey, etc.) se encuentran ahora en un extremo inconstitucional, desde el cual, cualquier escalada en la pelea, de cualquier lado, los acerca más a su encausamiento judicial.

La defensa de la Presidencia que hemos librado en contra del “Rusiagate” dirigido por las agencias de inteligencia del imperio financiero de Londres, puede tener éxito total. De hacerlo, abre las puertas no solo a las negociaciones de paz en la serie de “cumbres imposibles” (en especial la próxima reunión de Trump y Putin) sino de un verdadero concepto de paz basado en el que ha presentado en formas diversas Lyndon LaRouche durante medio siglo, y que ahora se llama el Puente Terrestre Mundial, la Iniciativa de la Franja y la Ruta, como le llama China.

Hasta ahora no ha sido el Presidente, sino el movimiento de LaRouche, quien conoce los medios para combatir al imperio de especulación financiera de Londres, y como establecer el rápido crecimiento de largo aliento en la productividad, en los avances científicos y de la infraestructura e industria de tecnología de punta. Ese es el propósito de las Cuatro Leyes de LaRouche, según las formuló en 2014, y de la colaboración en el nuevo paradigma económico con China.

Un defensor muy activo del Presidente Trump lo planteó de este modo ayer en un tuit enviado con las iniciales de “Make America Great Again” (MAGA, o sea, “Hacer grande Estados Unidos de nuevo”): A @POTUS @realDonaldTrump: ‘México quiere “respeto, amistad y enfocarse en la cooperación para el desarrollo”. Un México más desarrollado, menos gente saldrá de su país en busca de trabajo’. Ya es hora de la Franja y la Ruta en el Hemisferio Occidental! #MAGA

Esta es la mejor motivación para acabar con el “Rusiagate” de una vez por todas, ya.