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Tenemos una situación de poder dual en el mundo hoy. ¿Qué rumbo seguirá Estados Unidos?

1 de agosto de 2018
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El Presidente Donald J. Trump y la reina Elizabeth II; 13 de julio de 2018 (Foto oficial de la Casa Blanca por Andrea Hanks).

1 de agosto de 2018 — La cumbre de 2018 del BRICS se puede comparar de manera conveniente con la Conferencia de Bandung de las naciones asiáticas y africanas en Indonesia en 1955, que fue la primera vez que las otrora naciones colonizadas se reunieron sin que estuviesen presentes sus amos coloniales. La diferencia hoy en día es que el BRICS representa no solo a la mayoría de la población mundial, sino también casi la mitad de la economía mundial, y por muy lejos, el mayor crecimiento económico en el mundo.

Los acontecimientos de la semana pasada en el Foro del BRICS y las muchas reuniones bilaterales y multilaterales en las márgenes entre los dirigentes de las naciones e instituciones del “Sur Global”, demostró que el nuevo paradigma ya existe en el mundo de hoy. No está gobernado por ninguna nación, sino por el concepto y el espíritu de la Nueva Ruta de la Seda iniciada por el Presidente de China, Xi Jinping, en 2013; casi todas las naciones de Asia y África, y otras de Iberoamérica y el Caribe, que en general se les califica de “naciones en desarrollo”, se han unido para transformar al mundo mediante el desarrollo, del modo en que China, en unas cuantas décadas, se ha colocado en el liderato mundial en la mayoría de las categorías del desarrollo de infraestructura y en muchas categorías de la industria y la investigación científica, mientras que sacaban de la pobreza de 700 millones de personas.

Un resultado importante de la cumbre del BRICS que cabe destacar, fue la dedicación a sacar a toda África, finalmente, del estado de pobreza y subdesarrollo impuesto por las potencias coloniales. India y China se comprometieron a trabajar juntos para llevar su experiencia científica y tecnológica a África. Rusia se comprometió a “alumbrar África” con el desarrollo de la generación de energía, empezando con la energía nuclear, que puso a disposición de todos, para abastecer de electricidad a los 600 millones de africanos que todavía viven en la obscuridad.

El otro lado en esta situación de poder dual, en Occidente, se haya en una crisis de proporciones históricas. La Unión Europea (UE) se desmorona, políticamente en su conjunto y en lo económico en varios países. El sistema financiero occidental no es más que una gigantesca burbuja financiera a punto de estallar. La cumbre entre el nuevo primer ministro italiano, Giuseppe Conte, y el Presidente Trump el pasado lunes 30 de julio, ha causado terror entre los círculos oligárquicos de la UE, desde donde ahora andan chillando que el nuevo “eje” EU-Italia trastornará al liderazgo de Alemania y Francia, cuyos dirigentes se desacreditan cada vez más en sus propias naciones y por toda la UE. Recuerden que Conte respaldó la intervención de Trump en la cumbre del G7 en junio pasado, cuando Trump les informó a esos dirigentes del viejo paradigma que su asociación era irrelevante si Rusia no estuviere en la mesa.

La interrogante sigue sin respuesta: ¿qué rumbo tomará Estados Unidos? Trump ha insistido en que Estados Unidos debe ser amigo de Rusia y de China, que ya no deben haber más guerras de “cambio de régimen”, y que quiere restaurar la derrumbada infraestructura industrial de su país. ¿Puede hacerlo?

Kesha Rogers, la candidata para el Congreso por Texas que respalda el Comité de Acción Política de LaRouche (LaRouchePAC), emitió una declaración titulada “La actitud de China hacía África nos muestra cómo podemos acabar con la pobreza en EUA”. Ahí señala que Estados Unidos “padece de altas tasas de pobreza, suicidios, abuso de drogas, un declive en la infraestructura económica básica, y una falta de ahorros y financiamiento para el futuro. Durante los últimos 30 años, mientras que Estados Unidos iba en una caída acelerada en su economía física, China ha construido un milagro económico para aliviar la pobreza, sacando a cientos de millones de la pobreza con proyectos selectos y estrategias encaminadas a resolver los problemas singulares de cada poblado. Esto no solo ha funcionado en China, sino por todo el mundo, más notablemente en África. El rápido desarrollo de la economía física, con la construcción de corredores de desarrollo ferroviarios y modernizando los puertos, está deshaciendo los programas deliberados del colonialismo, las guerras y la ruina económica ocasionada por el imperio británico”.

Esto, señala Rogers, es el modelo que deben seguir los estadounidenses: “Este modelo que se viene implementando en África con la ayuda de China y las naciones del BRICS, se debe adoptar en Estados Unidos para transformar nuestras comunidades abandonadas a la ruina por la negligencia criminal en graneros de crecimiento económico y prosperidad”. Este es el medio, señala Rogers, para alcanzar las metas que se ha fijado el Presidente Trump, quien “se ha dedicado a restaurar y expandir la decadente infraestructura estadounidense, y de elevar las relaciones positivas con Rusia y China, así como con otras naciones del mundo”. (ver: https://www.kesharogers.com/china_approach_to_africa_shows_how_we_can_end_poverty_in_the_usa)

Rogers tiene otro plan también, para abordar la nueva relación positiva entre el Presidente Trump y el Presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador. Dado que Trump ha declarado que se tiene que reemplazar el TLCAN con un acuerdo totalmente nuevo, entonces no le debemos llamar al nuevo plan Tratado de Libre Comercio de América del Norte, sino la Iniciativa de la Franja y la Ruta de América del Norte, IFRAN. De esta manera, Estados Unidos puede participar cabalmente con China y las demás 100 naciones en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, en el desarrollo de México, y de toda Iberoamérica, así como en los mismos Estados Unidos. Y como han coincidido Trump y López Obrador, con la generación de desarrollo económico, de empleos y de esperanza de un futuro, se puede resolver la crisis de los inmigrantes, y se puede derrotar a los carteles del narcotráfico que ahora controlan a México esencialmente.

Esta cooperación entre lo que LaRouche llama las “Cuatro potencias” de Rusia, China, India y Estados Unidos, con los otros Estados soberanos que quieran unirse, es lo que puede acabar con el poder del imperio en el mundo de una vez por todas, y hacer realidad un nuevo paradigma para la humanidad.