Gobierno de Neuquén denuncia la ‘gran mentira’ del New York Times sobre la colaboración espacial con China

2 de agosto de 2018

2 de agosto de 2018 –- Funcionarios de gobierno de la provincia argentina de Neuquén denunciaron públicamente como una “gran mentira” la basura propagada por el New York Times, que publicó un artículo el 28 de julio en donde alega que una estación de rastreo satelital y de telemetría que construyó China en la provincia de la Patagonia, en colaboración con la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), es en realidad un programa militar y de espionaje con un diseño oculto dentro del país.

La edición del 28 de julio del Diario Río Negro cita a Rodolfo Laffitte, secretario provincial de la Secretaría de Modernización y Gestión Pública, quien denunció que el artículo del New York Times es solo “pirotecnia, es para alarmar a quienes no saben de qué se trata” el proyecto. Dijo Laffite que “no hay nada oculto en la estación espacial china, el artículo del New York Times es una gran mentira y habrá que preguntarle a ellos con qué fin quieren confundir al público”. La diputada nacional por el Movimiento Popular Neuquino, Alma “Chani” Sapag, pone en duda el “rigor periodístico” del diario, y se pregunta por qué el artículo del New York Times no incluyó declaraciones de ningún funcionario argentino, informó el sitio electrónico LMNeuquen.com.

Otro artículo que fue publicado en el Diario Río Negro desbarata los embustes del periodista del New York Times, Ernesto Londoño. La estación de rastreo no es una base militar, como argumenta Londoño, sino una estación de rastreo que es parte de la misión lunar del Chang’e-4 de China, hacia el lado oculto de la Luna, la cual “por estar a contraglobo de China esta estación les permite tener siempre, las 24 horas, contacto” con el vehículo lunar para ayudar en su control y monitoreo.

Tampoco hubo negociaciones “secretas” con China para construir la estación. Comenzando en mayo del 2010, cuando la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), y el Satellite Launch and Tracking Control General (CTLC) de China, contactaron al gobierno de Neuquén, “todo el proceso fue público”. No le fueron entregadas tierras a los chinos, como afirma Londoño. Le fueron entregados terrenos a la CONAE, que luego las puso a disposición de del programa chino de exploración espacial lunar. Todo lo que construyó el CTLC fue planificado a través de los canales apropiados, aprobado por el gobierno provincial de Neuquén, incluyendo los contratos laborales, la contratación de personal, etc. Además la estación tiene un centro de visitantes que está abierto al público, en especial recibe a niños de colegios que quieran conocer más sobre la exploración espacial y de la Luna.

La cobertura del New York Times sobre la estación de rastreo es particularmente hipócrita, dado el hecho de que el Comando Sur de Estados Unidos está actualmente financiando la construcción de un centro de respuesta de emergencia humanitaria, de hecho una base militar, en la misma provincia, supuestamente para responder a desastres naturales, que en Neuquén son casi inexistentes.