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Peor que las “Noticias falsas”, es la conformidad forzada de los medios

6 de agosto de 2018
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Helga Zepp-LaRouche

6 de agosto de 2018 — Artículo de Helga Zepp-LaRouche, tomado del periódico alemán Neue Solidarität que circula esta semana.

Deberíamos haber aprendido de las décadas de 1920 y 1930 que la diseminación del pesimismo cultural entre la población tiene consecuencias fatales. Pero ese pesimismo se está difundiendo hoy en muchas sociedades de Occidente, y en especial en Alemania, de cara a las inciertas opciones del futuro, con el resultado de que cada vez más ciudadanos se han rendido en su esperanza de poder hacer una diferencia con su participación, o se están uniendo a grupos derechistas que les dan una salida a la furia pero no ofrecen solución. El culpable de estos sucesos no es más que la casta política dominante que nos lleva a aceptar una política de “NHAYA” (o sea, No Hay Alternativa) y la conformidad forzada de los medios dominantes, que suprimen todos los mensajes que apuntan hacia una alternativa.

Vivimos actualmente lo que es probablemente el mayor cambio estratégico de todos los tiempos. Bajo el liderazgo de los países del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) la mayoría de los países en desarrollo se están concentrando actualmente en estrechar la cooperación en la que todos ganan, con el objetivo de lograr el salto al estatus de naciones industrializadas y un buen nivel de vida para todas sus poblaciones lo más rápido posible. La Conferencia Anual del BRICS en Johannesburgo en julio pasado, contó con la participación de las organizaciones más grandes y más importantes de los países en desarrollo, tales como el Grupo de los 77, la Organización de Cooperación Islámica (OCI), el Mercosur y la Unión Africana, que estuvieron presentes para unir esfuerzos con el BRICS en la iniciativa del Sur Global.

La iniciativa china de la Nueva Ruta de la Seda, y la idea de que las relaciones no se basen ya en la confrontación geopolítica sino en el beneficio mutuo, han cambiado el clima político en muchas regiones del mundo de manera completamente positiva. Por ejemplo, la victoria electoral del recién nombrado Primer Ministro de Pakistán, Imran Khan, ha creado por primera vez el potencial de resolver el conflicto entre India y Pakistán. Khan prometió garantizar que su país de dos pasos hacia India, por cada paso que India quiera dar hacia Pakistán. La cooperación entre los países del BRICS también tuvo su impacto en Pakistán; tradicionalmente, China tiene buenas relaciones con Pakistán, y ahora hace poco las armadas rusa y pakistaní tuvieron una reunión de alto nivel, luego de que el año pasado se llevaron a cabo por primera vez maniobras conjuntas entre ambas armadas con tropas de infantería rusas y pakistaníes.

El cuerno de África también ha sido alcanzado por este espíritu de cooperación, en donde los hasta ahora Estados hostiles de Somalia, Yibuti, Eritrea y Etiopía, están ampliando considerablemente sus relaciones diplomáticas y económicas, en gran medida gracias a las inversiones chinas, tales como la construcción del ferrocarril desde Yibuti hasta Addis Abeba. Y en contraste con las reseñas de la prensa dominante, sistemáticamente negativas sobre el avance de las negociaciones entre Corea del Norte y Corea del Sur y Estados Unidos, el proceso va en muy buen camino, con la posibilidad de que un representante prominente del gobierno de Corea del Norte pueda hablar en Nueva York ante la próxima Asamblea General de la ONU en septiembre.

Mientras tanto, el gobierno sirio ha iniciado la reconstrucción económica de la provincia de Alepo. La primera etapa del programa de tres fases es la reconstrucción de la infraestructura, la segunda etapa es el abastecimiento específico de cada familia en particular, y la tercera etapa es el regreso de la gente a un ambiente seguro, como lo destacó el vicegobernador de la provincia, Hamid Kenno. Al mismo tiempo, las fuerzas armadas rusas han ayudado a crear un centro de refugiados en Siria que dará la bienvenida a los refugiados que vayan regresando desde Jordania, Líbano y Turquía, y les ayudará en su regreso a sus hogares. Una comisión de coordinación interministerial de los Ministerios rusos de Relaciones Exteriores y de Defensa se está ocupando de la repatriación ordenada de los refugiados.

Uno podría suponer que todos estos acontecimientos dominarían realmente las páginas y encabezados de prensa, con lo cual llenarían de esperanza a toda la gente de pensamiento claro, esperanza de que la paz en el mundo se ha vuelto más segura, de que la pobreza se puede superar, y de que la crisis de refugiados se puede resolver de manera humana. Sin embargo, en vez de esto, los medios no dicen ni una palabra sobre la iniciativa del “Sur Global”. En el diario Die Welt, por ejemplo hay un artículo adornado con un giro geopolítico en donde citan el discurso del Presidente de China, Xi Jinping en la cumbre del BRICS, cuándo dijo que “África tiene más potencial de desarrollo que cualquier otra región del mundo”. Y ¿cuál es la conclusión del autor del artículo? Que “China trabaja para construir su imperio” y que la cumbre venidera entre China y la Unión Africana en Pekín en septiembre próximo, no es más que una “ofensiva encantadora” de Xi Jinping.

Por supuesto, esta censura de las buenas noticias tiene el propósito de presentar la política y programas del viejo paradigma neoliberal como si no hubiera alternativa. Si China —por cierto, junto con India, Rusia y Japón— demuestra ahora que África se puede industrializar realmente, y si eso se informara de manera veraz, entonces alguien podría pensar y preguntarse, por qué el continente africano, luego de siglos de colonialismo y décadas de las notorias condicionalidades crediticias del FMI, se encuentra en el actual estado precario, y si esto no es causa importante de la crisis de refugiados.

En vez de responder al ofrecimiento repetido de China para trabajar juntos con los Estados africanos en su industrialización en el contexto de la Nueva Ruta de la Seda, el gobierno alemán está bloqueando las inversiones chinas en Alemania, tales como la reciente adquisición de la compañía manufacturera de maquinaria de precisión Leifeld Metal Spinning, a pesar de que varias encuestas confirman que los inversionistas chinos se han ocupado siempre de aumentar el número de empleos y de elevar los salarios. ¿Dónde estaba el veto del gobierno cuando en años recientes, decenas de fondos especulativos estadounidenses y británicos se apoderaron de todo, desde las compañías medianas hasta compañías de vivienda e infraestructura, para separar las porciones más valiosas y venderlas, clausurando el resto por ser incompatibles con sus metas?

Es una idea absurda pensar que se puede detener el ascenso de los países emergentes y en desarrollo (India y China solas cuentan con 2,600 millones de personas) e imponer el modelo neoliberal de geopolítica como la única opción posible al resto del mundo. El programa de Blair y de Obama, de convertir al mundo entero a la democracia occidental a través de intervenciones militares de cambio de régimen y “humanitarias”, como una especie de cruzadas modernas, ha fracasado de manera patente. Ni China ni Rusia quieren este modelo y cada vez más países en desarrollo ven el modelo chino como el modelo para su propio desarrollo.

La razón es que el BRICS ofrece una forma de cooperación que se enfoca en el desarrollo mutuo, mientras que “el Occidente” prefiere el modelo neoliberal, o sea, maximizar la ganancia para los pocos a costa de los muchos. De igual manera, en el resto del mundo no pasan por alto el hecho de que la Unión Europea se está deslizando cada vez más en mayores desacuerdos entre sus Estados Miembros, ya sea en lo tocante a la crisis de los refugiados, o en la elección entre una mayor integración o una mayor soberanía, o en las relaciones con China, Rusia y Estados Unidos.

Ver al mundo a través de lentes eurocéntricos, obscurece la visión de que la mayor parte de la humanidad, representada por el BRICS y el Sur Global, han llegado a la conclusión, a partir de su experiencia con los programas neoliberales de Occidente, de que es urgentemente necesaria una revisión del sistema de gobernanza global actual, y que esta reorganización no se le puede dejar al Occidente.

En vez de seguir de manera arrogante montado en el caballo del egoísmo de su supuesta superioridad y dejar pronto a sus poblaciones abandonadas en las márgenes de la historia, las naciones de Europa y Estados Unidos deben ver el ofrecimiento de China y de Rusia para la cooperación y la creación conjunta del Nuevo Paradigma. A pesar de los aranceles punitivos impuestos por Trump, China sigue ofreciendo la cooperación con Estados Unidos para superar el déficit comercial mediante inversiones conjuntas en terceros países. Y una vocera del Ministerio de Comercio de China declaró hace poco que “nosotros creemos siempre que las cosas malas se pueden volver buenas y los desafíos se pueden convertir en oportunidades”.

Y en la recién concluida cumbre del ANSEA (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) en Singapur, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, recordó las palabras de Putin en la cumbre de Rusia y el ANSEA en Sochi en 2016, en donde hizo un llamado a los países socios a ser concientes del enorme potencial geopolítico y geoeconómico del continente euroasiático, en donde la Unión Económica Euroasiática (UEEA), la Organización de Cooperación de Shangai (OCS) y la ANSEA se complementan mutuamente. Lavrov destacó que la puerta sigue abierta para la Unión Europea, y nadie debe dudar de que la UE debe estar interesada en ello únicamente por intereses pragmáticos económicos y de negocios.

Pero se pueden encontrar razones para dicha cooperación que van más allá de lo pragmático. Si Europa no quiere olvidar por completo y perder su cultura humanista clásica, entonces podemos revivir las ideas de Nicolás de Cusa, Leibniz y Schiller, y hacer nuestra contribución al desarrollo de la humanidad. Ciertamente, esto no lo van a leer en los medios dominantes.