Lo principal

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

La verdadera “relación especial” de Estados Unidos es con las ideas de Gottfried Leibniz

13 de agosto de 2018
gottfried_wilhelm_leibniz-by-bernhard_christoph_francke.jpg
Retrato de Gottfried Leibniz (1646-1716), por Bernhard Christoph Francke.

13 de agosto de 2018 — Un imperio británico que se ha sobrecargado y expuesto desplegó esta semana a su ministro de Defensa, Gavin Williamson, a Washington, DC, para tratar de atascar de nuevo a Washington en la camisa de fuerza llamada “relación especial”, sin la cual se desvanecerá su control de siglos sobre el poderío global. Williams aprovechó su discurso del 7 de agosto en el auditorio del Consejo Atlántico, en Washington, DC, para tratar de acelerar una confrontación total de Occidente contra Rusia y China, y para forzar a que su público se tragase la gran mentira de que “Estados Unidos no ha tenido nunca ni tendrá un aliado más confiable que Gran Bretaña”.

Durante la semana pasada se lanzaron de hecho una serie de provocaciones peligrosas contra Rusia y contra China, entre ellas el anuncio del Departamento de Estado sobre las nuevas sanciones contra Rusia, a lo cual respondió inmediatamente el primer ministro ruso, Dmitry Medvédev, con la advertencia de que “si terminamos en algo parecido a una prohibición de las actividades bancarias y el empleo de ciertas monedas, le podemos llamar claramente a esto una declaración de guerra económica... y debemos responder absolutamente a esta guerra”.

Pero la maniobra del imperio británico para retomar su iniciativa global y quitársela al proyecto chino de la Franja y la Ruta, y reinstalar de nuevo la geopolítica británica en su lugar, solo puede funcionar si sacan de en medio al Presidente Donald Trump. Aquí también, la mano sucia británica detrás de toda la sucia operación de Mueller y del FBI está completamente expuesta a la luz pública, en gran medida gracias a los esfuerzos de LaRouche PAC a ese fin. Este pescado en verdad apesta desde la cabeza.

El ex analista del Pentágono e historiador de Harvard, Graham Allison, hizo una contribución útil en esta batalla política que está en pleno desarrollo en Estados Unidos, con un extenso artículo titulado “China’s Anti-Poverty Drive Has Lessons for All” (La campaña de China contra la pobreza tiene lecciones para todos). En este artículo, Allison explica que en realidad no hay ninguna desavenencia estratégica entre los intereses nacionales de Estados Unidos y China, y que los dos países deben de “trabajar juntos para aliviar la pobreza debilitante que sigue oprimiendo a miles de millones de personas en otras partes del mundo”. Eso, por supuesto, significa que Estados Unidos se una a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, y que ayude a reorganizar el sistema financiero internacional en quiebra mediante un Nuevo Bretton Woods, como han insistido desde hace tiempo Lyndon y Helga LaRouche.

Se conoce a Allison más que nada por ser la persona que acuñó el término “trampa de Tucídides”, a la cual define como sigue: “Cuando una gran potencia amenaza con desplazar a otra, el resultado es casi siempre la guerra; pero no tiene que ser así”.

Allison ha descrito el problema de manera muy acertada, pero no su solución. La única forma de asegurar que tales crisis no lleven a la guerra —que hoy significaría muy probablemente el exterminio termonuclear de la especia humana—consiste en descubrir y trazar una trayectoria de solución que sea mutuamente beneficiosa para todas y cada una de las naciones sobre la Tierra, la cual solo se puede producir mediante una alianza en especial de Estados Unidos, China, Rusia e India. Y por necesidad, eso requiere pasar a un dominio superior, al de la ciencia de la economía física, según la ha desarrollado de manera singular Lyndon LaRouche.

Como lo planteó el mismo LaRouche en las palabras introductorias de su ensayo Sobre el descubrimiento de LaRouche de 1993: “El aspecto central de mi contribución original a la ciencia de la economía física de Leibniz, es el aporte de un método para abordar la relación causal entre, por un lado, las contribuciones individuales a los avances axiomáticamente revolucionarios en las formas de conocimiento científico y análogo, y por otro lado, los aumentos consecuentes en la densidad potencial de población de las sociedades correspondientes”.

Gottfried Leibniz fue no solo el fundador de la ciencia de la economía física. Él fue también el padre fundador filosófico del sistema constitucional antibritánico de Estados Unidos y de su compromiso a la “vida, libertad y búsqueda de la felicidad”.

Y por lo tanto podemos decir con toda propiedad que la verdadera “relación especial” de Estados Unidos ha sido siempre, y debe ser de nuevo, con las ideas de Gottfried Leibniz.