Debacle de divisas, empeora el caos político que aqueja a Argentina

13 de agosto de 2018

13 de agosto de 2018 — Junto con Turquía, Argentina está en primera fila de una crisis más amplia de los mercados emergentes, que se atribuye a un dólar fuerte y al aumento en las tasas de interés en Estados Unidos, lo que está ocasionando devaluaciones y fugas de dólares importantes en estos países.

Aunque esto es cierto, las políticas impuestas por el Presidente neoliberal Mauricio Macri de Argentina, desde que tomó posesión en diciembre del 2015, y en especial desde que firmó un acuerdo de contingencia por $50 mil millones de dólares con el FMI en junio, han creado las condiciones para una crisis doméstica incontrolable. Solo en las últimas 36 horas, el pesó se devaluó 4.1%, reanudándose la corrida en contra de la divisa de abril a junio, con un breve receso en julio. En los últimos 3 meses, el peso se ha devaluado en un 45% y en un 60% si se considera lo que se ha devaluado en lo que va del año a la fecha. Las tasas de interés internas están alcanzando el 60% y la inflación anual está cercana al 32%, según informó el periódico Pagina 12 el 10 de agosto. Ese mismo día, los bonos bancarios y corporativos comercializados en Wall Street se desplomaron un 11%.

El Presidente Macri ha creado una economía de casino eliminando todo tipo de regulaciones, dándole la bienvenida al dinero caliente para alimentar el notorio acarreo de fondos. Ha aumentado enormemente la deuda externa, que ahora está en $360 mil millones de dólares de los $275 mil millones que tenía en diciembre del 2016.

Bajo los términos del acuerdo de contingencia del FMI, el Banco Central no puede intervenir en los mercados de divisas para frenar una corrida contra la divisa, porque se debe preservar la “libre flotación” del peso. Al mismo tiempo, Wall Street ha dejado de comprar la deuda argentina; las exportaciones van en picada y combinado con el hecho de que los grandes exportadores de granos no están liquidando sus ingresos, aferrándose a ellos con la esperanza de que ocurra una devaluación aún mayor, el dólar se ha vuelto extremadamente escaso. En contraposición, la demanda de dólares está a un nivel históricamente alta. Los inversionistas están huyendo y cualquiera que pueda comprar dólares lo está haciendo (también se eliminaron las medidas anteriores para regular la compra de dólares) ya sea para guardarlos en el exterior o bajo el colchón, por miedo a lo que está por venir.

La situación social es un polvorín. Las severas medidas de austeridad del FMI dictan incrementos en las tarifas de los servicios públicos y una inflación galopante está destruyendo los niveles de vida. Según el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica de Argentina (UCA), se espera que la tasa de pobreza llegue a un 32% para finales del tercer trimestre, un aumento de un 29% más en comparación con la que había cuando Macri tomó posesión.